El ganador de la elección de
gobernador de este 4 de junio recibirá un estado al borde de la “asfixia”
financiera, como consecuencia de la multimillonaria deuda pública que heredará
de la administración de Roberto Sandoval Castañeda y de la recesión económica y
el desempleo que afectan a la población.
Hasta el pasado mes de marzo, la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) reportaba un adeudo de 4 mil
775 millones de pesos por parte del Gobierno de Nayarit, pero si a esta
cantidad se le suman los créditos de corto plazo, los pasivos con diferentes
proveedores, contribuciones, transferencias y otros compromisos, la deuda real
se eleva a alrededor de diez mil millones de pesos, advierte Andrés García
Torres, ex auditor general del Órgano de Fiscalización Superior (OFS) de
Nayarit.
En
entrevista con Proceso, ubica el tema administrativo como “un gran reto” para
el siguiente titular del Poder Ejecutivo, dado que los adeudos equivalen a la mitad del presupuesto anual de egresos del
estado, que es de 20 mil millones de pesos.
El
exfuncionario expone: “El nuevo gobernador, junto con el Congreso, tiene que
hacer del tema del presupuesto una prioridad en su gestión, porque al parecer lo que se ha venido
haciendo año con año solamente es matizar la deuda, y hay una cantidad muy
fuerte que es proporcional a la ineficiencia, la ineficacia y, en un alto
grado, a la corrupción”.
De acuerdo
con García Torres, a pesar de que se ha
dicho que Nayarit tiene el primer lugar en transparencia, “hay cierta opacidad
en el tema administrativo porque se oculta el verdadero compromiso económico
del estado, se maquilla, se sesga, entonces creo que estamos guardando un
problema que tarde o temprano nos va a asfixiar”.
A la deuda
pública del gobierno estatal, que Roberto Sandoval duplicó en relación con la
recibida de su antecesor, se suman los adeudos a los fondos de pensiones de la
Sección 49 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la educación (SNTE) y del
Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado y Municipios (SUTSEM).
Según ha
denunciado la dirigente de este último, Águeda Galicia Jiménez, los compromisos incumplidos con el fondo
de pensiones y otras prestaciones sindicales ascienden a más de mil millones de
pesos.
Otro conflicto financiero evidente es
el pasivo de aproximadamente dos mil millones de pesos que enfrenta la
Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), según lo ha externado públicamente el rector de esa
institución educativa, Jorge Ignacio Peña González.
A juicio de
Andrés García Torres, el “lastre
económico que trae arrastrando” la casa de estudios también va a convertirse en
un problema real que podría estallarle al próximo gobernador.
Después de
dos meses de campaña, este domingo 4 de junio se realiza la jornada electoral
en la que ocho candidatos se disputan la gubernatura, dos de ellos postulados
por coaliciones, tres por partidos en lo individual y tres registrados de
manera independiente.
Los
principales contendientes son Antonio Echevarría García, empresario, hijo del
exgobernador Antonio Echevarría Domínguez, postulado por la coalición
PAN-PRD-PT-PRS; Manuel Humberto Cota Jiménez, senador con licencia y
exdirigente de la Confederación Nacional Campesina, registrado por la coalición
PRI-PVEM-Panal; Miguel Ángel Navarro Quintero, exdiputado federal y exsenador,
apoyado por Morena; y Raúl Mejía González, expresidente municipal de Tepic y
exsenador, abanderado de Movimiento Ciudadano.
Otros
candidatos son Javier Zapata Pérez, del Partido Encuentro Social; así como los
independientes Hilario Ramírez Villanueva, alcalde de San Blas con licencia;
Víctor Manuel Chávez Vázquez, y Antonio Ayón Bañuelos.
De acuerdo con García Torres, el
ganador de la elección de gobernador tendrá que hacer frente también al rezago
económico de la entidad, ya que “no hay empresas importantes ni oportunidades
de trabajo reales; cada año egresan miles y miles de estudiantes de las
universidades y no encuentran donde trabajar, no hay industria y el dinero
circulante en las calles es realmente raquítico”.
En ese
sentido, añade, otro de los retos de la persona que llegue a gobernar, y tenga
la intención de ayudar a los nayaritas, es el tema del bolsillo de cada
persona, de cada joven, ya que no tienen perspectiva, no hay opciones de
acomodo para ellos.
Un desafío más para quien asuma la
titularidad del Poder Ejecutivo el próximo mes de septiembre, refiere Andrés
García, será guardar el equilibrio en materia de seguridad pública y que no
regrese la violencia a las calles.
Un reto importante, explica, será
aplicar una reingeniería en todo el sistema de seguridad, con el objeto de
mantener o mejorar el nivel de seguridad pública, pues, aunque han habido
algunas ejecuciones últimamente, hay todavía una percepción de tranquilidad
entre la población.
García
Torres estima que Roberto Sandoval encabezó
“un gobierno constructor” que “tuvo la capacidad para gestionar muchas obras de
infraestructura en todos los municipios, además de que apoyó a personas de
escasos recursos con programas sociales, aunque muchas veces sin estar
presupuestados”.
No obstante,
“hay otros aspectos que desgraciadamente
los medios y la gente de opinión le señalan, que tienen que ver con la
opacidad, la corrupción, el enriquecimiento y esas cosas”.
A propósito
de las denuncias contra el gobernador Roberto Sandoval por presunto
enriquecimiento inexplicable, el
extitular del Órgano de Fiscalización Superior hace notar que todas las
instancias relacionadas con el sistema anticorrupción fueron cooptadas por el
mandatario colocando en esos espacios a su gente de confianza.
Uno de los casos más claros es el del
actual auditor general del OFS, Roy Rubio Salazar, quien antes de su
nombramiento estaba bajo las órdenes de Roberto Sandoval como secretario de la
Contraloría, y para poder colocarlo en el órgano fiscalizador fue reformada la
Constitución de Nayarit, que impedía acceder a ese puesto a quienes hubieran
formado parte del gabinete estatal durante el año previo.
Pero eso no
es todo: en agosto de 2016 el gobernador
Sandoval otorgó a Rubio Salazar la patente de notario titular de la Notaría
Pública 3 de la Cuarta demarcación Territorial, con sede en el municipio de
Tecuala.
Sobre la
forma como fue nombrado el auditor, Andrés García comenta:
“Se van a revisar sus propias manos,
sus propias cuentas, sus propios números, eso era un impedimento en la
Constitución, pero el Congreso del Estado no tuvo empacho en modificarla para
poner como auditor general a un secretario del despacho del Ejecutivo, incluso
quien fuera mi sucesor en el órgano de fiscalización, Salvador Íñiguez
Castillo, ni siquiera concluyó su periodo legal, supongo que lo obligaron a
renunciar para tener a alguien de la confianza del gobernador, que es el
licenciado Roy Rubio”.
Una situación parecida fue la del
ahora ex fiscal general del estado, Édgar Veytia, también personaje muy cercano
al mandatario, que para ser nombrado en el cargo fueron retirados de la Constitución
local los requisitos de diez años de experiencia y de antigüedad con el título.
El Tribunal
de Justicia Administrativa, de nueva creación, también está integrado por
personajes allegados al gobernador. En
noviembre pasado fueron nombrados magistrados Raymundo García Chávez,
exsecretario particular del gobernador, notario público y senador suplente del
candidato priista Manuel Humberto Cota; Yeniria Catalina Ruiz Ruiz, quien ocupó
las secretarías de Cultura y de Turismo en el gobierno de Sandoval, y Jesús
Ramírez de la Torre.
Estos personajes, comenta, “son los
que van a sancionar todas las observaciones de las auditorías, son los que van
a tener los dientes para la imposición de sanciones”.
Situaciones similares, indica García,
se viven en el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública y
la Comisión de Derechos Humanos, cuyo titular fue ratificado por cinco años más
en el puesto.
Bajo estas circunstancias, en las que
el sistema anticorrupción “fue blindado” con personas afines al gobernador
saliente, el ex auditor general considera que otro de los retos del nuevo
gobernador será “darle una revisada a esas instancias”, además de que no se han nombrado los
integrantes del Consejo del Comité Técnico Anticorrupción, pues únicamente se
designó a los miembros honorarios que formarían la comisión seleccionadora.
En la
actualidad, menciona, no hay equilibrio ni un mecanismo que permita tener
diferentes expresiones ciudadanas en esas instancias, que son para
transparentar, legalizar y dar credibilidad.
“Dependerá de los resultados de las
elecciones, de cómo quede constituido el Congreso, eso podría ser un parteaguas
para dar una revisada a todas esas instituciones; creo que debe haber una
reingeniería, un gran diálogo y sobre todo ser incluyentes con las diferentes
expresiones”, concluye.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.