Enrique
Quintana.
El día de
hoy, a las cinco de la tarde, el secretario de Hacienda, Arturo Herrerra,
acudirá personalmente a San Lázaro para entregar el Paquete Económico para
2021.
Hay muchos
detalles de los cuales nos enteraremos hasta conocer el contenido del
Presupuesto, la Ley de Ingresos, la reforma de las Afore y eventualmente
algunas otras modificaciones fiscales.
Sin embargo,
lo que ya puede anticiparse es que en buena medida las propuestas económicas
que hoy dará a conocer el gobierno no van a cambiar las tendencias básicas de
la economía.
Será
inevitable que Hacienda asuma en los Criterios Generales de Política Económica
2021, una caída del PIB en 2020 que probablemente estime entre 8 y 11 por
ciento.
Para 2021,
es probable que estime el crecimiento económico en un rango de 3 a 4 por
ciento.
Hasta ahora,
Hacienda ha presentado estimaciones alineadas con el consenso de los analistas,
por lo que es de esperarse que esto vuelva a suceder.
Estos datos
serán la base para calcular cuánto se puede recaudar en 2021, y sobre esa base
estimar el monto del Presupuesto.
Dé por un
hecho que la cifra del gasto presupuestal en términos reales va a ser inferior
a la que se presentó para este año y muy probablemente también lo sea respecto
a la que se estima realmente para 2020, pese a los recortes que se realizaron.
La razón son
los 'guardaditos'. Este año se contó con los Fondos de Estabilización y en 2021
ya no estarán disponibles.
La historia
presupuestal de 2020 estuvo signada por las sorpresas. El Presupuesto aprobado
estimaba un crecimiento de 1 por ciento en el PIB y desde luego que no
contemplaba una caída económica como la que tendremos. El gasto programable,
presuntamente, iba a crecer 2.3 por ciento en términos reales, cifra de la que
estaremos lejos.
Para el
próximo año por lo pronto ya no habrá sorpresas, esperamos. Lo que tendremos es
un Presupuesto que va a reflejar el nivel de actividad económica que estará 6
por ciento por abajo del que existía en 2018.
En la medida
que ha sido una política consistente el evitar el crecimiento de la deuda pública,
lo más probable es que el ajuste provenga principalmente de lado del gasto.
Este cuadro
también contó, seguramente, en la decisión que ayer tomaron los llamados
'gobernadores federalistas', al abandonar la Conago.
Creo que fue
una jugada política con vista a las elecciones del próximo año, pero el
trasfondo será también la escasez de recursos que afectará seriamente a los gobiernos
estatales.
En cualquier
año esta circunstancia es muy complicada y va a producir tensiones al interior
del gobierno. Pero, en un año electoral las complicaciones serán más grandes.
Los
aspirantes de Morena a encabezar gobiernos estatales o posiciones en los
poderes legislativos federal o estatales, van a buscar que los recursos fluyan
hacia sus entidades o a sus distritos.
El problema
es que 'la cobija' no va alcanzar y por lo tanto el jaloneo estará a la orden
del día.
Éste va a
comenzar desde la negociación del Presupuesto y luego se va a hacer presente el
próximo año también al momento de su ejecución.
Con este cuadro,
el secretario Herrera va a necesitar una buena dotación de aspirinas.
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