Por Juan
Alberto Cedillo.
El
gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, está
sujeto hoy a dos investigaciones legales: una en México, relacionada con el
caso Lozoya; la segunda, en Estados Unidos y la lleva la Oficina de
Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), especializada en crímenes
trasnacionales.
En México, al
mandatario estatal se le señala por su presunta participación en los sobornos
provenientes de Odebrecht que se entregaron a integrantes de la LXII
Legislatura para comprar votos a favor de la Reforma Energética. Los
señalamientos en su contra están en la acusación presentada por Emilio Lozoya
Austin a la Fiscalía General de la República (FGR), en la cual el exdirector de
Pemex señala a un grupo de legisladores panistas de esa Legislatura –entre
ellos García Cabeza de Vaca como secretario de la Comisión de Energía en el
Senado– de “extorsionarlo y presionarlo”.
Las
imputaciones de Lozoya incluyen nombres de legisladores que se beneficiaron
con sobornos de Odebrecht a “cambio de su voto” a favor de la aprobación en el
Congreso de la Reforma Energética en 2013.
Es
factible que la primera querella se quede más bien en el ámbito político; por
lo que atañe a la que se le sigue en Estados Unidos, el director de HSI en el
Valle de Río Grande –dependiente del Servicio de Inmigración y Control de
Aduanas–, Kevin W. Benson, integra un expediente sobre el gobernador de
Tamaulipas, según alerta a Proceso una fuente cercana de los servicios de
seguridad estadunidenses que operan en McAllen.
Benson es
quien encabezó la investigación sobre Tomás Yarrington, la cual forma parte de
las acusaciones que se integraron para acusar al exgobernador de Tamaulipas por
diversos delitos para finalmente capturarlo en Italia y extraditarlo a Estados
Unidos.
Los
agentes del HSI comandados por Benson ya investigaron a García Cabeza de Vaca
hace tres años, antes de iniciarse el programa entre Texas y Tamaulipas
denominado Campaña por la Seguridad y la Prosperidad, una iniciativa para
combatir el narcotráfico en la cual participaron policías de ambas entidades,
así como agencias de seguridad estadunidenses.
Es
factible que la nueva investigación de Benson contra Cabeza de Vaca esté relacionada
con una información que publicó la semana pasada el portal Animal Político,
según la cual la DEA entregó a la FGR grabaciones telefónicas “que indican que
el mandatario tamaulipeco podría haberse beneficiado de presuntas ganancias del
crimen organizado”.
Benson deberá
confirmar si Cabeza de Vaca recibió fondos para su campaña y se beneficia de
los negocios de un discreto empresario de Reynosa, “contratista de Pemex”,
acusado de contrabando de combustible y de estar relacionado con Javier Cantú
Barragán, primo de Armando Hinojosa Cantú, de Grupo Higa, el empresario
favorito de Enrique Peña Nieto.
La
percepción en el debate nacional sobre las acusaciones de Lozoya contra el
gobernador de Tamaulipas y otros personajes del PAN es que esos señalamientos
tienen más tintes políticos que legales para el gobernador Cabeza de Vaca,
debido a que no se están respetando los procedimientos para una acusación
formal.
“Para
procesar legalmente al gobernador se requiere no sólo una acusación, sino que
haya una carpeta de investigación con las pruebas presentadas en su contra”, comenta el abogado Juan Jorge Olvera
Reyes, quien encabezó la defensa del exgobernador Eugenio Hernández en la
demanda contra su extradición a Estados Unidos.
“Como
todo ciudadano, por premisa, en México se presume inocente. Y debido a su
investidura primero deberá ser desaforado para poderlo juzgar”, dice al reportero.
Admite
que de confirmarse con pruebas la acusación de Lozoya, García Cabeza de Vaca
puede ser acusado por el delito de “cohecho” o “ejercicio indebido del servicio
público”.
Las
imputaciones que se han hecho públicas, así como los comentarios de presidente
Andrés Manuel López Obrador, asegura Olvera Reyes, “politizan y contaminan” el
procedimiento legal y violan códigos de procesos penales del debido proceso
establecido en el nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio.
Y añade: si
López Obrador exige, como si fuera un ciudadano común, que se muestren los
videos proporcionados por Lozoya y que se exhiban por todos los medios, está
distorsionando el debido proceso.
Una de
las principales empresas de Cantú Barragán es Transportes Internacionales
Tamaulipecos SA de CV (TITSA), la cual acapara los contratos de Pemex en el
ramo del transporte de combustibles.
Según la
plataforma digital Contratobook, TITSA tiene alrededor de 600 contratos con
Pemex por un monto de 2 mil 154 millones 768 mil 498 pesos con 55 centavos;
algunos terminaron en 2018 pero otros están vigentes y son por 50 años.
Los
integrantes de la familia Cantú Barragán son dueños de una empresa de
transporte en Pharr, Texas, así como de hoteles en el sur de ese condado y de
una mansión en el lujoso fraccionamiento El Cimarrón de Mission, donde tiene su
residencia la madre del gobernador tamaulipeco.
Rolando
Cantú Barragán, hermano de Javier, es propietario de Transportaciones y
Construcciones de Tamaulipas, “una de las empresas más beneficiadas con
contratos del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México”; también es la
constructora oficial del gobierno de García Cabeza de Vaca.
Serapio,
otro de los hermanos Cantú Barragán, es considerado el pionero en el negocio
del robo de combustible a Pemex, en el cual presuntamente está asociado con el
crimen organizado.
Proceso
solicitó formalmente una entrevista con el gobernador de Tamaulipas para
conocer su opinión sobre los señalamientos en su contra, pero hasta el cierre
de esta edición el Departamento de Comunicación no había respondido.
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