Georgina
Morett.
Estamos de
acuerdo que la historia es cíclica, pero no es posible que sigamos con los
mismos temas y sin ningún avance durante 14 años. El tema de las pensiones de
los expresidentes se discutió en el Congreso desde 2004, donde por cierto
también se habló de las pensiones de los integrantes y directivos de la banca
de desarrollo, de la Comisión Federal de Electricidad y de Luz y Fuerza, entre
otros organismos.
Ahora el candidato presidencial de la
coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, puso el tema en
el debate político y si bien es cierto que podemos criticar estos emolumentos
por su monto, porque no tienen reglas para otorgarse y se obtienen con sólo 6
años de trabajo, mientras cualquier trabajador necesita 30 años, también lo es,
el hecho de que el dinero que el país se ahorraría es mínimo.
Esta
propuesta se discutió en 2004 por iniciativa del entonces diputado Miguel
Alonso Raya, quien no sólo se refirió a
las pensiones de los expresidentes, sino también de la banca de desarrollo, lo
que llevó a que se supiera que el secretario general de la OCDE, José Ángel
Gurría, también recibía una pensión de más de 60 mil pesos por parte de Nafin.
En esta
discusión, que como muchas otras sólo cobran vida en momentos electorales, pero
que no logran acuerdo entre las distintas fuerzas políticas hay varios puntos
que analizar.
De acuerdo
con el experto en temas de transparencia, Ernesto Villanueva, las pensiones de los expresidentes se pagan
por 2 acuerdos presidenciales, uno del sexenio de Luis Echeverría y otro de
Miguel de la Madrid, pero los dos carecen de la firma del mandatario además de
que no fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF), por lo
que su validez legal es nula, quizá por usos y costumbres.
En el libro
Beneficios ex Presidenciales de Ernesto Villanueva se señala que en el acuerdo
del 31 de marzo de 1987 se decidió
entregar la pensión vitalicia con los siguientes lineamientos: el monto
equivalente al salario de un secretario de estado, seguro de vida y gastos médicos
mayores, además de que los expresidentes dispondrán de la asignación de hasta
25 empleados de la federación quienes estarán a su servicio directo, les pagan
el servicio telefónico y las verificaciones, tenencia, entre otros gastos.
Pero todos estos beneficios al no
estar en el DOF son inconstitucionales, por lo que si
hubiera voluntad política se acabaría con estas pensiones y es innecesario que
se discuta en el Congreso.
Además, en el Presupuesto de Egresos de la
Federación no se transparentan las pensiones, lo que sí sabemos, es que un
secretario de estado tiene un salario mensual de 214 mil 995 pesos que es lo
que les corresponde recibir a los expresidentes y a las viudas el 80 por
ciento.
Imposible saber de dónde sacó López
Obrador el costo de cinco millones por expresidente, pero de acuerdo con
información publicada en El Financiero además de estas pensiones el
expresidente que sale más caro es Felipe Calderón, ya que eroga mensualmente
816 mil 758 pesos para el personal adscrito a su cargo.
Mientras que
el expresidente Vicente Fox gasta 472
mil 424 pesos y el expresidente Ernesto Zedillo tan sólo 51 mil 357. Carlos
Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo renunciaron al pago de la pensión, aunque
este último todavía cobra la del Banco de México; Felipe Calderón informó que
la dona.
Dentro del
presupuesto el gasto es mínimo, pero en
un país con casi 54 millones de pobres, deberían quietarlas por vergüenza.
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