Ricardo
Ravelo.
La captura de Dámaso López, “El
licenciado”, tiene un objetivo claro del gobierno federal: desactivar el
conflicto en Sinaloa, pero al mismo tiempo se trata de preparar el terreno para
que la estructura criminal encabezada por los hijos de “El Chapo” Guzmán e
Ismael “El Mayo” Zambada consoliden su liderazgo y, de esa forma, se aquieten las
aguas turbulentas, pues desde hace tiempo Sinaloa –y gran parte del país –viven
atenazados por el terror y la zozobra.
Como en un
tablero de ajedrez, el gobierno federal
mueve las piezas y hace a un lado las que estorban y ese es el caso de Dámaso
López, “El Licenciado”, quien se había convertido en un estorbo y, más que
eso, en una amenaza permanente para los hijos de “El Chapo” Guzmán en su afán
de entronizarse como jefes máximos del cártel de Sinaloa.
Y para terminar con la pesadilla,
Dámaso López no será juzgado en México: todo está listo para ser extraditado,
pues en la Corte de Virginia lo esperan dos acusaciones: lavado de dinero y
tráfico de drogas.
El objetivo oficial es que Sinaloa
vuelva a la calma y que el negocio del tráfico de drogas siga su marcha y el
gobierno cumple su función aplicando la ley para que el narcotráfico continúe y
el cártel hegemónico salga delante de sus problemas internos.
Pacificar el estado de Sinaloa no
parece tarea fácil, pues desde hace muchas décadas la paz social de los pueblos
no depende de lo que haga la mano oficial sino de los acuerdos que logren los
capos de la droga.
Con algunas excepciones, el gobierno ha
apostado por una suerte de libre albedrío en este caso: permite que los
cárteles antagónicos acuerden, negocien y pacten. Es una forma de garantizar el
negocio. Y si alguna pieza genera algún cortocircuito –el caso de Dámaso López
es un ejemplo –pues entonces desactiva la pieza para que el flujo no se
interrumpa.
La captura de Dámaso López parece ir
en esa dirección, aunque nadie garantiza que en automático Sinaloa se
pacifique, pues los territorios que conforman la base de ese cártel están en
disputa desde hace tres años, tras la caída de “El Chapo”.
Su desgracia
devino en un vacío de poder y de control, lo que desató la lucha por la plaza,
aunque en este caso la guerra se dio en buena medida entre familiares del capo
extraditado.
Actualmente
son cinco grupos los que se disputan el liderazgo del cártel de Sinaloa: uno
está representado por Ismael Zambada García, “El Mayo”, y los hijos de “El
Chapo” –Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán –; otro por Aureliano Guzmán
Loera, “El Guano”, hermano de Joaquín Guzmán; otro más lo encabeza Fausto
Isidro Meza, “El Chapo Isidro”; no se puede descartar que el control
territorial en Sinaloa también lo disputan Julio César y Juan Carrillo Leyva,
hijos de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los cielos, aliados de Alberto
Carrillo –su tío –, hermano menor de los Carrillo Fuentes. Y el quinto grupo es
precisamente el que encabezaba Dámaso López, quien se autonombró el sustituto
de “El Chapo” Guzmán, aunque nunca pudo tener el control absoluto del cártel.
Sin embargo, habría que considerar
que el CJNG no se quedará con los brazos cruzados en su intento por aliarse con
alguno de los grupos opositores a los hijos de Guzmán Loera, que bien podría
ser Dámaso López (hijo), “El Minilic”, los Carrillo Fuentes o la célula de los
Beltrán Leyva ahora representada por “El Chapo Isidro”.
Y es que,
tal como se expuso la semana pasada en este espacio, el CJNG está en completo auge, en un ascenso fulgurante. Según
confirmó la PGR, es el cártel que más ha crecido en los últimos siete años: ya
controla una docena de entidades y se convirtió en el segundo cártel con mayores
exportaciones de drogas sintéticas a Estados Unidos y Europa.
Dámaso: la
captura
Como la mayoría de los capos, Dámaso
López se refugiaba en un lujoso departamento de la colonia Nueva Anzures de la
Ciudad de México, a donde había arribado tres semanas atrás con un objetivo
claro: sellar una alianza con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Aunque no se aportan mayores detalles
respecto de la alianza entre Dámaso López y Nemesio Oseguera, el líder del
CJNG, lo cierto es que no es nada descabellada la versión sobre esa sociedad,
pues Oseguera es un rival acérrimo de “Los Chapitos”, tan es así, que en
febrero último ordenó el secuestro de los vástagos de “El Chapo” cuando
departían con socios y cómplices en el restaurante “La Leche” de Puerto
Vallarta.
Dámaso López
fue una pieza estratégica Para Joaquín “El Chapo” Guzmán: según la PGR, lo
ayudó a escapar del penal de Puente Grande, Jalisco, en año 2001 y fue uno de
los artífices de la segunda fuga, en 2015, del penal de La Palma, en Estado de
México.
Sin embargo, tras la reaprehensión de
“El Chapo”, “El Licenciado” — compadre de Guzmán Loera –se autonombró su
sucesor en la jefatura del cártel, lo que generó la guerra entre él y los hijos
del capo:
Jesús
Alfredo e Iván Guzmán acusaron a López de intento de homicidio. Lo hicieron a
través de una carta que el periódico “Milenio” publicó en febrero de este año. En su misiva cuentan que ellos e Ismael
Zambada citaron a Dámaso para dialogar; que cuando llegaron al sitio del
encuentro no lo encontraron y en ese justo momento sus escoltas fueron atacados
a tiros. En el rafagueo, dicen, también fue herido Zambada García. Afirman que
lograron escapar y luego se refugiaron en un poblado donde algunos lugareños
les prestaron auxiliaron.
De esa forma Dámaso López y los hijos
de “El Chapo” comenzaron una lucha a muerte. Es por ello que la captura de “El
licenciado”, como se le vea, desactiva un cable que atizaba la violencia en
Sinaloa, al menos entre los hijos de Guzmán. Según una versión extraoficial,
fueron ellos quienes dieron “el pitazo” a la PGR sobre el paradero de “El
Licenciado”.
Y es que quienes salen ganando con la
caída de Dámaso López son precisamente los hijos de Guzmán Loera y su socio “El
Mayo” Zambada, quienes ahora tendrán que tejer fino hacia el interior de la
organización si quieren lograr un liderazgo sólido. Tendrán que negociar con sus tíos Aureliano y Miguel Ángel Guzmán Loera
–éste último salió de prisión el pasado fin de semana luego de compurgar una
pena de 11 años –, así como con Fausto Isidro Meza, “El Chapo Isidro”, quien
representa a la célula Beltrán Leyva.
Por lo
pronto, con la captura de Dámaso López
el gobierno federal parece preparar el terreno para que los hijos de “El Chapo”
se consoliden como los jefes únicos del cártel de Sinaloa.
Pero eso no
es todo, aún falta ver si el jefe del
CJNG, Nemesio Oseguera, incursiona en Sinaloa, pues es posible que la alianza
se consolide con Dámaso López (hijo) “El Mini lic”, quien al parecer es
considerado un personaje tan pernicioso como su padre.
El Cártel de
Jalisco.
La expansión del CJNG coincide con el
arribo al poder del actual Gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, quien
se rodeó de personajes no ajenos a la delincuencia organizada. Uno de ellos se
llama Tony Duarte, su financiero, a quien las autoridades federales relacionan
con Ismael Zambada García, “Mayo”, y tiene su feudo en Puerto Vallarta.
Precisamente
en septiembre de 2011 fue ejecutado en
ese centro turístico Juan Luis Duarte Contreras, hijo de Tony. Cuatro sujetos
armados lo cazaron en un restaurante y lo acribillaron al más puro estilo de la
mafia. Su esposa, Fabiola Rodríguez, vio la ejecución. Al parecer el joven
abogado andaba en malos pasos.
Con Aristóteles Sandoval en el poder,
el CJNG estructuró una base de operaciones en todo el estado de Jalisco, pero
su principal fuerza y poder radica en la protección oficial que disponen.
A lo largo y ancho del estado se
crearon redes para la distribución de drogas, al tiempo que la estructura fue
creciendo conforme las necesidades se presentaron. Así, el cártel logró llevar
a cabo una muy buena división de sus actividades: distribución, operaciones
financieras, estructura de sicariato, relaciones públicas, alianzas con
autoridades municipales y protección policiaca permanente, a fin de que el negocio no sufriera
ninguna perturbación. Para todas las necesidades tenían soluciones y hombres
dispuestos para efectuar la tarea.
En el año 2013, Nemesio Oseguera
fraguó un plan: asesinar a José de Jesús Gallegos Álvarez, entonces secretario
de turismo del gobierno del estado. El sexenio del Gobernador Aristóteles Sandoval
empezaba en medio de guerras: balaceras, secuestros, levantones y ejecuciones
masivas se presentaban tanto de día como de noche y ninguna autoridad podía
poner freno a lo que ya era visto como una “verdadera carnicería”, pues los
cárteles se estaban disputando el territorio ante el recién estrenado
Gobernador en funciones.
El asesinato de este funcionario
público puso en evidencia no sólo el poder del Cártel de Jalisco sino la red de
vínculos de altos funcionarios con el narcotráfico y el nivel de protección que
disponía el cártel encabezado por Oseguera Cervantes.
El asesinato
se ejecutó después de varias semanas de seguir al funcionario. En realidad, Gallegos Álvarez, según el expediente del
caso, fue asesinado por órdenes de Nemesio Oseguera porque éste se sintió
traicionado. El Jefe del Cártel de Jalisco tuvo información sensible a su
alcance que daba cuenta de que el funcionario estatal estaba ligado con el
cártel de los Caballeros Templarios y lavaba dinero de este grupo criminal. Por
ello, primero ordenó que lo secuestraran para “darle una calentada”, luego
quiso hablar con él, sin éxito, y finalmente dio la orden:
–Mátenlo.
El viernes 8
de marzo de 2013, poco después de salir de una reunión de la Casa Jalisco, el
funcionario estatal fue seguido por un grupo de sicarios. Alrededor de las 15.00
horas, cuando Gallegos Álvarez circulaba por Acueducto y avenida Patria, en
Zapopan, unas ráfagas de cuerno de chivo lo alcanzaron. Las balas perforaron su
camioneta y penetraron en cabeza, cara y cuello. Y ahí, ensangrentado y
doblado, quedó el cuerpo de este personaje a quien Oseguera Cervantes llamaba
“el traidor”.
El expediente de este asesinato no
sólo puso en claro el modus operandis para asesinar a Gallegos Álvarez sino que
explica toda la estructura criminal con la que cuenta el Cártel de Jalisco, los
apoyos policiacos y el alto nivel de infiltración que han logrado en el
gobierno de Aristóteles Sandoval.
Tras el
asesinato que cimbró a todo el estado de Jalisco, la Procuraduría del estado
integró un amplio expediente y con el paso de los meses la Policía Ministerial
ejecutó varias órdenes de aprehensión en contra de miembros del cártel de
Jalisco. Estos personajes, al rendir sus respectivas declaraciones, ampliaron
detalles sobre las operaciones del cártel, su estructura en Jalisco y las
verdaderas razones, según ellos, por las que fue asesinado el secretario de
Turismo.
Jonathan
García García, conocido como “El Jhon Perro”, uno de los más temibles, fue
presentado ante las autoridades el 5 de mayo de 2013. En su declaración, este
sujeto dijo ser una persona que no le gusta trabajar y da cuenta de un entorno
familiar hostil, por lo que decidió involucrarse con bandas criminales.
Cuenta que
fue recomendado para trabajar en la empresa Cártel de Jalisco Nueva Generación,
“donde estuve a prueba, pero como yo siempre he tenido un intelecto muy alto
comencé a encargarme de la venta de droga en los bares de la zona centro de
Guadalajara…
“Gracias a esto yo comencé a subir en
la organización y me hice buen amigo de los dueños de antros y bares ya que
cuando tenían broncas con el gobierno yo les apoyaba, lo cual hizo que la venta
de drogas en la zona centro de Guadalajara subieran muchísimo, ya que generaban
entre 80 mil y 120 mil pesos diarios (por zona) y todo eso se lo entregaba al
patrón, a quien conocíamos con el nombre de Spanky, él me hacía participar en
ejecuciones en Jalisco y además participaba en levantones para alinear a
vendedores de droga que andaban chapulineando ( brincando de un grupo a otro),
es decir, que querían brincar de cártel”.
Después de
hablar respecto a los movimientos que se dieron en distintos momentos dentro
del Cártel de Jalisco, en su declaración
detalló cómo está conformada la estructura del cártel. Dice, por ejemplo, que
el jefe es Nemesio Oseguera Cervantes, quien responde al apodo de El Mencho,
que él se encarga de controlar todo el sistema financiero de la organización en
Jalisco y en los estados donde opera este cártel.
Expuso que Oseguera Cervantes también
controla a los grupos de choque, matones y sicarios en general, que son los que
él utiliza para asesinar a rivales o a miembros del cártel que incurren en
traiciones o fallas que ponen en riesgo a la empresa criminal.
En su
testimonio reveló, por ejemplo, que el
jefe de la plaza de Guadalajara se llama Daniel Quintero Riestra, quien, según
afirma, también utiliza varios nombres falsos: Oswaldo Quintero Juárez, Erick
Santiago Gómez, Heriberto González Gómez, Fernando Hernández Guzmán. Daniel,
dice, también es ampliamente conocido como El Dandy Quintero, quien controla la
parte administrativa de la organización y tiene a su cargo el reclutamiento de
personal para el cártel de Jalisco, la distribución de drogas y es el receptor
de las indicaciones respecto de cuándo se debe ejecutar a un rival o a un
traidor.
En su testimonio dijo que debajo de
“El Dandy Quintero” está su mano derecha y que responde al nombre de Gregorio
Pelayo Chávez, a quien en la organización se le conoce como El Camarón, quien
fue Policía Judicial y quien se encarga de girar las órdenes de “El Dany” sobre
las personas que ya están en lista para ser ejecutadas por los sicarios del
cártel.
“El Camarón”, a su vez, dice el
testigo, tiene el apoyo de otro elemento que fue Policía Judicial y al que se
le conoce como “El Padilla”, quien se encarga de arreglar “las broncas” del
personal del cártel de Jalisco cuando los detienen. Él es quien nos pasa
información sobre los operativos que va a realizar la Policía en alguna de las
colonias y de esa forma “El Dany Quintero” desplaza a su gente para que no las
detengan.
“El Padilla” también se encarga de frenar los operativos cuando estos van a afectar
a la organización. A cambio de un saludo, es decir, de la entrega de una suma de
dinero, él detiene los operativos y los desvía para que no afecten al Cártel de
Jalisco.
De acuerdo
con el testigo, Gregorio Pelayo Chávez,
“El Camarón”, tiene su grupo de choque, como le llamamos nosotros, es decir,
sus sicarios y de los cuales recuerdo a uno que le dicen “El Cuatro”, a otro le
apodan “El Gafe” y “El Nueve”, personas que yo sé que son ex militares, pero
desconozco sus nombres.
Refiere,
además, que “El Cuatro” es quien se encarga de comprar las armas que se
utilizan por parte del personal del Cártel de Jalisco en esta ciudad, las
cuales según tengo conocimiento las compra en la ciudad de México y en Toluca,
pero desconozco a quien se les compren. Y es que este grupo compra sus armas
nuevas para evitar que ya traigan broncas anteriores.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.