A dos años
de prometer que de llegar a la Presidencia cancelaría todas las reformas
creadas en el sexenio de Enrique Peña Nieto, el principal asesor económico de Andrés Manuel López Obrador aseguró
que el candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” respalda los
contratos petroleros privados firmados con la Reforma Energética.
Alfonso
Romo, principal asesor de negocios del
tabasqueño, dijo en una entrevista con Bloomberg que López Obrador ha revisado
la mayoría de los contratos petroleros licitados a operadores privados y ha
encontrado que son beneficiosos para México.
“No habrá ninguna violación a la ley
ni nada que interrumpa la confianza de los inversionistas”, declaró Romo al
medio estadounidense. “Lo que hemos visto del proceso de licitaciones es que
son muy buenas para el país, están bien hechas, y hasta ahora no tenemos
quejas”.
López
Obrador, quien hasta hoy es el candidato
puntero en todas las encuestas, se ha mostrado flexible en algunos temas
económicos que preocupan a los inversionistas, como el de las reformas.
Las críticas
hacia la Reforma Energética generaron inquietud sobre si López Obrador
cancelaría los proyectos petroleros cuyo valor total asciende a 153 mil
millones de dólares en inversiones a largo plazo, de acuerdo con la proyección
más optimista de la Secretaría de Energía, para los 91 contratos ya concedidos.
Romo, quien ha sido comisionado por
López Obrador para abrir diálogo con el sector empresarial, dijo a Bloomberg
que el candidato se ha moderado desde que prometió hace dos años poner fin a la
histórica Reforma Energética. Insistió en que ha entendido la necesidad de
inversión privada en el sector, incluyendo la posibilidad de asociaciones
privadas para las dos nuevas refinerías que planea construir.
Alfonso
Romo, quien fue nombrado el pasado 15 de febrero como jefe del gabinete
propuesto por López Obrador, explicó al
medio que el resto de los contratos petroleros aún necesitan ser revisados
porque fueron adjudicados muy recientemente, y esta revisión “se hará de buena
fe”.
El pasado 18
de febrero, sin embargo, López Obrador
repitió su promesa de parar la privatización de los bienes y servicios
públicos, aunque nunca mencionó al petróleo entre los ejemplos que dio. También
dejó fuera de su discurso otras posturas controversiales como el Nuevo
Aeropuerto de la Ciudad de México.
El
abanderado de los partidos Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), del
Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES) insiste en mover el proyecto ya en marcha
del nuevo aeropuerto con valor de 13 mil millones de dólares, a una nueva
ubicación que, asegura, será más barata e impedirá que se cierre el actual
aeropuerto de la Ciudad de México.
“López Obrador también deberá
convencer a los inversionistas de que aún si se pierde dinero con el
desmantelamiento de la construcción, se recuperará con un nuevo y más pequeño
proyecto”, dijo Romo.
A cuatro años de la aprobación de la
Reforma Energética, las cifras, la percepción y la realidad no coinciden con lo
que se prometió en 2013. Ni para Petróleos Mexicanos (Pemex) ni para los
hogares mexicanos.
En 2017,
según el último reporte de Pemex, el 71.58 por ciento de la gasolina utilizada
por los mexicanos fue importada. Hubo un total de 570.6 miles de barriles
diarios traídos del extranjero, especialmente de Estados Unidos. La cifra es
histórica: es un aumento de 12.96 por ciento respecto a 2016 y es la más alta
desde que se tiene registro (2006).
De acuerdo con el Índice Nacional de
Precios al Consumidor (INPC) el costo de las gasolinas en México de 2012 hasta
el 29 de noviembre de este año se ha incrementado en un 60 por ciento.
México es el país con los mayores
precios de energéticos de los 35 países que integran la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con una variación anual de 16.2
por ciento, casi el triple del promedio que fue de 5.8 por ciento.
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