viernes, 1 de junio de 2018

Refundación sin caudillos.


Georgina Morett.

Hasta ahora, el PRD es el partido más golpeado con el crecimiento de Andrés Manuel López Obrador en las preferencias electorales, aunque es imposible saber si es al que le costarán más caros los resultados de la elección el próximo 1 de julio.

Es muy claro que el PRD tendrá que refundarse después de los comicios, “independientemente de quién gane la Presidencia o cuántos senadores, presidentes municipales y diputados locales tenga”, asegura el candidato al Senado Juan Zepeda.

Finalmente, de las nueve entidades en contienda, el PRD gobierna actualmente en la Ciudad de México, Tabasco y Morelos y, de acuerdo con las encuestas, está muy lejos de mantener el poder.

Juan Zepeda, quien fue candidato al gobierno del Estado de México en la pasada elección, asegura que conseguirán más de 3 millones de votos en esa entidad, millón y medio del PRD, un millón 200 mil del PAN en el corredor azul, y 400 mil de Movimiento Ciudadano; no obstante estas cifras, reconoce la “profunda crisis” de su partido, por lo que asegura que a partir del 2 de julio, “tendrá que convocar de manera urgente a un congreso para refundarlo y ver su viabilidad”.

Porque ahora, más que nunca, sobre todo si gana Andrés Manuel López Obrador, tendrán que convertirse en una oposición real y “gastar suela y saliva para reencontrarse con todos los sectores de los cuales se fueron divorciando”.

Aseguró que tienen que dejar de ser una franquicia o agencia de empleos, porque consideró de “pena ajena” cómo las candidaturas se daban entre familiares y amigos; “se asemejaba más a una secta que a un partido político”, y se dejaba atrás a los auténticos líderes sociales.

Consciente de que son la única izquierda en el país, para Juan Zepeda, la refundación del PRD debe acabar con las tribus que tanto daño le hicieron a su partido.

Reconoce que a diferencia de su fundación en 1989, en el PRD ahora no hay grandes figuras, pero considera que eso es una fortaleza, porque ya no están sujetos a las veleidades del caudillo, como les pasó con Andrés Manuel López Obrador, que era tan fuerte, que hacía y deshacía en el PRD.

Y pone dos ejemplos que le quedan muy cercanos, porque son del Estado de México: cuando en el 2005 decidió imponer a Yeidckol Polevnsky como candidata a la gubernatura, que no estaba identificada con el perredismo, y seis años después a Alejandro Encinas, quien no tenía presencia en la entidad.

“Un día se cansó de estar ahí y construyó su propio partido aprovechando al PRD, y se fue; hoy, una de las virtudes que podemos aprovechar es que no hay figuras fuertes y que, entonces, podemos fortalecer a la institución y no a un caudillo, que el día de mañana, con esa veleidad del carácter humano, igual se nos puede ir”, dice.

Los resultados electorales pueden implicar un gran cambio para todos los partidos políticos, pero el que es seguro que tendrá que refundarse debido a que quedó casi en los huesos, es el PRD.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.