Jenaro
Villamil.
En sendas
entrevistas con este semanario, los senadores Dolores Padierna, exdelegada en
Cuauhtémoc, y Mario Delgado, exsecretario de Finanzas capitalino, desmenuzan
las “medidas para la reconstrucción de la Ciudad de México” que el pasado 4 de
octubre anunciaron el primer mandatario, Enrique Peña Nieto, y el jefe de
Gobierno, Miguel Ángel Mancera.
De entrada,
Delgado recuerda que desde el 26 de septiembre Mancera presentó un Plan para la
Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México con datos
incompletos y medidas parciales, como brindar apoyo de 3 mil pesos mensuales
para el pago de “renta temporal” a quienes perdieron sus viviendas.
Delgado y Padierna cuestionan que ni
siquiera se hayan contemplado medidas más radicales en beneficio de los
damnificados, como la expropiación de predios que tuvieron derrumbes para crear
vivienda social y evitar la especulación inmobiliaria; o expropiar aquellos
donde los peritos concluyan que tendrá que haber una demolición que pertenezcan
al régimen de condóminos o copropiedad.
Según la
información del Gobierno de la Ciudad de México, hasta el 5 de octubre se habían distribuido 18 mil 315 cheques con esta
cantidad, en medio de descontento en varias delegaciones por el exceso de
trámites, por la falta de claridad y porque en varios casos se les repartió a quienes
no fueron afectados.
La
contraloría general de la administración capitalina calculó que “más de mil personas” que no son damnificadas cobraron este
cheque y sólo había podido verificar a 4 mil 909 personas que sí estaban en
condiciones de cobrar esta ayuda.
Para
Delgado, “la ciudadanía demanda que se
pague por todo el daño que ha causado. Las acciones que ha tomado el Gobierno
de la Ciudad de México son insuficientes, no constituyen un plan estratégico.
En vez de capitalizar las redes ciudadanas y la experiencia de organización de
la sociedad civil y académica, como sucedió en 1985 para la reconstrucción de
vivienda, el jefe de Gobierno no está atendiendo de manera integral los graves
daños que sufrió la sociedad el pasado 19 de septiembre”.
Como ejemplo,
cita el caso del Fondo de Estabilización de los Recursos Presupuestales de la
Ciudad de México, establecido por disposición del artículo 71 de la Ley de
Presupuesto y Gasto Eficiente local. Este
fondo, formado por los excedentes de ingresos que el gobierno capitalino ha
tenido en los ejercicios fiscales anteriores, ascendía en el último estado de
cuenta del Fideicomiso 11039245, en Scotiabank, a un total de 9 mil 441
millones 371 mil pesos.
En lugar de destinar todos estos
fondos hacia la población y los comercios afectados por el sismo, el gobierno
de Mancera decidió destinar sólo 30%, es decir, 3 mil millones de pesos, conforme a la regla sexta de dicho
fideicomiso presidido por el propio jefe de Gobierno de la Ciudad de México.
Delgado,
integrante ahora de la bancada de Morena en el Senado, señala que “la totalidad de los recursos del fondo puede utilizarse
para atender emergencias por desastres naturales. Lo único que se necesita es
que el gobierno de la ciudad corrija las reglas de operación del fondo”.
Argumenta: “Es fundamental que el Gobierno de la
Ciudad de México destine la totalidad de los recursos a la infraestructura
social; de esta manera estaríamos atendiendo las necesidades de todos los
afectados y podremos poner en marcha un plan inmediato de recuperación de
vivienda, con un enfoque de derechos humanos, conforme al artículo 1º. de la
Constitución Federal, donde se reparen integralmente los daños, se atienda a
las víctimas, se garanticen derechos de no repetición (es decir, que las
actuales víctimas no vuelvan a sufrir daños) se realicen las investigaciones y
se sancione a los responsables”.
El senador
presentó un punto de acuerdo el 5 de octubre, al día siguiente de conocerse las
medidas generales anunciadas por Peña y Mancera, que contempla un plan de
acción de 10 medidas para la reconstrucción de la Ciudad de México.
Entre esas
medidas, destacan: “usar la totalidad de
9 mil millones” del Fondo de Atención a los Desastres Naturales; crear un
Consejo Consultivo Técnico que esté al frente de la reconstrucción de la
ciudad, con participación de la UNAM, el IPN, el Colegio de Arquitectos y la
Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción; crear un Comité de
Vigilancia Social formado por ciudadanos; aumentar de 3 mil a 8 mil pesos el
apoyo a rentas y destinar una partida de 5 mil pesos para gastos relacionados
con mudanzas u otros gastos médicos o de atención psicológica.
Propuso también la creación de un
fondo de garantía para que el gobierno capitalino actúe “como aval solidario” y
facilitar, junto con la banca privada, el acceso a créditos hipotecarios para
la adquisición y la renta de vivienda a personas afectadas.
El fondo
para endeudar damnificados.
El Plan de
Reconstrucción para la Ciudad de México que anunciaron Mancera y Peña Nieto el
4 de octubre consiste en la integración de un fondo en el cual, por cada peso
que aporte el gobierno federal, las autoridades capitalinas aportarán tres
pesos adicionales.
La senadora
Padierna explica que este fondo se
invertirá en “un bono cupón cero”
que multiplicará por cinco los recursos aportados por ambos gobiernos. El “bono cupón cero” es “una obligación de
deuda que se coloca en el mercado de valores a disposición de los inversionistas.
Tanto el monto invertido como los intereses se pagan hasta su vencimiento; en
este caso es de 20 años”.
La
legisladora precisó que “aún no se
conoce el monto total que aportará la Ciudad de México y, por lo tanto, no se
puede calcular el valor total de los recursos de que se dispondrán para otorgar
créditos a los damnificados”. Los préstamos pueden ser de hasta 2 millones de
pesos para las personas y hasta 20 millones de pesos para los edificios y
negocios.
“El tema aún no resuelto es el de la
tasa de interés, fundamental para el éxito del programa”, advierte Padierna en entrevista. En
principio, “debería ser menor a la del mercado”. Por ejemplo, si la tasa es de 10% anual, quien adquiera un crédito de 2
millones tendrá que pagar 17 mil pesos mensuales durante 20 años, cantidad que
no todos los damnificados pueden solventar.
“Es muy difícil saber cuáles son los
beneficios de este mecanismo, ya que las características de los damnificados
son muy diversas y sólo será aplicable a un grupo muy reducido. Primero tendrían que tener la
capacidad de pago de los intereses y que el monto del crédito fuera suficiente
para reconstruir o reparar su vivienda, ya que de otro modo tendría que
recurrir a créditos adicionales, lo que reduce aún más el universo que pudiera
ser beneficiado”, abunda la legisladora.
Padierna coincide con Delgado en que
no se trata de un plan integral, ya que las medidas anunciadas no cubren al
total de los damnificados y quedan fuera los que carecen de recursos
suficientes para acceder a créditos.
“Hay que
insistir en la necesidad de contar con un Plan Integral para la Reconstrucción
que parta de una cuantificación precisa de los recursos que se requieren no
sólo para que lo dañado quede como estaba, sino para mejorar la vivienda y la
infraestructura”, sugiere Padierna, exdelegada de la Cuauhtémoc y fundadora de
los primeros comités de damnificados de los sismos de 1985.
El
“semáforo” de Mancera
El censo completo de los edificios
dañados y su nivel de afectación en la Ciudad de México sigue siendo una
incógnita. El jefe
de Gobierno ha dado, hasta el momento, cifras generales y sin los detalles
necesarios para tener una cuantificación total.
La última cifra que mencionó fue un
total de 8 mil 405 inmuebles con “alguna afectación”. De este total, 2 mil son
inhabitables por “daño estructural” y estarían en “rojo”. Entre 800 a mil de
este universo son afectaciones mayores.
Por otro
lado, existen mil 446 inmuebles con
daños “que pueden ser reparados” o están en “amarillo”. Y los menos afectados
ascienden a 4 mil 766 con daños poco severos que están “en verde”.
Los
inmuebles clasificados con color “verde” serán reparados por brigadas de la
Secretaría de Obras y Servicios (Obse), mientras que los clasificados en
“amarillo” serán reparados por la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios
(ADI) “sin costo para los afectados” y se les otorgarán créditos para
mejoramiento de vivienda a través del Instituto de Vivienda de la Ciudad de
México (Invi).
En el caso
de los inmuebles en “rojo”, con daños graves, será un “corresponsable de
seguridad estructural” quien determine si el inmueble será demolido o no y
habrá apoyos para alquileres, acceso a hipotecas a largo plazo, pero aún sin
los detalles completos.
A su vez Peña Nieto anunció un Fondo
de Adquisición de Viviendas cuyo mecanismo aún no es claro. El
gobierno capitalino aportaría 800 millones para dar créditos hasta por 2
millones de pesos, mientras que el gobierno federal entregaría 266 millones de
pesos. Poco más de mil millones de pesos, una cantidad mucho menor a los 9 mil
441 millones de pesos que están en el Fondo de Atención a Desastres Naturales
en la Ciudad de México.
El 5 de
octubre, Mancera envió a la Asamblea
Legislativa del Distrito Federal una iniciativa de ley para la Reconstrucción,
Recuperación y Transformación de la Ciudad de México que tampoco establece un
plan integral y hasta cita como fuente oficial a los mapas de Google “con
información en tiempo real y verificada por un colectivo de organizaciones”
sobre los inmuebles dañados.
En su
exposición de motivos, la iniciativa de Mancera calculó que en los cinco días
posteriores al sismo del 19 de septiembre la afectación a la actividad económica
fue de sólo 34.5 millones de pesos.
Según la iniciativa, las viviendas
que se reconstruyan “no podrán tener mayores dimensiones que las originales que
sustituyan, preferentemente; las viviendas adicionales podrán tener mayores
dimensiones que las viviendas de reposición”.
Todos los
predios que pretenda ampararse en esta ley para construir vivienda tendrán que
formar parte de la Plataforma CDMX y contar con un Dictamen Técnico
correspondiente que emita “el auxiliar de la administración pública”.
Ofrece que las empresas inmobiliarias
deberán otorgar “créditos blandos para las personas afectadas”, y el dueño del inmueble que no
cumpla con las especificaciones de uso de suelo deberá pagar una multa de entre
5 y 10% del valor comercial de las obras.
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