Los Congresos locales gastan hasta 10
mil 500 millones de pesos adicionales a lo presupuestado, destinando la mayor
parte del gasto a bonos, compensaciones y programas sociales que no deben
otorgar, alertó el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).
En la
presentación del “Informe legislativo 2018”, el Imco destacó que el caso más crítico lo presenta la Asamblea
Legislativa de la Ciudad de México, que es dos veces más cara que el Congreso
de Diputados de España, pues este año tuvo un presupuesto de 266.8 millones de
dólares respecto de los 129 mdd del Congreso español.
Manuel
Guadarrama, coordinador de Finanzas Públicas del Imco, precisó que en 2018 el presupuesto por diputado en la ALDF fue de 35.8
millones de pesos, mientras que en el Congreso de Puebla fue de sólo 3.5
millones.
“Si los
congresos locales tuvieran un presupuesto por diputado como el de Puebla, se
ahorrarían 10 mil 503.8 millones de pesos”, equivalente a 27% del presupuesto
del programa Pensión para Adultos Mayores en 2018.
En general,
precisó en rueda de prensa, sostener
legislaturas locales en el año en curso costó 14 mil 480 millones de pesos, 1.4
veces el costo del programa de Escuelas de Tiempo Completo de la SEP en 2017.
Guadarrama detalló que los principales aumentos en
presupuesto sin justificación fueron los servicios personales, como bonos y
compensaciones, y en segundo lugar, las ayudas sociales.
Sin embargo,
aclaró, dichos apoyos no forman parte de
las funciones de un legislador, porque éstos no pueden dar despensas, juguetes
ni ofrecer fiestas ni ayudas económicas ni construir obra pública.
El Congreso estatal que registró el
mayor exceso de gasto respecto de lo presupuestado fue Oaxaca, con 86%, seguido
de Hidalgo con 30%, lo mismo que Tamaulipas. En tanto, según Notimex, en la
Asamblea de la Ciudad de México el gasto fue 24% mayor al presupuestado.
“En el
presupuesto aprobado de los Congresos, detectamos
que hay variaciones en algunos que no encuentran una justificación. Es un tema,
precisamente, el despilfarro legislativo, de estas variaciones injustificadas
que se han encontrado en los Congresos”, añadió.
Para el
presidente del organismo, Juan Pardinas, el
caso de Oaxaca “es particularmente obsceno”, pues en 2017 el Congreso gastó 342
millones de pesos más de lo presupuestado, y fue un monto mayor al del Fondo de
Reconstrucción en la entidad por los sismos de septiembre.
Pardinas consideró que, a partir de la elección del
1 de julio, se abrió una oportunidad, porque el presidente electo Andrés Manuel
López Obrador planteó ajustar el presupuesto al Congreso de la Unión, entre 25
y 40%, suprimir partidas a grupos parlamentarios y comisiones, reducir
comisiones legislativas, contratos por honorarios y viáticos, y eliminar gastos
de seguro médicos, telefonía celular, vales de gasolina y comida.
“Es una señal en el sentido correcto,
y a esto habría que aumentarle la dimensión de la transparencia, porque
austeridad sin transparencia no nos garantiza que en el futuro los mexicanos
tengamos líderes políticos austeros; entonces, si no los acompañamos de normas
y reglas, los cambios simplemente no permanecen”, alertó.
Para tener Congresos más austeros, el
Imco propone apegarse al presupuesto de egresos aprobado y evitar un aumento
desproporcionado, así como evitar el gasto en ayudas sociales que impliquen el
ejercicio de funciones que no son propias de las legislaturas, dotar de
autonomía financiera a todos los órganos superiores de fiscalización, e
implementar un servicio profesional de carrera en los Congresos y tener
Consejos fiscales.
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