A través de
las dos distintas tarjetas cargadas con dinero que distribuyó a los
damnificados de los terremotos de los pasados 7, 19 y 23 de septiembre, el
gobierno federal pretende que los habitantes mismos asuman las labores de
“autoconstrucción” de sus viviendas, pero con una “cultura diferente” en el
reparto de ayuda, pues Rosario Robles
Berlanga declaró hoy que “a veces nos excedemos en la prebenda y
malacostumbramos a la gente”.
Al presentar
hoy los resultados del censo de las viviendas damnificadas, Robles, quien es
titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), informó que entre 150 y 160 mil viviendas
fueron afectadas en el país, la mayor parte de las cuales se concentran en
Oaxaca y Chiapas, y en menor proporción en Puebla, Morelos, el Estado de México
y la Ciudad de México.
La funcionaria advirtió que el
gobierno federal no puede asumir sólo la “tarea titánica” que representa la
reconstrucción de las viviendas, por lo que urgió los damnificados a
organizarse en “tequios” para “autoconstruir” sus casas, con apoyo financiero y
técnico gubernamental. El “tequio” equivale a las “tandas” que evocó Enrique Peña Nieto como solución al reto de la
reconstrucción.
Agradeció la
“solidaridad” de la sociedad mexicana, pues reconoció que “no hay dinero que
alcance” para responder a la emergencia.
“El recurso que tiene el gobierno
federal es limitado, los recursos que tienen los gobiernos estatales han tenido
que endeudarse, luego los cuestionamos, pero han tenido que endeudarse para
esta situación, y los municipios pues no tienen nada, hasta ahorita no han
puesto un peso”,
declaró.
Robles
aseveró que la Sedatu obligó a los
presidentes municipales a firmar actas después del censo, para evitar que
durante las campañas electorales del próximo año –habrá elecciones municipales
en Oaxaca y Chiapas– pidan más recursos.
De hecho, subrayó que las normas de construcción y de
uso de suelos son la responsabilidad de los municipios, y denunció que en los
últimos 20 años presidencias municipales en Oaxaca y Chiapas recibieron muchos
recursos para la infraestructura social y que pese a ello sucedieron graves
destrucciones. “Tenemos que ver lo que ha sucedido”, advirtió, y adelantó
momentos después: “habrá que educar a los presidentes municipales”.
Robles dijo que,
para hacer transparente el destino de
“miles de millones de pesos en efectivo”, el gobierno federal decidió entregar
las tarjetas a cambio de “cartas de compromiso” en las que los damnificados
asumen que gastarán los recursos en labores de reconstrucción.
“De parte de
nosotros hay todo el interés de que no se politice, porque se nos va a empatar
el proceso de selección de candidatos con el de reconstrucción. Así es, ni
modo. Así nos tocó. Tenemos que trabajarlo de manera más transparente para que
la parte político-electoral no contamine el proceso”, dijo.
Robles indicó que el gobierno federal ya entregó
11 mil 923 tarjetas en Oaxaca, y en Chiapas repartió otras 11 mil.
El gobierno
federal entregó dos distintas tarjetas a
la población damnificada: la primera, “México Sedatu Fonden”, contiene entre 15
y 30 mil pesos en efectivo. Las familias cuya casa sufrieron daños parciales
reciben 15 mil pesos, y en caso de que perdieron totalmente su casa, 30 mil
pesos.
La segunda, “Fonden Vivienda”, se entrega en casos de
daño total –además de la tarjeta en efectivo–: cuenta con 90 mil pesos,
etiquetados para la compra de materiales.
En paralelo,
la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF)
otorgará préstamos adicionales de hasta 100 mil pesos a las familias que
quisieran ampliar sus viviendas, con intereses del 7%.
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