“Nosotros consideramos que la gente que se
está uniendo a Morena para transformar al país lo hace de buena fe, y si han
cometido errores, que todos los seres humanos merecemos una nueva oportunidad.
No es posible que el que cometa un error ya está condenado a la marginación, a
estar estigmatizado de por vida. Creo que se vale rectificar en la vida y que
hay que aceptar a todos, mujeres y hombres de buena voluntad que quieren luchar
por un verdadero cambio”.
Así explicó Andrés Manuel López
Obrador que el empresario Lino Korrodi firmara su Acuerdo de Unidad en octubre
pasado. “La patria es primero”, dijo cuando dio la bienvenida a Gabriela Cuevas
y a Cuauhtémoc Blanco, la primera una ex panista de abolengo y el segundo, un
ex jugador de futbol.
Bajo esa
premisa, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ha traído a personajes rodeados por la
polémica, ex miembros de lo que sus simpatizantes llaman “PRIAN” o
anteriormente identificados con lo que el mismo líder de izquierda denomina “la
mafia del poder”.
En redes
sociales, pero también en la prensa, las decisiones de López Obrador han
generado polémica. Algunos dicen que
Morena se ha convertido en un “purificador” de personajes cuestionables, es
decir, que una vez que están dentro del movimiento lopezobradorista quedan
exentos de ser considerados parte de esa “mafia del poder”. Otros le reclaman
un exceso de pragmatismo para garantizar una cobertura nacional de la campaña y
de las casillas en el día de la elección, o de plano para hacerse llegar votos
sin verificar su origen.
Analistas y
articulistas han desatado, en las últimas semanas, una ola de críticas al
político tabasqueño. Otros han salido en su defensa. “Podrá decirse lo que sea, pero el AMLO de 2018 no es el mismo del 2006
ni del 2012.
Habrá quien afirme que la conversión
es falsa o cosmética: puede ser, pero en campaña todo es falso o cosmético, del
don de lenguas de Anaya a la ‘ejemplar trayectoria como funcionario’ de Meade:
historias que vender a los electores. Sólo que la de López Obrador es, por
ahora, la más exitosa”, escribió recientemente el escritor Jorge Volpi.
Los que han
estado en la cabeza de las críticas son los cartonistas de diarios, los
llamados “moneros”. Efectivos la mayoría, directos, han lanzado críticas tanto
a AMLO como a Morena desde al menos 2016. Medios como El Deforma, con un
contenido que tiende a la parodia, han jugado con la idea del “colesterol malo”
que se vuelve “colesterol bueno” a su paso por Morena. “El colesterol saturado,
conocido como ‘colesterol del malo’, se afilió recientemente a las filas de
Morena, según trascendió en medios afines a la secta religiosa. Después de
pasar por un proceso purificador en la ceremonia de afiliación al partido, se
confirmó que fue ungido por su líder en persona, Andrés Manuel López Obrador,
quien aseguró que, en lo sucesivo, este colesterol ya es del bueno, y que desde
ahora beneficia la salud de las personas”, publicó El Deforma recientemente.
Pero las críticas más ácidas, como
puede suponerse, vienen de sus contrincantes directos. Felipe Calderón, con
quien AMLO contendió en 2006 en unas elecciones marcadas por reclamos de
fraude, dijo en julio pasado: “Otra purificación Morena: Barttlet suspendía el
conteo de votos en el que ganaba Cárdenas. Hoy santo varón del Peje”. La esposa
de Calderón, Margarita Zavala, compite por la Presidencia.
“El mensaje de López Obrador es que
los problemas del país requieren de un frente amplio, sin distingo, que vaya de
norte a sur. No es un ‘salvador’ de nadie ni de nada. Lo que quiere es que en
el movimiento para rescatar a México estén involucrados todos los mexicanos
posibles. Por eso invita a los disidentes del Partido Verde, por ejemplo: no
los quiere en Morena, pero sí haciendo causa con México”, dijo un líder de Morena a quien
SinEmbargo pidió una explicación sobre la estrategia, si es que lo es, de López
Obrador.
“No se vayan a sorprender mucho
porque se van a unir a este movimiento muchos dirigentes y militantes de otros
partidos, ya está sucediendo, ya están uniéndose y son bienvenidos”, dijo ayer a medios en Chihuahua.
Los nuevos cercanos y miembros de
Morena han causado división interna. En Quintana Roo, las bases morenistas se
revelaron ante la designación del ex priista José Luis Pech como delegado del
partido. La misma unión con el Partido Encuentro Social (PES) le generó
críticas y manifestaciones por parte de simpatizantes y militantes.
La Senadora
Gabriela Cuevas, una política que fue icónica dentro del PAN, renunció a su
partido para unirse a Morena. Fue la última de las adquisiciones de López
Obrador. “Tengo más claro que lo que se
necesita es la transición en un modelo de reconciliación, de inclusión de
pluralismo, de diálogo. Eso es lo que necesitamos y eso es lo hoy me motiva a
tomar esta decisión”, explicó en entrevista con SinEmbargo.
–¿Las razones del pasado ya no rodean
a Andrés Manuel López Obrador a quien te has adherido en aras de esta
transición democrática? –le cuestionó la reportera Linaloe Flores.
–Son 13
años. En 13 años hay matrimonios que no duran tanto. Hay gente que a la hora de
ir a votar y tiene seis boletas, vota por distintas opciones. Aquí no se trata
ni de ideologías, ni de enconos ni de conflictos que han rodeado a la política
mexicana desde hace muchos años.
–En aquel
momento del desafuero también.
–Por
supuesto. Ese conflicto tampoco no le trajo bien a México. Nos trajo
polarización. Hoy lo que claramente debemos hacer es priorizar la
reconciliación, la unidad de México, ¿cómo esperamos realmente negociar con
Donald Trump si no estamos unidos en nuestro país? ¿Cómo esperamos solucionar
nuestra dinámica de conflicto y de violencia interna? Se construye el país
desde la unidad y esa es la parte que nos hace falta.

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