Ofelia
Medina.
Maravillada
ante la ingeniosa e incansable participación de mujeres y hombres hartos de
tanta corrupción e inmoralidad, siento renacer la esperanza. Esperanza en una
sociedad civil que ayuda y exige, demuestra que la acción nace de acuerdos y
del sentido común. Han pasado estos días coordinando, comunicando mensajes de
necesidades que, en bicicletas, motos y a pie, han resuelto. Muchas personas se
han quitado la tortilla de la boca para darla a quien tiene más hambre.
No necesitamos a esta podrida clase
política que como aves de rapiña vuela sobre la desgracia para apoderarse de
todo. No necesitamos autoridades que tienen prisa por empezar una
reconstrucción para meter sus constructoras, sus inmobiliarias y hacer sus
business destruyendo el tejido social y llenando de dolor y desesperanza.
Exigimos que las acciones
gubernamentales estén asesoradas por expertos en logística, no por banqueros.
Que se cumplan los plazos internacionalmente reconocidos para la emergencia y
la reconstrucción. Que se cumpla con los derechos de los damnificados a techo,
comida, agua.
¿Para qué está el ejército? ¿Para
proteger a las televisoras que tratan de embrutecernos con sus shows? Ellos podrían resolver estos
problemas. El ejemplo de organización y autogestión de la gente de México nos
anima. La incapacidad,
irresponsabilidad, inmoralidad y ambición del gobierno mexicano nos indigna.
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