El ex presidente brasileño Luiz
Inácio Lula da Silva fue condenado hoy a nueve años y medio de cárcel por un
tribunal de primera instancia, por su implicación en la red de corrupción que
operó en Petrobras, informaron fuentes oficiales.
La sentencia fue dictada por el juez
Sergio Moro, responsable de las investigaciones sobre la colosal trama corrupta
destapada en el seno de la petrolera estatal, quien encontró a Lula culpable de
los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero.
El político
brasileño alega que es víctima de una trama política para dañarlo a él y al
proyecto que representa.
Ocho años
fue presidente de Brasil, hizo reformas y radicales cambios que produjeron la
transformación social y económica de Brasil. Triplicó el PIB per cápita de su
país al punto de convertir a la República en una potencia mundial.
Se considera
que su gobierno fue clave para los éxitos económicos de su país, en particular
en materia de reducción de la pobreza.
Esta es la primera condena que recibe
el ex Mandatario, quien aún responde en otras cinco causas penales abiertas por
la Justicia, la mayoría de ellas relacionados con el caso Petrobras.
En el caso
de la sentencia dictada hoy, Lula era
acusado por la Fiscalía de corrupción pasiva y lavado de dinero por
supuestamente haber recibido 3,7 millones de reales (1,1 millones de dólares)
en sobornos a raíz de contratos suscritos entre la constructora OAS y
Petrobras.
El pago de esas coimas se habría
materializado en la reserva y reforma de un apartamento tríplex en el balneario
de Guarujá, en el litoral del estado de Sao Paulo, y el pago del almacenamiento
de los regalos recibidos durante su gestión (2003-2010).
El inmueble aparece en los registros
como propiedad de la constructora OAS, una de las implicadas en el escándalo de
Petrobras, pero según la acusación el verdadero dueño sería Lula, quien lo
habría recibido en concepto de soborno, es decir, a cambio de “favores” hechos
desde el poder a esa constructora.
A pesar de
la condena, el exmandatario aún puede
aspirar a ser candidato para las elecciones generales de 2018, lo cual solo
sería impedido si la sentencia fuera ratificada en segunda instancia.
Lula aparece
actualmente como el líder más valorado en las encuestas y aunque aún no ha lo
ha hecho oficial, ha manifestado en repetidas ocasiones su deseo de volver a
competir en unos comicios.
Además de las causas ya abiertas,
Lula puede llegar a ser investigado en otros seis procesos más, según solicitó
la Corte Suprema con base en confesiones hechas por ex directivos del grupo
Odebrecht, y también está salpicado por revelaciones de ejecutivos del grupo
cárnico JBS.
En este
último caso, por los testimonios dados
por los dueños de esa empresa, la Fiscalía también presentó una denuncia formal
por corrupción pasiva contra el actual mandatario, Michel Temer, quien puede
ser despojado del cargo si el Congreso avala el inicio de un juicio penal.
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