México sería el país más perjudicado
de un eventual fin del TLCAN. Mientras una desaparición del tratado haría
perder a Canadá un 0.5 por ciento de su PIB y a Estados Unidos un 0.1 por
ciento, México de dejaría por el camino un 1 por ciento de su Producto Interior
Bruto.
El país se enfrentaría a un primer
año de momentos difíciles, viéndose obligado a reorganizar su economía para
hacerla menos dependiente de su vecino del norte. La bajada de los niveles de
inversión directa extranjera lastraría el crecimiento del país mientras que la
demanda interna se contraería debido a la falta de confianza de los consumidores.
Estas son
algunas de las ideas que arroja el informe La negociación México – Estados
Unidos del TLCAN y su posible impacto en las empresas españolas realizado por
Ramón Casilda, Consultor iberoamericano y profesor del IEB y de la Escuela
Diplomática, donde se analiza los posibles impactos que el fin del tratado
puede tener en la economía nacional.
Pese a que la desaparición del
tratado supondría en un principio un evidente paso hacia atrás de la economía
mexicana, a medio plazo podría suponer una ventaja competitiva para el país. La
depreciación del peso frente al dólar afirma Casilda, produciría un aumento de
las exportaciones que “suavizaría el golpe” y anularía en parte la caída del
PIB.
La pérdida de valor de la moneda
nacional compensaría el aumento de los costos de importación lo que, a la larga
según el informe, terminaría haciendo que la balanza comercial entre México y
Estados Unidos “mejorara del lado mexicano”.
EL SECTOR
AUTOMOVILÍSTICO, EL MÁS AFECTADO.
El sector
automotriz es el más dependiente del TLCAN y el principal motor de las
exportaciones y el empleo en el país. Hace 10 años, México fabricaba el 17 por
ciento de los vehículos pesados de Norteamérica. Hoy el país produce el 35 por
ciento, haciendo que la industria automotriz sea un pilar clave de la economía
nacional. Según apunta Casilda, pese a la creciente robotización del sector,
entre 2010 y 2015 se crearon en México 250 mil nuevos empleos en el sector.
Los más perjudicados del fin del
TLCAN serían los trabajadores mexicanos y los consumidores estadounidenses. Por
ejemplo, si Estados Unidos decide comenzar a aplicar un arancel del 35 por
ciento sobre las importaciones mexicanas, un Ford Fusión fabricado en la
localidad de Hermosillo, en el estado de Sonora, subiría su precio de 22 mil
dólares hasta casi 30 mil.
SECTOR
AGRÍCOLA, EL GRAN BENEFICIADO.
Al contrario que en el sector
automotriz, la agricultura mexicana no vería con malos ojos un eventual fin del
TLCAN. La inexistencia de aranceles comerciales ha inundado el mercado mexicano
de alimentos estadounidenses a unos precios contra los que los agricultores
locales no pueden competir.
Durante la primera década del
Tratado, las exportaciones de maíz a México se multiplicaron por cuatro,
provocando una caída de los precios del producto cercana al 66 por ciento y la
eliminación de 900 mil empleos en México.
El TLCAN “ha beneficiado ampliamente a la industria
alimentaria y agrícola de Estados Unidos”, apunta el informe, por lo que
Washington sería el principal perjudicado de su desaparición. Unos aranceles
del 38.4 por ciento a los productos agrícolas estadounidenses supondrían un
coste de 3 mil millones de dólares para Estados Unidos y pondrían en peligro
más de 6 millones de empleos agrícolas, lo que supondría un duro golpe para un
sector que ya de por si se encuentra sumido en una profunda crisis.
INCERTIDUMBRE
PARA LA POLÍTICA MIGRATORIA.
Otra
cuestión que se mantiene a la espera de conocer el futuro del TLCAN es la
inmigración. Una aplicación más rígida de las leyes migratorias por parte de
Estados Unidos provocaría un cambio de 180 grados en el flujo migratorio. Según
apunta Casilda, “México ya ha dado los primeros pasos para recibir a los
posibles inmigrantes expulsados de Estados Unidos”, pero ha dejado claro “que
no recibirá a los inmigrantes ilegales de otros países”.
El
endurecimiento de la política migratoria desembocaría en un mayor desempleo por
los retornados que se incorporarían al mercado laboral y un aumento de la
presión sobre el peso debido a la bajada de las remesas de emigrantes. Las
exportaciones también podrían verse perjudicadas por el establecimiento de un
arancel específico para financiar el muro fronterizo, ahora que parece que su
construcción está un poco más cerca.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.