Georgina
Morett.
Los 80
magistrados pertenecientes al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de
México, que aún encabeza Álvaro Augusto Pérez Juárez, votarán el próximo 8 de
noviembre para renovar por última vez a su presidencia bajo los designios de su
antigua Ley Orgánica; esto antes de que la nueva Constitución capitalina y sus
leyes secundarias entren en vigor para el Poder Judicial, el 1 de enero de
2019.
Lo anterior
significa que el nuevo titular del órgano de justicia desempeñará todavía sus
funciones por un periodo de tres años; es decir, dirigirá los destinos del
Tribunal estatal más importante del país durante la mitad del sexenio de la
próxima jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y por supuesto del correspondiente
al hoy presidente electo Andrés Manuel López Obrador.
Se escucha
en los pasillos del Tribunal que hay hasta cuatro tiradores ya apuntados para
competir por el puesto: los magistrados Manuel Díaz Infante, Rafael Guerra
Álvarez, Rosalba Guerrero Rodríguez y Álvaro Augusto Pérez Juárez, este último
con la intención de reelegirse en el cargo que le heredó el año pasado el
polémico Édgar Elías Azar.
Los dos
primeros, Díaz Infante y Guerra Álvarez, pregonan ante sus compañeros que, en
sus intenciones para llegar al cargo, cuentan con la bendición del equipo
cercano a Sheinbaum Pardo y hasta del propio López Obrador; aunque en la
práctica sus impulsores son únicamente Juan Luis González-Alcántara Carrancá y
Eva Verónica de Gyves Zarate, ambos nominados para encabezar la primera
Fiscalía General de la República.
De hecho, la
magistrada De Gyves Zarate es esposa de Rafael Guerra Álvarez y, por si fuera
poco, a la pareja la une una relación de compadrazgo con la próxima secretaria
de Gobierno en la CDMX, Rosa Icela Rodríguez, un entramado que podría suponer
un potencial conflicto de interés en la impartición de justicia, en caso de que
los mencionados personajes logren consolidar sus aspiraciones.
Rosalba
Guerrero Rodríguez basa su candidatura en una campaña al interior del Tribunal
Superior de Justicia y en el apoyo que un grupo de magistrados le ha mostrado
desde que, en el año 2015 se opuso públicamente tanto a la segunda reelección
consecutiva de Elías Azar como a los proyectos que el hoy embajador de México
en los Países Bajos realizaba a nombre del Tribunal en el sector inmobiliario.
Una
distopía: la crisis del agua.
Desde que empezó esta legislatura, en
el Senado de la República las sesiones han resultado muy largas, tediosas e
intrascendentes, con demasiados temas irrelevantes en la tribuna; sin embargo,
ayer sonó una voz de alarma, sobre un hecho nunca antes registrado en la Ciudad
de México: el recorte de agua del cien por ciento del Sistema Cutzamala,
programado para finales de octubre y principios de noviembre.
La falta de
agua afectará a ocho millones de habitantes de la muy noble y leal Ciudad de
México, según cálculos del senador Miguel Mancera, exjefe de Gobierno. Los
legisladores aprobaron un punto de acuerdo que exhorta a la Conagua a
garantizar los recursos técnicos, económicos y financieros, de planeación y
abasto para afrontar el recorte nunca visto.
Una de las pesadillas de los
capitalinos, la distopía de estar sin agua ocurrirá en Día de Muertos; los
senadores estarán de vacaciones, como acostumbran por esas fechas.
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