Atzayaelh Torres.
El apoyo que los
trabajadores petroleros han manifestado por Andrés Manuel López Obrador ya no
es disimulado, aprovechan redes sociales y canales de comunicación privados
para alentarse y darle la espalda a la línea que les marca su sindicato, cuyo
líder, Romero Deschamps, no puede ofrecer más esa moneda de cambio, pues sabe
que aquellos a lo que (no) representa, simplemente no van a votar por su
cobija: el PRI.
Los argumentos que exponen quienes se han acercado a este
espacio desde diferentes regiones del país, ayudan a elaborar una radiografía
de la situación por la que atraviesa la empresa productiva del Estado.
1. La plantilla laboral de Pemex se redujo 19 por ciento de
2015 a julio de 2017, que son el último
dato disponible, es decir, 26 mil 539
plazas menos que tienen sumidos a los estados petroleros en verdaderos
problemas de empleo, y que no han podido encontrar trabajo en las nuevas
petrolera privadas simplemente porque la reforma energética es de 'largo plazo'
y la derrama económica que tanto se promete aún no les llega.
2. Esta estrategia de austeridad laboral, reporta Pemex, le
permitió ahorros de 13 mil 300 millones de pesos en gastos personales en 2016,
sin tomar en cuenta el efecto operativo que esto tendría en las diferentes
filiales, como la desaparición de las brigadas de exploración en diferentes
regiones, que ya he informado en este espacio.
3. Los trabajadores
eventuales y transitorios poco a poco pasan a ser historia de la petrolera, una
figura laboral que ayudó mucho a sus finanzas, pues conseguía mano de obra al
menor compromiso, pero que en complicidad con el sindicato-Deschamps,
tergiversaron su uso cobrándoles cuota en las pocas oportunidades que se llegan
a dar.
4. La modificación al
esquema de pensiones es otro motivo que ha causado el enojo, pues a pesar de
tener un contrato laboral firmado bajo ciertas condiciones, Pemex obligó a
muchos de sus trabajadores a inscribirse a una Afore a aquellos que al 31 de
diciembre de 2015 tuvieran menos de 15 años de antigüedad, para el caso de los
sindicalizados, y 25 años para los de confianza, aumentando además su edad de
jubilación a los 60 años, aunque sigue sobre la mesa la posibilidad de elevarla
a 65.
Por eso y otros temas más, los petroleros encuentran en Morena la promesa de devolverle a Pemex
la posición preponderante de la industria, y con ello, sus empleos, dicen
ellos.
De entre todos,
influye de sobremanera el enojo del cacicazgo de los líderes de las 36
secciones sindicales, que al igual que Deschamps, se reeligen cada tres años en
contra de la voluntad de sus agremiados. Aunque está prohibida la reelección,
durante tres años ponen títeres que pueden controlar y manipular mientras
preparan la estrategia para volver a reelegirse.
Trabajadores que piden
omitir sus nombres por temor a represalias, comentan que sus líderes ya no
atienden a los trabajadores como en antaño, ya que muchos inclusive ocupan al
mismo tiempo cargos como diputaciones locales o presidencias municipales.
Muy sonado el caso de
un secretario general del norte del país, que sólo se presenta el día de la
asamblea de elección, y que inclusive llega en helicóptero al interior de las
mismísimas instalaciones de Pemex, después de ahí, nunca se le vuelve a ver.
Quizá no sean millones,
pero los petroleros de AMLO van a pesar en las urnas, pues la economía regional
que generó Pemex durante décadas no va a terminarse complaciendo a sus líderes
sindicales bajo el amparo de la reforma energética.
Su nombre es shale.
La Secretaría de Energía organizó un taller informativo para
periodistas sobre los recursos no convencionales. Se agradece el esfuerzo, pero la responsabilidad de que esos
proyectos salgan adelante no está en la prensa, sino en que logren acuerdos con
las poblaciones, de que tengan un área suficiente y expedita dentro de la
secretaría, que se dé abasto con la enorme cantidad de manifestaciones de
impacto social y medioambiental que van a surgir, y una Agencia de Seguridad,
Energía y Ambiente (ASEA) con personal y dientes. Tanto miedo le tienen que a
esta tecnología ni siquiera la llaman por su polémico nombre: shale.
¿Pemex le pone precio a la gasolina?
La resolución 2508/2017 que emitió la Comisión Reguladora de
Energía (CRE) en noviembre del año pasado al momento de la liberalización de
los precios, le mandata a Pemex a
ofrecer un mecanismo de precio casi fijo para la venta de primera mano de las
gasolinas y el diésel a los distribuidores.
Esto es contradictorio
ya que la CRE debería aplicar una regulación asimétrica para terminar el
monopolio, y no darle facultades para ofrecer mecanismos de precio por debajo
del mercado a ese mismo monopolio. La contradicción tiene confundidos a
posibles inversionistas para este sector con alto potencial y alta necesidad para
el país, pues afirman que Pemex sigue ofreciendo precios distintos a los de un
mercado abierto, dejándolos potencialmente fuera de la competencia y poniendo
en riesgo sus inversiones.
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