Georgina
Morett.
Hasta ahora, el PRD es el partido más
golpeado con el crecimiento de Andrés Manuel López Obrador en las preferencias
electorales, aunque es imposible saber si es al que le costarán más caros los
resultados de la elección el próximo 1 de julio.
Es muy claro que el PRD tendrá que
refundarse después de los comicios, “independientemente de quién gane la
Presidencia o cuántos senadores, presidentes municipales y diputados locales
tenga”, asegura el
candidato al Senado Juan Zepeda.
Finalmente,
de las nueve entidades en contienda, el
PRD gobierna actualmente en la Ciudad de México, Tabasco y Morelos y, de
acuerdo con las encuestas, está muy lejos de mantener el poder.
Juan Zepeda, quien fue candidato al
gobierno del Estado de México en la pasada elección, asegura que conseguirán
más de 3 millones de votos en esa entidad, millón y medio del PRD, un millón
200 mil del PAN en el corredor azul, y 400 mil de Movimiento Ciudadano; no
obstante estas cifras, reconoce la “profunda crisis” de su partido, por lo que
asegura que a partir del 2 de julio, “tendrá que convocar de manera urgente a
un congreso para refundarlo y ver su viabilidad”.
Porque
ahora, más que nunca, sobre todo si gana Andrés Manuel López Obrador, tendrán
que convertirse en una oposición real y “gastar suela y saliva para
reencontrarse con todos los sectores de los cuales se fueron divorciando”.
Aseguró que tienen que dejar de ser
una franquicia o agencia de empleos, porque consideró de “pena ajena” cómo las
candidaturas se daban entre familiares y amigos; “se asemejaba más a una secta
que a un partido político”, y se dejaba atrás a los auténticos líderes
sociales.
Consciente
de que son la única izquierda en el país, para
Juan Zepeda, la refundación del PRD debe acabar con las tribus que tanto daño
le hicieron a su partido.
Reconoce que
a diferencia de su fundación en 1989, en
el PRD ahora no hay grandes figuras, pero considera que eso es una fortaleza,
porque ya no están sujetos a las veleidades del caudillo, como les pasó con
Andrés Manuel López Obrador, que era tan fuerte, que hacía y deshacía en el
PRD.
Y pone dos
ejemplos que le quedan muy cercanos, porque son del Estado de México: cuando en
el 2005 decidió imponer a Yeidckol Polevnsky como candidata a la gubernatura,
que no estaba identificada con el perredismo, y seis años después a Alejandro
Encinas, quien no tenía presencia en la entidad.
“Un día se
cansó de estar ahí y construyó su propio partido aprovechando al PRD, y se fue;
hoy, una de las virtudes que podemos aprovechar es que no hay figuras fuertes y
que, entonces, podemos fortalecer a la institución y no a un caudillo, que el
día de mañana, con esa veleidad del carácter humano, igual se nos puede ir”,
dice.
Los resultados electorales pueden
implicar un gran cambio para todos los partidos políticos, pero el que es
seguro que tendrá que refundarse debido a que quedó casi en los huesos, es el
PRD.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.