En México,
sólo hay diez asociaciones propietarias de bibliotecas privadas con acceso al
público, autorizadas por la Secretaría de Hacienda para recibir donativos. El
año pasado, donantes de México y otros países las beneficiaron con 39 millones
291 mil 420 pesos en efectivo y en especie. De esta cantidad, una de ellas recibió
más que ninguna y se llevó 24 millones 432 mil 186 pesos, lo que representa
62.18 por ciento del total del dinero captado por estos acervos. Se trata del
Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada A.C., la asociación
que fundó el ex presidente de México, una vez que se incorporó a la vida civil
en 2007.
Conocido
como Centro Fox, la asociación civil del político recibió durante 2017, 7 millones 275 mil 688 pesos en donativos
de dinero en efectivo en México. Esa cantidad fue superada con creces con el
flujo de efectivo del extranjero que fue de 13 millones 725 mil 472 pesos. En
especie y proveniente de México, el Centro Fox tuvo tres millones 431 mil 26
pesos.
Hoy, el ex
Mandatario es el dueño del Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox
Quesada, A.C, que aparece en el reporte de donatarias autorizadas de la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público en el rubro “Propietarias de
Bibliotecas Privadas con Acceso al Público en General”. A estas entidades, el
Sistema de Administración Tributaria las define como aquellas que se dedican a
la instauración y establecimiento de bibliotecas y/o museos que se encuentren
abiertos al público en general.
La disposición de los donantes para
el Centro Fox durante 2017 contrasta con la de otras asociaciones, por ejemplo,
el Museo del Deporte en Oaxaca A.C. no recibió un solo peso. Ni en efectivo, ni
en especie, ni de México, ni del extranjero. Lo mismo ocurrió con el Salón de
la Fama de los Diablos A.C. Además de los que no recibieron nada, están los que
tuvieron poco. El Patronato Pro-Biblioteca de Mazatlán A.C. tuvo 101 mil pesos
y el Banco de México Fideicomiso Isidro Fabela, 171 mil 939 pesos, según el
reporte de donatarias autorizadas de la SHCP de 2017.
La cantidad más cercana a la que le
llegó al Centro Fox fue la de la Biblioteca Henestrosa que alcanzó 8 millones
427 mil 484 pesos. Los recursos de la biblioteca del ex Mandatario son tres
veces más que los del escritor.
Los ciudadanos no pueden conocer qué
se hace con este dinero; tampoco de quién o quiénes proviene. No hay mecanismo
de Transparencia que lleve a esos datos. De modo que los dueños de los acervos privados reciben y
usan sus donativos a discreción. Sin Embargo, solicitó al Centro Fox el gasto desglosado del año pasado de su
biblioteca, pero al cierre de la edición no tuvo respuesta. También preguntó
sobre la adquisición de ejemplares y la fecha. Solicitó, asimismo, el catálogo
de la biblioteca.
La memoria
política ha guardado los yerros de los presidentes y otros políticos. Los de
Vicente Fox se ubican en el ámbito de la Literatura. Cuando fue presidente de
México confundió autores, le cambió el nombre a algunos y le otorgó el Premio
Nobel a quienes aún no lo habían ganado. Uno de estos dislates, el político
guanajuatense lo cometió en el Segundo Congreso Internacional de la Lengua
Española en Valladolid en 2001. Le dijo “José Luis Borges” al escritor
argentino, Jorge Luis Borges.
En 2001, el
ex Primer Mandatario cometió un error que suele ser frecuente, pero que le
ocasionó un alud de controversia porque dijo que sus críticos “ladraban”. Se
acercaba su Primer Informe de Gobierno. La economía mexicana había detenido su
crecimiento, 14 migrantes mexicanos habían muerto abandonados en el desierto de
Sonora y el desempleo se incrementaba.
“Ciertamente,
hay quienes ladran, lo cual nos deja claro que el país avanza con paso firme,
tal como lo veía El Quijote en sus sueños”, exclamó el ex presidente en su
rancho. Acaso no deseaba ser despectivo, pero se equivocó al aludir al Quijote.
Cervantistas de la Universidad Nacional Autónoma de México señalaron de
inmediato que en la obra cervantina no se encuentra la frase alusiva de que los
perros ladren mientras Don Quijote y Sancho avanzan. La frase “ladran Sancho,
señal de que avanzamos” no está en la máxima novela.
También, en
2006, Vicente Fox le entregó el Premio Nacional de Lingüística y Literatura al
escritor y crítico literario, Emanuel Carballo a quien llamó en su presencia,
“Manuel Carvalo”. Y a una mujer en Querétaro, le dijo: “Si no lee el periódico,
vivirá usted más contenta”.
Hoy, el ex presidente es dueño de la
biblioteca privada más importante si se le mide por los donativos recibidos.
El 30 de
noviembre de 2005, el entonces presidente asistió a la secundaria adjunta de la
Normal Superior, en la colonia Santa María La Ribera, de la Ciudad de México,
considerada una de las mejores secundarias públicas del país. Al firmar el
libro de visitantes distinguidos, Fox
tuvo una falta de ortografía: escribió “a formado”, cuando lo correcto es “ha formado”
El Centro de
Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada y la Fundación Vamos México
–ambas agrupadas en el Centro Fox– fueron registradas ante la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público en 2007, meses después de que el matrimonio de
Vicente Fox Quesada y Marta Sahagún dejara de habitar en las cabañas de la
residencia oficial de Los Pinos. En junio de 2015, la que fue llamada “la
pareja presidencial” [a petición de Fox], dio a conocer que había adquirido una
tercera fundación, el Centro de Rehabilitación Integral de San Miguel Allende
(CRISMA), la cual, quedaría dentro de la operación de “Vamos México”.
“Vamos
México” nació en 2001, en el primer año de Gobierno de Vicente Fox. Desde
entonces, es una entidad donataria autorizada, facultada para recibir donativos
deducibles de impuestos. Marta Sahagún la presentó en el Polyforum Cultural
Siqueiros ante empresarios y presidentes de organizaciones altruistas. Con los
años, mientras era “primera dama”, Marta Sahagún hizo a un lado el consejo
consultivo del Sistema Desarrollo Integral para la Familia (DIF) que las
esposas de los presidentes mexicanos suelen ocupar y se dedicó a “Vamos
México”.
No faltaron
los obstáculos y los escándalos. En
2004, un grupo de senadores priistas solicitó a la Auditoría Superior de la
Federación una revisión exhaustiva del manejo de recursos de la fundación dado
que descubrieron presuntos desvíos del fideicomiso “Transforma México” de la
Lotería Nacional a “Vamos México”. Pese a ello, “Vamos México” trascendió al
sexenio.
Según videos
y documentos de la institución, a la entrada del Centro Fox, en el camino hacia
la biblioteca, lo primero que se ve son reconocimientos que han recibido el ex presidente
y su esposa, Martha Sahagún. Luego, puede llegarse a un salón en el que se
replica el despacho presidencial de Los Pinos, incluso con el teléfono rojo y
las ventanas. Hay otro salón en el que se emula la sala de Gabinete. Hay otro
con la reproducción del Salón de Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
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