Sanjuana
Martínez.
Aún no termina su sexenio y Enrique
Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera ya han empezado a cosechar lo que
sembraron.
El repudio que han recibido en
Alemania por parte de los manifestantes es una muestra del fracaso del sexenio
que está en sus últimos meses, aunque Peña Nieto dejó de gobernar hace un par
de años y se dedica a nadar de muertito.
Las
protestas que dejaron 213 policías heridos y 144 personas detenidas entre
jueves y el sábado en Hamburgo, son la anécdota a la hora de analizar el
naufragio de la delegación mexicana luego de la reunión Peña Nieto-Donald
Trump.
Como era de esperarse, la diplomacia
mexicana ofreció un patético espectáculo de sumisión a la hora de la entrevista
entre ambos mandatarios. Y aunque el canciller Luis Videgaray dijo que no se
trató el tema del “muro”, nuevamente Peña Nieto nos dejó en ridículo porque
Trump reafirmó “absolutamente” su idea de que México pague el muro.
Al más puro estilo fascista que le
caracteriza, el presidente estadounidense lo dijo frente a Peña Nieto y no
ocultó su racismo. Videgaray intentó apagar el incendio sin mostrar ningún
respeto hacia los mexicanos, declarando que no se enteró de lo que dijo Trump:
“si lo dijo no lo escuchamos”. Claro, solo lo escucharon millones de personas,
él no.
Otro revés
que recibió Peña Nieto fue la cuestión comercial y los puntos de fricción sobre
el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Donald Trump, dejo en claro que le interesa negociar todo y sus
posiciones proteccionistas ganarán seguramente. Obvio. Si tenemos un presidente
agachón, ya podemos despedirnos de las mínimas ventajas que el TLC venía
ofreciendo a los mexicanos.
Pero la
verdadera frustración de Peña Nieto fue verse solo, mientras sus homólogos del
G20 desfilaban con sus radiantes esposas. Angélica Rivera brilló por su
ausencia.
¿Dónde andaba La Gaviota? ¿Acaso
decidió irse de shopping a las lujosas plazas comerciales de Hamburgo? ¿Cuántas
tiendas de marca visitó la Primera Dama de México en lugar de cumplir con su
papel de consorte oficial?
Sería interesante que Presidencia nos
explicara porque se ausentó de la importante reunión y por qué decidió que su
esposo desfilara solo ante los medios internacionales que cubrían el evento.
En la cena
que Angela Merkel ofreció a las parejas del G20 a Peña Nieto se le vio
incómodo. Sin saber a dónde voltear a la hora de la foto. Nervioso, un tanto
fuera de lugar porque había faltado al protocolo.
Muy pronto el equipo de la Primera
Dama filtró a algunos periodistas que La Gaviota no salió del hotel porque no
había condiciones de seguridad debido a las manifestaciones. El miedo no anda
en burro. conoce la animadversión que causa por su pobre el pobre desempeño de
su puesto. La ira popular la alcanzará allá a donde vaya.
Difícil de creer que la señora Rivera
no pudo llegar a acompañar a su esposo. Los tiempos en una gira internacional
del presidente están milimétricamente cronometrados, por tanto, que nos cuenten
otro cuento o mejor dicho, que nos digan la verdad.
Para lo que
si tuvo tiempo Angélica Rivera fue para sus frivolidades. Las revistas del
corazón destacaron nuevamente su costoso vestuario. La Primera Dama de un país
cuya mitad de la población vive en la pobreza sigue ostentando riqueza.
La revista
Hola describió su atuendo en la entrevista que sostuvo con la Primera Dama de
Francia, Brigitte Macron: “La Primera Dama de México, que ayer llegaba en un
conjunto muy en tendencia con falda de piel de cintura alta y ruedo en negro
combinada con zapatos y blusa en el mismo color, en esta ocasión se decidió por
un vestido en camel con botones dorados y una torera en el mismo color”.
Para completar el outfit la Primera
Dama de México lució un clutch (bolso de mano) marca Botera Veneta que cuesta
en el mercado 1,550 libras esterlinas, alrededor de 41,075 pesos. ¿Cuántos
meses tiene que trabajar una obrera mexicana que gana el salario mínimo o mejor
dicho, el minisalario, para comprarse ese bolso? Imaginen ustedes, si eso costó
el bolso, cuánto costó la falda, la blusa, los aretes, los zapatos, todo el
vestuario que la señora lució en Alemania.
Muy pronto,
las portadas de las revistas del corazón que tanto son del agrado de la Primera
Dama volverán a contarnos su derroche, su pueril estilo de vida. ¿Cuánto gasta
Angélica Rivera en vestuario, accesorios, zapatos, arreglo personal? ¿Cuál es
su bitácora de aviones? ¿Cuánto gasta en escoltas y camionetas?
Los mexicanos seguimos esperando que
Presidencia nos diga a cuánto ascienden sus gastos pagados por el erario. Lo
único que sabemos es que de 2013 a 2016 el presidente realizó 41 viajes
internacionales cuyo gasto total, incluida su comitiva a veces con parientes y
amigos, elementos de seguridad y de logística, ascendió a 10 millones 86 mil
543 dólares, unos 184 millones de pesos, de acuerdo con datos oficiales.
En todos
estos viajes ha destacado la cara vestimenta de la Primera Dama, en particular
el que hizo a Portugal, el Vaticano, Davos o España. La prensa del corazón ha
señalado que La Gaviota se inspira en la reina Leticia para vestirse y la ha
colocado en una de las Primeras Damas, mejor vestida con una millonaria
inversión.
¿Cuántos de
esos vestidos, joyas, bolsos, zapatos, peinados y maquillaje, pagamos los
mexicanos?
Por lo pronto, está visto que a la gaviota
le gusta ir de compras al extranjero, total, para eso está el inmenso
presupuesto a discreción que Presidencia le ofrece sin ninguna transparencia y
con absoluta opacidad, para que gaste a gusto.
Mientras tanto, Peña Nieto seguirá
luciendo solo, en el
ostracismo. Su esposa ya se cansó. La pregunta es inevitable. ¿Seguirán juntos
después de que termine el sexenio?
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