Arnoldo
Cuellar.
Una clara
evidencia de lo escasamente preparado que se encontraba el joven político
panista Diego Sinhue Rodríguez Vallejo para asumir la responsabilidad de la
gubernatura de Guanajuato la ofrece la integración de su Gabinete legal y
ampliado, donde ya acumula un importante número de relevos propiciados por una
única causa: la deficiente selección de sus apuestas iniciales.
Presionado
por el discurso políticamente correcto, pero no por una convicción íntima, Sinhue
incorporó a su Gabinete a cuatro mujeres, a diferencia de su antecesor y
mentor, Miguel Márquez Márquez, quien navegó todo el sexenio con solo una
funcionaria frente a una docena de varones.
Llamaba la
atención en aquel septiembre de 2018 que tres de las cuatro integrantes
femeninas fueran ajenas a Guanajuato y de ellas solo una era panista y no
precisamente guanajuatense. Aún en el afán de verse más incluyente que el
anterior Gobierno el nuevo Gobernador no se atrevió a invitar a sus pares, las
mujeres panistas de la entidad, a algunas de las cuales se enfrentó en
contiendas internas durante su breve carrera partidista mientras otras fueron
sus contemporáneas de militancias juveniles.
Y no era por
falta de capacidad. Militantes del PAN como Alejandra Gutiérrez, Libia
Denisse García, Pilar Ortega, Angélica Casillas o Lorena Alfaro podían
perfectamente haber ocupado posiciones como las que tiraron por la borda las
secretarías de Turismo, Teresa Matamoros, y la de Transparencia, Marisol
Ruenes.
A la vuelta
de dos años, el Gabinete vuelve a mostrar una disparidad estruendosa. De las
14 secretarías legales vigentes está por desaparecer la de Educación Superior e
Innovación, solo quedan dos mujeres por una docena de varones.
Pero
adicionalmente al tema de género está también el de capacidades. Marisol
Ruenes, quien llegó a la Secretaría de la Transparencia avalada por una
organización empresarial de mujeres, mostró no solo la habitual tibieza para la
fiscalización que es normal en esa dependencia de membrete, sino que además
creó un clima laboral insostenible, con actitudes irascibles y despóticas que
produjeron varias renuncias y solicitudes de readscripción. Un poco lo que
también ocurrió en Turismo, donde el divorcio entre Matamoros y los prestadores
de servicios estaba por llegar a niveles de escándalo.
Resulta
un sinsentido que ese desempeño sea premiado con el otorgamiento de otro cargo
que, aunque de nivel inferior, no deja de ser importante: Ruenes será la
primera titular del naciente Servicio de Administración Tributaria del Estado
(SATEG), un órgano desconcentrado de la Secretaría de Finanzas que se encargará
de centralizar la recaudación de impuestos estatales y hacer cumplir los
convenios con la federación y los municipios en materia fiscal.
La
creación del SATEG es una iniciativa del Secretario de Finanzas, Héctor Salgado
Banda, un financiero de corte académico muy distinto y distante de una dueña de
despacho contable por más exitoso que este haya sido.
Queda
claro que para salir del error de haber colocado a Marisol Ruenes en
Transparencia ahora el Gobernador coloca una cuña en el equipo de Finanzas,
algo que ya había hecho con anterioridad al designar a César Domínguez como
Procurador Fiscal, quien terminó renunciando.
¿Cuánto
durará el experimento? Ya lo sabremos.
Lo
preocupante es la percepción de que se está jugando al ensayo y error con el
Gobierno de Guanajuato. Si no funcionas aquí, te coloco allá por venir bien
recomendada, parece ser la explicación.
Lo cierto es
que la mitad del Gabinete de Diego Sinhue, hombres y mujeres, está pasando
sin pena ni gloria pese a la complicada situación que vive la entidad por temas
como la violencia, la pandemia y el frenazo a la economía.
Ahora, para
suplir a Marisol Ruenes en Transparencia, ha sido designado Carlos Martínez
Bravo, el bateador emergente que salvó la crisis de Fondos Guanajuato para
entregar los créditos de la pandemia. Ahora, el exhombre fuerte de Juan Ignacio
Martín Solís se auditará a sí mismo en la encomienda que recién concluyó.
Todos
estos movimientos indican improvisación, remedios de coyuntura y ausencia de
plan. En realidad, les pasa a casi todos los gobiernos, sin embargo, resulta un
poco peor cuando más de la mitad del equipo de Gobierno viene desde la
administración anterior.
Será que la
inexperiencia es del tamaño de la grandeza que se quiere aparentar.
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