Enrique
Quintana.
¿Es viable
que en este año la economía caiga solo 8 por ciento y que crezca 4?6 por ciento
en 2021?
Si Hacienda
fuera incluido en la encuesta quincenal que levanta Citibanamex entre expertos,
resultaría el más optimista para este año pero no para el siguiente.
Por ejemplo,
Barclays estima una caída de 8.8 por ciento en 2020 y JPMorgan estima que el
PIB va a crecer 5.5 por ciento en 2021.
Con esto
quiero decir que las estimaciones de Hacienda pueden tener algunas diferencias
respecto al consenso pero no se disparan. Se encuentran en rangos razonables,
dado el contexto de incertidumbre en el que vivimos.
Las
diferencias que la realidad pueda traer consigo –salvo cambios tan drásticos
como el de este año– son perfectamente ajustables.
El
Presupuesto de Egresos, que alcanza 6.2 billones de pesos, es ligeramente
inferior en términos reales al aprobado en el 2020. En tanto, los ingresos
presupuestales anticipan una caída de 3 por ciento, mientras que los ingresos
tributarios retroceden en 2.6 por ciento.
Ninguna de
estas cifras parece salir de la realidad y de lo que los analistas esperaban.
Como aquí le
anticipamos, quienes todavía tenían la expectativa de que hubiese una política
fiscal diferente para tratar de que la economía creciera a un ritmo más
elevado, se enfrentan al hecho de que el marco fiscal es prácticamente
inercial, con lo positivo y negativo que este hecho implica.
También le
hemos comentado en este espacio que en la crisis económica que estamos viviendo
hay una diferencia sustantiva respecto a la de 1994-95 y a las que se
presentaban anteriormente.
Se trata de
la estabilidad financiera. Se estima que la inflación del próximo año se ubique
en 3 por ciento, que la tasa de interés de los Cetes a 28 días quede en 4 por
ciento y que la paridad del peso frente al dólar quede en 21.90 al final del
año, 40 centavos por abajo del estimado para el final de este año.
Con la
simple aritmética y sobre la base estricta de lo que asume Hacienda, se puede
concluir que el nivel del PIB al final del próximo año estará 4 por ciento por
abajo del que tenía al cierre del sexenio anterior.
En el
escenario de mediano plazo planteado por Hacienda, se puede observar que para
la segunda parte de esta administración se estima un crecimiento de la economía
que estará en 2.5 por ciento anual en promedio.
Si este
supuesto se cumpliera, terminaríamos esta administración con un nivel del PIB
3.5 por ciento superior al de 2018 y por lo tanto con una tasa media de
crecimiento anual de 0.6 por ciento en promedio.
Esto, desde
luego, implica que el PIB por habitante en esta administración, tendría un
decrecimiento.
Esta no es
una estimación mía, sino la que se deriva de los datos presentados ayer por
Hacienda.
Este dato da
cuenta del realismo de Hacienda.
Como en
múltiples aspectos de la vida pública en México, ante estos datos nos vamos a
enfrentar a la polarización.
Habrá
quienes opinen que este resultado económico es exclusivamente producto de la
mala gestión económica de este gobierno. Sin embargo, también estarán quienes
consideren que fue la pandemia la que modificó todo el cuadro.
Como casi
siempre, la realidad no está en ninguno de esos extremos.
Salvo el
caso de China, prácticamente ninguna economía relevante terminará este año sin
una severa caída.
Sin embargo,
sí es probable que una mejor gestión económica le hubiera restado a la caída 2
o 3 puntos porcentuales.
El Paquete
Económico confirma que tendremos recursos escasos en 2021 y que por lo tanto va
a ser indispensable que haya prioridades bien establecidas en el Presupuesto.
Por esa razón, esperemos que los diputados no se metan en discusiones
ideológicas y analicen objetivamente la asignación de esos recursos.
La discusión
presupuestal apenas comienza y habrá mucho que comentar en las siguientes
semanas.
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