Javier Risco.
¿Cómo hemos sido capaces de quedarnos
callados?
Gran parte de las organizaciones de
la sociedad civil han podido coordinarse, sentarse frente a los candidatos y
cuestionarlos sobre sus preocupaciones: especialistas en educación les exigen
su postura ante la reforma educativa y un modelo para el futuro; expertos en
seguridad arman mesas confrontando ideas y analizando la ley de seguridad
interior; economistas, banqueros y empresarios les piden su visión del TLCAN y
su relación con la iniciativa privada; incluso especialistas en la salud
exhiben sus políticas públicas en este campo; todos los han sentado, les han
dicho sus miedos y les han exigido una solución, a veces no es la que
esperaban, otras veces quedan decepcionados de sus soluciones y en otras
deciden su voto, pero ahí han estado y no se han quedado callados. Nosotros sí.
¿Por qué los periodistas hemos sido
incapaces de organizar un foro para hablar de violencia contra nuestro gremio y
exigirles el cómo piensan proteger la libertad de expresión si llegan a la
presidencia? ¿Por qué no nos interesa? ¿Por qué si cada día los confrontamos
con diversos temas no los hemos acorralado diciéndoles que no queremos nunca
más que silencien a Miroslava, Javier o Rubén?
Cada mes damos la nota de un
asesinato, conmemoramos el Día de la Libertad de Expresión exigiendo que se nos
respete, hablamos de parar la violencia pero, aun cuando son expresiones que
sólo han tenido un eco como respuesta, hemos sido incapaces de dar un paso más
allá. Cada día le dedicamos espacios en la prensa, en redes sociales, en
televisión y radio a las actividades y promesas de los presidenciables, los
vemos a diario, sabemos dónde están y a qué hora, pero no hemos sido capaces de
comprometerlos a un foro en el que podamos confrontarlos con cifras y no con
demagogia y exigiendo cosas concretas.
¿Es cuestión de egos, desidia o
desesperanza? La respuesta no la tengo clara. ¿Qué necesitamos para sentar a
los cuatro, juntos o separados, y preguntarles las funciones de la Fiscalía
Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión?
O mucho más simple aún, para que nos respondan ¿cuánto les interesa tener una
prensa libre? ¿Qué opinan de la ley chayote? ¿Qué relación tienen con los
medios de comunicación? Hay tantas preguntas que definen el futuro del
periodismo en este país… pero no nos ha importado lo suficiente como para
activarnos y hacer algo concreto.
Sí, ha
habido un esfuerzo de algunos periodistas para generar una agenda en común para
exigir libertad de prensa, tenemos un seguimiento de agresiones y esfuerzo como
la campaña #RompeElMiedo de la organización Artículo 19, pero ¿cuándo vamos a sentar públicamente a los
presidenciables para comprometerlos a que el siguiente sexenio se combata no
sólo la muerte de periodistas y las agresiones que en 70 por ciento vienen de
funcionarios públicos, sino para que la impunidad de los más de 100 crímenes en
los últimos 18 años, los 43 periodistas asesinados sólo este sexenio, se
termine y las familias tengan verdad y justicia?
Quisiera que esta columna derivara en
una convocatoria, con fecha, lugar y hora, con cientos de periodistas
invitados, con todas las organizaciones que defienden la libertad de expresión
unidas, con candidatos que consideran impostergable la cita, que repitiéramos
los nombres de cada uno de los periodistas desaparecidos, ese sería el ideal,
hacerles una simple pregunta ¿qué harán para que en este país se deje de matar
a periodistas?
México es el país más peligroso del
continente americano para ejercer la profesión. La falta de acciones concretas
no abona para que quienes tienen la obligación de cuidarnos, lo hagan y sepan
que cada día de su administración estarán siendo vigilados por esos a quienes
acuden para dar un mensaje, de que también nosotros requerimos que se
comprometan a que sigamos vivos y con la posibilidad de expresarnos. Porque el
No al Silencio tiene que empezar por nosotros mismos.
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