lunes, 12 de marzo de 2018

Anaya tiene la mayor fortuna de 4 punteros; le siguen Margarita, luego Meade y, muy al final, AMLO.



El gráfico de la fortuna de los candidatos a la Presidencia de la República es casi un retrato de uno de los grandes problemas de México: la desigualdad. El que tiene menos, tiene muy poco; y el que tiene más, lo supera por mucho.

Ricardo Anaya Cortés (Coalición “Por México al Frente”) resulta el más acaudalado. Le sigue Margarita Zavala Gómez del Campo (encabeza en las encuestas a los independientes). Quien aparece con menor fortuna es Andrés Manuel López Obrador (Coalición “Juntos Haremos Historia”) mientras que José Antonio Meade Kuribreña (Coalición “Todos por México”) se encuentra en un punto medio.

Lo anterior resultó de una revisión del patrimonio de los cuatro aspirantes a la Presidencia de la República que hasta febrero de este año han contado con más preferencia electoral de acuerdo con el promedio de Mitofsky, El Universal– Buendía y Laredo, El Financiero y Parametría. El ejercicio se basó en los documentos que los mismos aspirantes han hecho públicos a lo largo de su trayectoria política y que ahora, se encuentran a disposición de los electores.

Al momento de esta revisión, el escenario muestra a una contienda con mucha distancia entre los competidores. Los cuatro ejercicios demoscópicos dan estos promedios: AMLO (38%), Ricardo Anaya Cortés (27 por ciento), José Antonio Meade Kuribreña (22 por ciento). Después, aparecen los independientes entre los cuales, Margarita Zavala es la puntera (7 por ciento) con una diferencia de cinco puntos porcentuales de su seguidor, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”.

Especialista en procesos electorales, Eduardo Huchim dice que “la transparencia se inicia en las elecciones, y un ejercicio de presentación de fortuna de los candidatos y cómo la han conseguido, le daría mucha salud al próximo proceso pautado por varios escándalos de corrupción que parecen ser interminables”.

Arturo Espinosa Sillis, director general de Strategia Electoral, hace hincapié en que “lo importante no es cuánto tienen; sino cómo lo adquirieron. No se trata de saber si es rico o pobre; sino, cómo hizo su dinero. El conocer el origen de su patrimonio es un dato importante para los electores desde un punto de vista de toma de decisiones”.

Lo que en su historia han declarado los candidatos no permite ver si su fortuna creció o disminuyó. Es posible que todo haya sido ganado de buena manera y con trabajo; pero los ciudadanos no cuentan con un mecanismo para tener tal certeza. Si fueron funcionarios públicos, como en el caso de José Antonio Meade Kuribreña, tuvieron la opción de no publicar sus posesiones porque la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas brinda ese derecho.

Si en los últimos años fueron figuras públicas como Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya Cortés o Margarita Zavala Gómez del Campo, y colgaron su declaración en la plataforma ciudadana 3de3, los ciudadanos no pueden encontrar puntos de comparación.

La riqueza de los candidatos a la Presidencia es una imagen rota con vacíos en varios años consecutivos. Andrés Manuel López Obrador no declaró nada de manera pública entre 2005 y 2015. Ricardo Anaya Cortés no lo hizo sobre la década de 2000 a 2010 y luego dejó de hacerlo entre 2013 y 2014. José Antonio Meade Kuribreña no hizo públicas sus propiedades de 2002 a 2012. Y Margarita Zavala sólo lo hizo en 2016.

Ninguno de los candidatos ha actualizado la versión pública de sus declaraciones patrimoniales. La más reciente es la de José Antonio Meade Kuribreña quien, dado que fue funcionario público, la presentó obligado por la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas al dejar su cargo en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público el año pasado.

LOS CONTRASTES

El patrimonio del que menos tiene contrasta con el que tiene más. AMLO sólo cuenta con su salario de 50 mil pesos y una inversión menor o igual a 100 mil pesos en el banco (no precisa el nombre). En tanto, Ricardo Anaya Cortés tiene un vehículo que vale unos 210 mil pesos, cuatro inversiones menores o iguales a los 100 mil pesos y otras cuatro mayores a los 500 mil pesos, bienes muebles por 200 mil pesos, una casa de 4.2 millones de pesos y un ingreso de 293 mil pesos que hasta 2016 era por su cargo público y renta de locales.

Si la fortuna tuviera pisos, hoy en día la de Ricardo Anaya Cortés tendría dos niveles más en comparación con 2011, el año en que renunció a la presidencia estatal del Partido Acción Nacional en Querétaro.

La fortuna de Margarita Zavala Gómez del Campo, en contraste, está integrada por cinco cuentas bancarias. Dos son menores o iguales a 100 mil pesos, dos más están entre 100 mil y 500 mil pesos y otra es mayor o igual a 500 mil. Tiene también un fondo de inversión. Cuenta con joyas que valen unos 200 mil pesos; además de obras de arte, dos vehículos (una camioneta BMW 2013) y tres terrenos. En una de sus extensiones tiene una casa de 799.24 metros cuadrados valuada en 5.1 millones de pesos.

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