Georgina Morett.
Entre los integrantes de la coalición Todos por México
existen muchas voces que plantean un deslinde con el actual gobierno federal,
que permita a José Antonio Meade crecer como candidato y subir en las
encuestas.
Señalan que muchos de los candidatos a diputados y senadores
sólo responden al actual equipo en el poder, y que en definitiva no son
aceptados porque están hartos de la corrupción que se vivió en el actual
gobierno.
Simplemente les parece
insólito que los primeros lugares de las listas plurinominales sean para los
directivos del PRI, como Enrique Ochoa, e integrantes del gabinete.
En el PRI y en los partidos que se coaligaron con él existía
desde el año pasado una gran claridad de que el candidato presidencial no podía
ser priista, porque de acuerdo con las encuestas los ciudadanos están hartos de
las prácticas de este partido político y del actual gobierno.
Y de qué sirve el
cambio de estatutos y nombrar a un candidato ciudadano si no se va a deslindar
del actual gobierno, y quienes deciden son los cercanos al presidente Peña
Nieto.
Consideran que su propuesta no ha podido cuajar ya que José
Antonio Meade y los nuevos candidatos no representan ni al PRI ni a los
ciudadanos y, por lo tanto, no han logrado tener ni el voto duro priista ni
acercarse el voto ciudadano.
En la primera semana de la campaña electoral algunos
integrantes de la coalición Todos por México ya no tienen esperanzas en que se
dé el deslinde y simplemente presumen los pasos que ha dado el candidato José
Antonio Meade.
Es por ello que
subrayan la importancia de que no hubiera en las listas un diputado
plurinominal que sea del socavón; es decir, que no haya logrado imponerse al
actual secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza. También consideran
una gran victoria el que Rosario Robles hubiera quedado fuera de las listas y
que entrarán personajes como Lidia Camacho o Vanessa Rubio.
Pero más allá de esas pequeñas batallas en las que resultó
triunfante el candidato ciudadano, en la coalición están claros que van a una
elección difícil, en la que les impactarán los negativos que tiene el
presidente Enrique Peña Nieto y su baja popularidad, y en la que además los
estados en contienda se han convertido en un fardo que también debe cargar el
candidato ciudadano.
De nueve elecciones,
para gobernador y jefe de Gobierno en la Ciudad de México, sólo en Yucatán
tienen algunas posibilidades. En todas las demás entidades será el candidato
presidencial quien tiene que atraer votos a los demás candidatos; mientras que
en la campaña del puntero Andrés Manuel López Obrador lo que estamos viendo son
candidatos fuertes en, al menos, Tabasco, Chiapas, Ciudad de México y Morelos.
Es por ello que militantes distinguidos de la coalición Todos
por México esperan que su candidato José Antonio Meade los escuche y muestre a
los ciudadanos que hará una diferencia al gobernar, pero no sólo con sus
propuestas sino con alguna crítica al actual gobierno que dejé claras las
diferencias.
Porque están seguros de
que si el PRI pierde en esta elección su sobrevivencia está en juego y será
mucho más difícil que en 2000, cuando el PAN llegó a Los Pinos con Vicente Fox.
El regreso a Los Pinos
fue posible por un candidato carismático como Enrique Peña Nieto, pero también
porque gobernaban en 20 estados. A esta elección llegan con sólo 14
gobernadores y han perdido en casi todas las entidades más pobladas del país,
por lo que su recuperación será muy difícil.
Además de que ya casi no tienen figuras que los aglutinen en
torno a un proyecto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.