Los cárteles del narcotráfico en
México son como la Hidra. En una década que ha costado al país 193 mil muertos
y 30 mil desaparecidos– según cifras oficiales– los grupos criminales se
expandieron y fragmentaron.
No hay una
cifra oficial ni consenso entre los especialistas. Pero recientemente Francisco
Torres Landa, secretario general de la fundación México Unido Contra la
Delincuencia (MUCD), aseguró que el número de bandas criminales que operan en
el país aumentó de seis a 400 en 10 años.
Uno de estos grupos apareció
recientemente en el Estado de México, que colinda con la capital del país. Las
autoridades lo identifican como el cártel Nuevo Imperio y atribuyen su
aparición a una ruptura del Cártel de Sinaloa, que en su momento lideró Joaquín
“El Chapo” Guzmán Loaera, hoy preso en Nueva York, Estados Unidos.
“Esto es parte de la fragmentación,
de haber quitado las grandes cabezas, que lo único que crea es la dispersión de
intereses y hasta pugnas por lograr mejores atributos en los distintos ámbitos
geográficos”, dijo
Torres Landa.
El Nuevo Imperio comenzó a operar
hace unos meses, a partir de la detención de “El Quinceañero”, operador de
Dámaso López “El Mini Lic”, hijo de otro de los líderes del Cártel de Sinaloa
del mismo nombre, explica un periodista de investigación especializado en
crimen organizado en el Estado de México, cuya identidad prefiere reservar por
seguridad.
Este grupo está vinculado con al
menos 13 asesinatos recientes ocurridos en los municipios de Huxquilucan y
Naucalpan, y con “narcomantas” que aparecieron en distintos municipios
conurbados de la Ciudad de México.
“Al día siguiente de la captura de
‘El Quinceañero’ aparecieron las primeras narco-mantas del cártel Nuevo
Imperio, en las que amenazaban a todos los demás grupos de esa zona”, dice el periodista mexiquense.
Como
resultado de las investigaciones que emprendieron las autoridades a raíz de los
homicidios y de esos narco-mensajes, el pasado 9 de octubre Alejandro Gómez,
Fiscal del Estado de México, informó sobre la detención de siete de sus
posibles integrantes en el municipio de Cuautitlán Izcalli.
En su poder tenían armas cortas y
largas, cargadores, cartuchos útiles, droga, teléfonos celulares, ropa táctica,
cartulinas con mensajes amenazantes y tres automóviles.
Este nuevo cártel estaría encabezado
por un hombre a quien identifican en las “narco-mantas” como “El Comandante 7”.
Sin embargo, no hay información oficial al respecto.
NARCOMENSAJES,
LA PRIMERA PISTA.
Las autoridades detectaron a este
grupo criminal a partir de una serie de mensajes en cartulinas localizadas en
distintas zonas del Estado de México, donde presuntamente opera Nuevo Imperio.
Las autoridades aseguran que
integrantes de este grupo extorsionan a comerciantes obligándolos a pagar
“derecho de piso” –como se le conoce al pago a cambio de “seguridad”– y son los
responsables de distintos homicidios ocurridos durante el último año.
Apenas en agosto pasado, en Cuautitlán Izcalli, la
policía encontró un mensaje colocado al lado del cuerpo de un hombre asesinado
y con signos de tortura. En Huixquilucan otra manta fue colgada en un puente
ubicado en una exclusiva zona residencial conocida como Interlomas. Otras
aparecieron en Tlalneplantla, Naucalpan y Atizapán.
En este
último municipio fue detenido en julio pasado Nahúm Abraham Sicairos Montalvo,
conocido como “El Quinceañero” e identificado como operador financiero de
Dámaso López Serrano, hijo de “El Licenciado” Dámaso López Núñez, también uno
de los hombres fuertes del Cártel de Sinaloa.
Fundado hace
27 años, el Cártel de Sinaloa se erigió como la organización de tráfico de
drogas más poderosa en México. Pero la aprehensión de su líder, “El Chapo”
Guzmán, lo ha llevado a una etapa de fragmentación y pugna, de acuerdo con las
autoridades.
Ahora se
disputan el control los hijos de “El Chapo”, Iván y Alfredo Guzmán Salazar,
conocidos como “Los Chapitos”; Dámaso López Serrano y los operadores más cercanos
de Ismael “El Mayo” Zambada.
LA EXPANSIÓN.
El Atlas de
la Seguridad y la Defensa de México 2016, que elaboró el Colectivo de Análisis
de la Seguridad con Democracia (Casede), anota que en México había
identificadas seis organizaciones dedicadas al tráfico de drogas en 2006, y
cuatro años después aumentaron a 10, de acuerdo con el especialista en
seguridad internacional Bruce Bagley, de la Universidad de Miami. Después, un
informe de la Procuraduría General de la República (PGR) de 2014 registró un
total de nueve cárteles que controlaban 43 bandas criminales, operando en todo
el país.
Aunque no
hay consenso entre los analistas de seguridad –apuntan los investigadores
Jonathan D. Rosen y Roberto Zepeda en el atlas– “la mayoría coincide en
identificar por lo menos a 13 que reúnen los suficientes recursos como para
disputar el territorio con violencia”.
Pero estas cifras parecen conservadoras frente a
un análisis de julio de 2017 de la organización Causa en Común, el cual
advierte de la expansión del narcotráfico solo en el Estado de México y la
capital.
Causa en Común revela que en mayo de
2014 había nueve organizaciones criminales operando en 81 de los 125 municipios
del Estado de México, y en la Ciudad de México la presencia del crimen
organizado se limitaba a algunas zonas de las delegaciones Iztapalapa,
Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero y Tláhuac.
Hoy, en cambio, hay 14 organizaciones
criminales operando en 96 de los municipios del Estado de México, y 10 tienen
presencia en las 16 delegaciones de la capital del país.
“Lo más grave es que, en al menos en
70 de estos municipios y delegaciones, opera más de una organización criminal,
lo cual incrementa la probabilidad de enfrentamientos por la lucha de territorios”, escribió Víctor Manuel Sánchez
Valdés en el análisis.
Torres
Landa, de MUCD, atribuye esta fragmentación y expansión de grupos criminales a
las políticas de corto plazo de los gobiernos federal, estatal y municipal.
Al presentar
los resultados de la Encuesta Nacional sobre Percepción de Seguridad Ciudadana
en México, que se levanta desde hace 10 año, dijo que entonces “había más o
menos seis o siete cárteles que se dividían el control del país”.
Ahora hay
contabilizados 400, por lo cual “no debe sorprendernos que los niveles de
violencia crezcan y el control de esas bandas se vuelva más compleja”, dijo
Torres Landa.

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