Jenaro
Villamil.
El mayor autoengaño político en México es la
creencia de que las elecciones son libres, democráticas y equitativas. El
fraude electoral ya no sólo lo aplica un partido: el PRI. Se ha “normalizado”
como práctica en el PAN, PRD y otros, ante la certeza de que el voto es una
mercancía y no un derecho, y que la “alquimia” es una franquicia exportada por
el PRI.
En competencias tan reñidas como en
el Estado de México o en Coahuila, el fraude electoral se vuelve más visible e
indignante porque ahí observamos con todo su despliegue las artimañas para
impedir la equidad y la justicia electoral: compra y coacción del voto,
intimidación vía telefónica y redes sociales (el ingrediente nuevo), alteración
del padrón electoral, condicionamiento de programas y servicios públicos, y el
uso del crimen organizado y del aparato burocrático para aplastar al opositor.
El caso del Estado de México es
doblemente grave. El candidato priista Alfredo del Mazo no venció en “final de
fotografía” frente a Delfina Gómez, de Morena, porque antes, durante y después
del ejercicio del voto fueron claros los ingredientes del fraude.
¿Por qué
hablamos de fraude? Aquí damos diez elementos.
1. Elección de Estado. - En primer lugar,
porque el fraude consistió en una sistemática operación de Estado para evitar
el sufragio libre, secreto e informado. El ingrediente más claro y exhibido con
toda obscenidad fue la promoción del PRI y de su candidato con los recursos y
los programas públicos del gobierno federal, el gobierno estatal y la mayoría
de los gobiernos municipales.
Más de 90
visitas de los secretarios del gabinete federal con la clara encomienda de
hacerse cargo de una región mexiquense. Desde La Gaviota hasta el secretario de
Hacienda, José Antonio Meade, pasando por la titular de la Secretaría de
Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles, y el titular
de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda Nava, fueron de matraqueros y
operadores de la compra del voto de forma descarada, a favor del PRI.
El caso más escandaloso fue el del
secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, quien
inauguró obras de la SCT en plena campaña electoral, se montó en una expedición
contra el líder nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, como si se
tratara de una elección presidencial.
Ruiz Esparza salió a defender y a
“tirar línea” para que la empresa OHL dijera lo necesario para maquillar su
expediente lleno de indicios de corrupción. OHL-México es una empresa
político-electoral desde la época de Arturo Montiel. Lo dicen todos. Lo saben
sus propios funcionarios. No en balde, el lunes 5 OHL registró un incremento de
5% en el valor de sus acciones en la Bolsa Mexicana de Valores.
La elección
de Estado incluyó la abierta intervención del gobierno de Eruviel Ávila. La
operación incorporó desde el reparto del dinero a través de la tarjeta La
Efectiva, hasta el uso y abuso de los medios públicos mexiquenses y de los
programas sociales estatales para beneficiar al PRI.
El propio
Enrique Peña Nieto dejó la investidura para reunirse en dos ocasiones con los
arzobispos del Estado de México en Los Pinos, para ofrecerles “lo que quieran”
a cambio del apoyo de los jerarcas católicos a su primo.
La
conformación del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y del tribunal
local se alineó a los intereses del PRI-gobierno desde la llegada de Pedro
Zamudio como presidente del organismo. El IEEM pasó por alto todas las
irregularidades, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación
desestimó castigar al PRI por el reparto de despensas, de 2 mil 750 pesos en
cada tarjeta La Efectiva y la realización de las “ferias integrales de
servicios” en Huixquilucan y Zinancatepec, con el argumento de que Morena y el
PRD no presentaron pruebas suficientes.
2.Turismo electoral. - El mayor número de denuncias
presentadas ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos
Electorales (FEPADE) antes de la campaña y del día de la votación fue por la
alteración del Registro Federal de Electores para realizar el famoso “turismo electoral” (incluir a electores de
otros estados). Fueron 157 de un total de 235.
3. Peculado electoral. - El delito más extendido en el Estado
de México fue destinar bienes o servicios para apoyar al candidato del PRI. Por
ejemplo, el senador Mario Delgado documentó que Rosario Robles entregó 700
títulos de propiedad mediante el programa “Papelito Habla” a simpatizantes del
PRI. El titular de Hacienda, José Antonio Meade, entregó 150 fichas de
recuperación de recursos del ahorro para el retiro a personas de 65 años o más.
La hija del gobernador mexiquense, María
Isis Ávila Muñoz, titular del DIF, afirmó que en 2017 entregarían 25 mil
tarjetas La Efectiva, y hasta principios de abril habían entregado 9 mil 800
tarjetas.
4. Compra y coacción del voto. - La entrega de una tarjeta rosa de
cartón, con el título Salario Rosa, se convirtió en el operativo más extenso
del candidato Del Mazo para comprar el voto. A cambio de las credenciales de
elector regalaron 3 mil pesos. Y en muchos casos ni siquiera pidieron la
credencial porque ya tenían los datos y las fotos de los beneficiarios. Utilizaron el mismo padrón que desplegaron
en 2012, durante la elección presidencial.
La tarjeta rosa violó abiertamente el
artículo 209 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales
que prohíbe “la entrega de cualquier tipo, en el que se oferte o entregue algún
beneficio directo, indirecto, mediato o inmediato, en especie o efectivo, a
través de cualquier sistema que implique la entrega de un bien o servicio”.
5. Uso parcial de los medios: la
guerra sucia. - La
medición cuantitativa de spots y de entrevistas y participación de los
candidatos en los medios electrónicos e impresos no distinguió la clara alineación de noticieros
radiofónicos y televisivos para sobredimensionar la “guerra sucia” contra
Morena.
Por ejemplo, el tema de Eva Cadena,
“la recaudadora”, y los descuentos por nómina en Texcoco, durante el gobierno
de Delfina Gómez, fue mencionado hasta el cansancio. El tema de la
“desaparición” de 8 mil millones de pesos del erario de Eruviel Ávila casi
nadie lo conoció.
6. Guerra sucia, desinformación en redes. - En el Estado de México se
especializó la estrategia del “acarreo digital” a través de cuentas
automatizadas (bots) para atacar a Delfina Gómez y a Josefina Vázquez
(principalmente), y para sobrevender a Alfredo del Mazo. Fue tan obvia la estrategia que tuvo poco impacto electoral. Sin
embargo, lo más perverso fue la guerra de rumores sobre una supuesta
“declinación” de Juan Zepeda a favor de Delfina o inventos de supuestas
amenazas de la candidata de Morena.
7. Narco-mantas y llamadas
telefónicas para inhibir el voto. - En la última parte de la campaña proliferaron en el Estado de México las llamadas anónimas vía
telefónica para amenazar al electorado: que no acudieran a votar porque iban a
realizarse secuestros y asaltos; que ya tenían sus datos por si votaban por
Delfina Gómez, y otras llamadas falsas atribuyéndolas a la candidata de Morena.
Frente a este operativo tan intenso, ni la FEPADE ni el IEEM hicieron nada.
Junto con
esto “sembraron” coronas fúnebres, narco-mantas
y hasta cabezas de cerdo ensangrentadas frente a los centros de votación y
oficinas de Morena. Ninguna de las miles de cámaras de seguridad del gobierno
del Estado de México sirvió para que los policías investigaran quién fue, cómo
fue, cuándo sembraron el pánico.
Nadie ha
hecho la investigación de los call center desde donde salieron las llamadas
telefónicas y la contratación de bots para inflar trending topics a favor de
Del Mazo y en contra de Delfina.
8. Acarreo de votantes y retiro de
credenciales de elector. - El día de la elección, el domingo 4, lo más documentado en redes sociales fueron los operativos para
acarrear votantes a las casillas. La FEPADE detuvo dos camiones Pullman de
Morelos que formarían parte de un operativo de más de 70 unidades para acarrear
más de 3 mil votantes.
Otro sistema de “acarreo” se generó
en las casillas especiales, a donde acudieron a votar masivamente elementos de
la policía mexiquense, dejando sin boletas.
A través de
un sofisticado sistema de “halconeo” en varios municipios se ejerció presión
sobre los electores a través del sentido de su voto. Al menos en Ecatepec se
documentaron varios casos.
9. Conteo rápido. - El IEEM decidió adelantar los resultados
del “conteo rápido” que favorecieron a Alfredo del Mazo tomando una muestra de
sólo mil 347 casillas de un total de más de 18 mil. José Blanco, en su artículo
“Cártel Menguante” de La Jornada, afirmó que una muestra representativa debió
incluir mil 818 casillas (casi 500 más) de los 125 municipios seleccionados.
10. Conteo alterado del PREP. - Cientos de fotografías se han reproducido en las redes sociales con
cifras contradictorias entre las actas de las casillas (las “sábanas” a las
puertas de las casillas) y las computadas en el sistema del IEEM. El
representante de Morena, Ricardo Moreno, adelantó
que impugnarán al menos ocho de los 45 distritos donde hubo subregistro de
votos a favor de Delfina, se inflaron los votos a favor de Del Mazo, o simplemente
no validaron los sufragios de Morena alegando que las actas “eran ilegibles”.
En estos distritos el número de votos
nulos superó la diferencia entre los dos candidatos punteros. Además, se
inflaron los votos a favor de Del Mazo, contando de manera doble los sufragios
de su coalición con el Partido Verde y Nueva Alianza.
La fase más delicada es la que
iniciará con el conteo en los 45 distritos electorales. Si la elección no se
“limpia” con la apertura de al menos los paquetes electorales de ocho distritos,
estaremos en una fase más del conflicto poselectoral.
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