Ricardo
Ravelo.
A base de
violencia y corrupción, amenazas vía las redes sociales, uno de sus nuevos
instrumentos de guerra, el cártel de Jalisco Nueva Generación se posiciona como
el segundo grupo criminal a un año y ocho meses de que el Presidente Andrés
Manuel López Obrador tomó el poder. Si su ascenso era fulgurante, el cártel que
dirige Nemesio Oseguera se ha convertido en amo y señor de las rutas de “el
huachicol”, pues ya domina desde el sureste hasta el norte del país. Sus
tentáculos atenazan estados como Tabasco, Campeche y Quintana Roo, pero también
alcanzan a Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato –ya son los amos
tras la captura de “El Marro”–, Jalisco, Sonora y Baja California. En esta
última entidad sellaron una alianza con el cártel de Tijuana Nueva Generación.
Por si fuera poco, están presentes en la Ciudad de México, pues se asociaron
con el cártel Unión Tepito. No le ha ido mal a Nemesio Oseguera en el Gobierno
de la Cuarta Transformación. La política de “abrazos y no balazos” le ha
permitido consolidarse como el segundo cártel más poderoso de la República
mexicana.
Al rendir su
segundo informe de Gobierno, el Presidente Andrés Manuel López Obrador mintió:
Dijo, a boca llena, que la delincuencia organizada ya no manda en el país, como
antes. Esta aseveración exhibe al mandatario como un personaje que miente
mecánicamente, que no es consciente de sus expresiones o que simplemente piensa
que la sociedad es ignorante.
Unas horas
después, en la colonia Barona de Cuernavaca, Morelos, un grupo armado asesinó a
ocho personas que asistieron a un velorio. Los criminales abrieron fuego, en
pleno velatorio, exhibiendo no sólo el poder que detentan sino la impunidad, la
terrible impunidad con la que operan los criminales en todo el territorio
nacional.
Cabe decir
que el estado de Morelos no tiene paz, que durante el Gobierno de Graco Ramírez
el cártel de “Los Rojos”, que encabezaba Santiago Mazari, “El Carrete”, fue
protegido y que debido a la impunidad que cobijó al crimen Ramírez heredó un
estado sin ley y dominado por la violencia criminal.
También es
un hecho que el actual Gobernador, Cuauhtémoc Blanco, no termina de consignar
las carpetas en contra de su antecesor: habla y habla de que se está
investigando la corrupción de Graco Ramírez, pero se trata de una promesa
incumplida, hasta ahora, y más bien se habla de que entre ambos ya hubo
negociaciones. Graco Ramírez se mueve por el país sin mayores preocupaciones.
Lo cierto es
que así como en Morelos el narcotráfico y otras modalidades del crimen
organizado están impunes –como lo está todo en el país, por desgracia– llama la
atención que tras la captura de José Antonio Yépez, “El Marro”, ahora el nuevo
amo y señor del huachicol sea Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del cártel
de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el segundo grupo criminal más poderoso de
América Latina, después de Sinaloa.
La
radiografía sobre la expansión de este cártel da cuenta que el grupo criminal
de “El Mencho” es muy bien tratado por el Gobierno de la Cuarta Transformación,
pues el control que ejerce en el robo de combustibles abarca desde Campeche
hasta Baja California. Es el más amplio corredor que ha controlado un cártel
sin ser molestado ni por elementos de la Guardia Nacional ni por las Fuerzas
Armadas que ahora operan en todo el territorio realizando tareas policiacas. En
el sexenio de la más amplia militarización –ni con Felipe Calderón hubo tantos
soldados operando en el país, actualmente se disponen de más de 200 mil
elementos– el CJNG goza de la más amplia impunidad.
Esta es la
radiografía:
Tras la
caída de José Antonio Yépez, “El Marro” –jefe del cártel de Santa Rosa de Lima–
el cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) se colocó como la segunda fuerza
criminal del país, abajo del cártel de Sinaloa. Sin embargo, la organización
que encabeza Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, sigue conquistando territorios
y actualmente ya domina un amplio corredor que abarca desde el sureste hasta el
norte de la República.
Con apenas
15 años de existencia, el cártel de Jalisco irrumpió como un grupo ligado al
cártel de Sinaloa y a “Los Cuinis”, éste fue encabezado por Gerardo González
Valencia, cuñado de “El Mencho”, quien purga una larga condena en el penal de
Puente Grande, Jalisco. Este personaje se caracterizó por operar el
narcotráfico a través de buques de carga procedentes de Europa, Asia y algunos
países de América Latina como Colombia y Venezuela.
Luego de
romper con Sinaloa, comenzó el ascenso de Oseguera Cervantes y su grupo
criminal. Al igual que lo hicieron “Los Zetas” en su época, el CJNG diversificó
sus actividades: puso en marcha los secuestros y a la par las extorsiones,
venta de drogas químicas, robo de combustibles a Petróleos Mexicanos, entre
otras, que lo comenzaron a posicionar en todo el país. Pero fueron desplazados.
El cártel de
Jalisco, además, es el segundo más poderoso en la exportación de cocaína y
mariguana a Estados Unidos. Cálculos de la Administración de Control de Drogas
de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) estiman que esa organización
criminal introduce unas 15 toneladas de droga trimestrales a la Unión
Americana, pero el trasiego más fuerte lo realizan con las drogas sintéticas,
las que tienen amplia demanda en Estados Unidos.
En el
territorio nacional, el CJNG controla veinte entidades federativas. Antes de la
captura de “El Marro” Guanajuato fue epicentro de una lucha armada entre los
cárteles de Santa Rosa y el CJNG. Además del control del mercado de las drogas,
la plaza interesaba a “El Mencho” porque esa entidad está entre las más boyantes
del país; es una zona comercial e industrial donde se mueve mucho dinero, nada
más preciado para desarrollar una industria criminal basada en el secuestro y
las extorsiones.
Pero “El
Marro” no estaba dispuesto a negociar ni a dejar la plaza y decidió pelear:
esto causó que la región de “El Bajío” se convirtiera en la más violenta del
país.
Luego de la
caída de “El Marro” –fue detenido en flagrancia tras el secuestro de una
empresaria de Apaseo El Alto, Guanajuato, junto con cinco secuaces–, el CJNG se
apoderó de esa entidad y, con ello, amplió el boyante corredor que ahora
explota.
Y es que
ahora el CJNG domina la ruta de trasiego de drogas y de “huachicol” más amplia
de todo el territorio nacional. El grupo criminal que dirige “El Mencho”
controla el estado de Tabasco y Campeche; de aquí se conecta con Quintana Roo,
otro de sus feudos claves. También está posicionado en Veracruz y Puebla –zona
huachicolera– y sus tentáculos alcanzan a Hidalgo –otro estado estratégico para
el robo de combustibles– y enseguida salta a Querétaro y Guanajuato. Esta
segunda entidad les interesaba porque pueden operar con todas sus actividades
criminales. Sigue Jalisco, su territorio base, y continúa su red hasta los
límites con Sinaloa, entidad donde no han podido penetrar por la guerra que
enfrentan con Iván Archivaldo, José Alfredo y Ovidio Guzmán, hijos de Joaquín
Guzmán Loera, “El Chapo”, y con “El Mayo” Zambada, quien, según la DEA, es el
verdadero líder de ese cártel. El control territorial del CJNG sigue avanzando
por todo el norte de la República y llega a Sonora y Baja California. En este
segundo estado selló una alianza con el cártel de Tijuana Nueva Generación,
renovado con sangre joven, aunque sigue manteniendo ligas con la familia
Arellano Félix, fundadores en la década de los ochenta de esa organización
criminal.
De acuerdo
con informes oficiales –incluso el Presidente Andrés Manuel López Obrador
pregonó en su conferencia mañanera del viernes 14 de agosto que con la captura
de “El Marro” Guanajuato ya no ocupa el primer lugar en violencia– la
estructura criminal de José Antonio Yépez Ortiz está intocada, lo mismo que su
base financiera y la amplia red de clientes, principalmente gasolineros que
compraban combustible robado.
No es todo:
También está intacta la base de protección política y policiaca que disponía
“El Marro” para mantenerse impune en sus actividades criminales. Y, hasta donde
se sabe, no existen investigaciones que apunten al desmantelamiento de este
andamiaje de protección.
Con este
crecimiento exponencial, el CJNG se colocó en la segunda organización más
poderosa del país y disputa con el cártel de Sinaloa el control de otros
territorios, entre otros, el estado de Yucatán y Quintana Roo, en la ruta del
Caribe.
Entre ambos
cárteles hay marcadas diferencias. No se compara el cártel de Jalisco con el de
Sinaloa. Éste último está considerado por el “El Mencho” y tiene controles en
América Latina solamente, pero continúa en ascenso. Sin embargo, ambos cárteles
coinciden en algo: cuentan con la venia del Presidente de la República, por eso
son intocables.
Baja
California: la encuesta que enoja a Bonilla
La semana
pasada se desató una tormenta en Baja California luego de que el Presidente
municipal de la ciudad de Tijuana, Arturo González Cruz, denunció públicamente
que fue amenazado por el entonces Subsecretario de Gobernación, Ricardo
Peralta, protegido de Olga Sánchez Cordero, quien por cierto fue corrido de la
Secretaría de Gobernación bajo el argumento de que su salida era por cuestiones
de austeridad. Nada creíble la razón.
Este hecho,
sin embargo, desató una confrontación con el Gobernador Jaime Bonilla, quien
trae un conflicto directo con González Cruz porque éste, como es legítimo,
quiere ser Gobernador de Baja California en el 2021. Esta decisión no la tolera
Jaime Bonilla, por eso es que el mandatario bajacaliforniano se ha pasado
cuestionando a González Cruz: le recrimina que no trabaja y que desatiende el
municipio porque está muy ocupado en buscar la gubernatura. Es obvio que Arturo
González Cruz no es el candidato de Bonilla, pero esas diferencias deben
limarse porque el munícipe tijuanense no puede aspirar a la gubernatura estando
confrontado con el Gobernador. Y cabe decir que si bien una encuesta será la
que determine quién será el candidato, la voz del mandatario pesa en el seno de
Morena y en el ánimo del Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Todo esto
viene a cuento porque recientemente la casa encuestadora Massive Caller, una de
las más serias, realizó una encuesta para conocer la posición de los aspirantes
de cada partido a la gubernatura.
El resultado
es muy claro: Arturo González Cruz le lleva veinte puntos de ventaja al más
cercano competidor del PAN –en cuya lista aparecen Gustavo Sánchez, Óscar Vega
Marín, Gustavo de Hoyos y Gina Cruz– y por si fuera poco encabeza las
preferencias electorales entre los aspirantes de Morena, entre quienes figuran
Marina del Pilar Ávila, Jesús Ruiz Urbe, Mario Escobedo, Marco Antonio
Blázquez, Fernando Castro Trenti, entre otros.
Ante la
pregunta respecto de si hoy fueran las elecciones de Gobernador, González Cruz
barre con todos. Encabeza las preferencias electorales con un 36.5 por ciento,
su inmediato competidor es el PAN con 16.6 por ciento.
Por parte
del PRI hay poco que decir: su lista de aspirantes está encabezada por Jorge
Hank Rhon, un personaje ligado a escándalos: al juego, presuntamente al crimen
organizado, entre otros giros oscuros.
Quizá esta
realidad sea la verdadera razón del berrinche del Gobernador Jaime Bonilla,
quien tiene su preferencia inclinada por la Edil de Mexicali, de quien dice que
ha trabajado muy bien. Pero la decisión se tomará basada en las encuestas y
ésta que realizó Massive Caller no deja lugar a dudas.
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