En la última
década, México se convirtió en el
ministerio más peligroso con el mayor número de sacerdotes asesinados y
secuestrados, según la agencia Fides, un órgano de información de las Obras
Misionales Pontificias de El Vaticano, cuyo panorama coincide con el que hace
la Unidad de Investigación del Centro Católico Multimedial (CCM) en nuestro
país.
Se trata del periodo en que se ha
enfrentado al crimen organizado con elementos del Ejército y la Secretaría de
la Marina en las calles, medida iniciada en diciembre de 2006 por Felipe
Calderón Hinojosa (2006-2012) y perpetuada por el Gobierno de Enrique Peña
Nieto (2012-2018). Según la Unidad de Investigación del CCM, el sexenio en
curso ha sido el más letal para los ministros de culto de la Iglesia Católica
con 21 curas asesinados cuando en el Gobierno pasado ocurrieron 17.
Sólo el año
pasado, en Latinoamérica se registraron 8 asesinatos de sacerdotes, de los cuales 4 ocurrieron en México.
La madrugada
de este 5 de febrero, en la carretera Taxco-Iguala, en Guerrero, dos sacerdotes
(al lado de un maestro) perdieron la vida. Las primeras versiones indican un
atentado. Eran casi las 3:00 horas cuando la camioneta en la que viajaban los
ministros fue alcanzada por otro vehículo color rojo, cuyos ocupantes empezaron
a dispararles.
En general, 2017 ha sido el año más
violento de la última década, por el número de homicidios dolosos cometidos.
Según el Semáforo Delictivo fueron 12 mil 155; pero pueden ser más porque a
veces, las denuncias no llegan a los Ministerios Públicos. La Iglesia Católica
también acusó un impacto durante el año pasado. En su último reporte, el CCM lo
calificó como “funesto para el sacerdocio y la Iglesia en México”.
El organismo
expuso: “Cuatro asesinatos, dos
secuestros frustrados, dos ataques icónicos, uno en la Catedral Metropolitana
de la Ciudad de México y otro en las Oficinas de la Conferencia del Episcopado
Mexicano, así como cientos de amenazas y extorsiones a sacerdotes y obispos,
son el triste panorama que nos hacen aseverar que las cosas están lejos de
mejorar”.
Los asesinatos de los dos curas
cometidos el lunes se añadieron a una lista que ya se desgranaba. El sacerdote
Joaquín Hernández Sifuentes desapareció el 3 de enero y fue encontrado tres
días después; Felipe Carrillo Altamirano, fue muerto el 26 de marzo víctima de
una agresión por robo; Luis López Villa, fue asesinado el 5 de julio en su
propia parroquia; el 3 de agosto falleció en el hospital José Miguel Machorro,
quien fue apuñalado el 15 de mayo, también en su parroquia.
Fides, en su reporte, hace hincapié de que en
México también son frecuentes los secuestros. En una nota del 31 de marzo de
2017 dio a conocer del secuestro del sacerdote Óscar López Navarro quien
oficiaba en la parroquia San José Obrero de Altamira.
Justo este
lunes cuando se conoció la noticia de los sacerdotes asesinados en Guerrero,
Norberto Rivera Carrera ofició su última misa como Arzobispo Primado de México
después de 22 años al frente de la Arquidiócesis Primada de México. Lo sucederá
Carlos Aguiar Retes.
En mayo, en
el semanario “Desde la Fe” de la Arquidiócesis Primada de México, publicó en su
editorial titulado “Lunes Negro” que el Periodismo y el Sacerdocio eran las dos
profesiones más peligrosas de ejercer en México. “Mientras los burócratas están
sentados en el escritorio haciendo mesas y más mesas de diálogos estériles,
medidas inútiles y altamente costosas para el país, la realidad los tiene
rebasados, están perplejos, no saben cómo salir del abismo. En este sexenio van
33 periodistas caídos, y son 17 sacerdotes los que han dejado de existir bajo
circunstancias violentas”.
Acababan de
ser asesinados el periodista Javier Valdez en una calle de Culiacán y el
sacerdote José Miguel Machorro Aguilar en la Catedral Metropolitana.
LOS ATAQUES
FUERON DE MENOS A MÁS EN EL PRESENTE SEXENIO.
La violencia
de los últimos años en el marco de una guerra en contra del crimen organizado
alcanzó a los sacerdotes. En los últimos 12 años, en territorio nacional 40
religiosos católicos fallecieron en actos delincuenciales en su contra, según
los documentos de Fides.
El CCM
admite en su último reporte que, por
noveno año consecutivo, México se colocó en el primer lugar en crímenes de odio
contra religiosos en América Latina. Pero, basado en sus propios datos, el
organismo indica que la situación se tornó peor en el Gobierno de Enrique Peña
Nieto.
Según el CCM, de 1990 a 2017 se
cometieron 45 asesinatos de sacerdotes; es decir, 10 en promedio por sexenio.
En lo que va de este sexenio ya ocurrieron 19 muertes violentas de ministros
católicos. La cifra supera a la del sexenio anterior cuando gobernó Felipe
Calderón Hinojosa (2006-2012) y se contabilizaron 17 eclesiásticos asesinados.
La Ciudad de México y Guerrero se convirtieron en los sitios con más riesgos
para ejercer el sacerdocio.
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