La política social debe empezar a
caminar de la mano con la política económica y política. El resultado de no
haberlo hecho es que México mantiene las mismas cifras de pobreza desde hace 20
años y además, es la pobreza por ingresos la que más ha aumentado.
De acuerdo
con la estrategia de inclusión económica presentada el día de hoy por el Centro
Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp), la vinculación de la política social y productiva puede asegurar la
capacidad de hogares y comunidades de generar ingresos de forma autónoma y
sostenida.
Durante el sexenio de Enrique Peña
Nieto, los programas productivos no generaron los resultados esperados: se
otorgaron a quien no los necesitaba, no estuvieron articulados, no llegaron a
las zonas más pobres y no fueron acompañados de infraestructura, a pesar de que
se destinaron recursos año con año.
Ignacia
Fernández, directora ejecutiva de Rimisp Latinoamérica, explicó que a pesar de que México es país pionero en programas
sociales, los resultados no son positivos por la escisión de la política social
con la política económica y productiva, lo que no permite que los hogares generen
ingresos para dejar de depender de las transferencias gubernamentales.
La estrategia de Rimisp, que será
presentada esta semana al equipo de transición del Presidente electo, propone
la implementación de un Programa Rector, que contempla el empoderamiento de los
hogares y una educación financiera; la creación de estrategias particulares
para ciertos grupos de población y apoyar al desarrollo de infraestructura y
bienes públicos.
También proponen la creación de un fondo único que
agrupe los programas y defina las reglas y criterios de acceso; un registro
único de beneficiarios y aumentar los niveles de transparencia y rendición de
cuentas.
Finalmente, también proponen que haya una definición de
los sectores institucionales que serán los encargados de diseñar las normas y
de la conducción de los programas.
En este
sentido, sobre las propuestas de Andrés Manuel López Obrador sobre las becas a
jóvenes y demás apoyos similares que ha anunciado, Fernández comentó que las propuestas no son el
problema, “la gente necesita el dinero para subsistir. El problema será si estos
apoyos no van acompañados de otras políticas y si no se busca que el apoyo no
sea permanente”.
Agregó que hay una oportunidad
importante con este nuevo gobierno, pero que el equipo que está por llegar debe
ser más claro.
Esta estrategia impactaría en 6.1
millones de hogares situados en localidades de entre 250 y 15 mil habitantes de
media, alta y muy alta marginación para asegurar su capacidad de generar
ingresos de forma autónoma y sostenida en el tiempo.

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