La mayor parte de las licitaciones
abiertas observadas para tres proyectos emblemáticos –Tren Toluca, Paso Exprés
y Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM)- no cumplen el estándar
mínimo de competencia deseable, señaló Edna Jaime, directora general de México Evalúa, al
presentar los resultados del primer análisis ¡Ojos a la Obra!
¡Ojos a la
Obra! estudia las contrataciones
públicas de estos tres proyectos. A partir de los resultados, la organización
propone acciones para incrementar el valor que se obtiene a cambio de la
inversión en obra pública en México.
Mariana
Campos, coordinadora del proyecto ¡Ojos a la Obra!, precisó que el estudio evidencia fallas sistemáticas en la preparación
de los proyectos de infraestructura. En consecuencia, los procesos de
construcción inician sin contar con un diseño del proyecto suficientemente
desarrollado, e incluso hay casos en los que ni siquiera está contratada la
supervisión.
“Esto deriva en que las obras sean
ineficientes, lo que llega a comprometer su efectividad. Así, fue necesario
realizar retrabajos para la barda perimetral del NAIM, cambios de trazo del
Tren Toluca y la definición del diseño del proyecto a la par de los trabajos en
el Paso Exprés”,
expresó.
El estudio también demuestra que el tiempo invertido
en la adjudicación de contratos se ve afectado por esa falta de preparación y
por un uso ineficiente de la tecnología.
“De esta manera, se evidencia la urgencia por
transitar hacia la era digital, lo que incluye promover que CompraNet sea
completamente transaccional, de forma que todo el ciclo de la contratación se
efectúe ahí”,
agregó.
En el caso
del NAIM, el reporte da cuenta de una
muestra de contratos por 129 mil 582 millones de pesos –84% del monto del
contratado a agosto del 2018–, para la cual sólo el 27% de concursos o
licitaciones se adjudicó el contrato con suficiente rivalidad, es decir,
mediante licitaciones en las que se evaluaron completamente más de cinco
proposiciones solventes.
En algunos casos se observó que sólo fue
evaluada completamente una oferta, derivando en una contratación que, en la
práctica, no es distinta de la adjudicación directa.
Los niveles de competencia observados
en el Tren Toluca fueron similares y en el Paso Exprés fueron menores. En el primer caso, desde un inicio se registró una baja
afluencia de proposiciones, un promedio de seis participantes por licitación, y
en siete concursos sólo asistieron menos de cuatro oferentes.
En el Paso
Exprés, la situación fue peor; la
descalificación de licitantes alcanzó el 91%, lo que implicó elegir al
contratista del principal contrato entre 2 de las 23 propuestas iniciales.
“En todos los casos se identificaron
diversas prácticas de abuso de los requisitos que impiden garantizar las
mejores condiciones de contratación”, revela el estudio.
Mariana
Campos subrayó que la falta de
preparación de los proyectos, aunada a la forma en la que se evalúan las
licitaciones, por medio del precio más bajo, no promueve las mejores
condiciones de contratación para el Estado mexicano.
“Darle el mayor peso al precio no
genera información útil a la toma de decisión cuándo el diseño del proyecto no
está listo, ya que no es posible cotizarlo de manera realista”, informó.
En materia de transparencia, el
estudio revela que ninguno de estos proyectos publicó información de los
estudios de mercado, las proposiciones (ofertas), las subcontrataciones, los
pagos, los informes de supervisión y auditoría interna, siendo información
vital para la rendición de cuentas y que debe publicarse de acuerdo con los
estándares internacionales.
No obstante,
en el caso del NAIM se observaron avances importantes: se publicó información
adicional sobre sus contrataciones que no suele estar disponible al público y
se observaron mayores niveles de cumplimiento de lo que está obligado publicar:
todos los fallos y todos los contratos, los convenios modificatorios.
Lamentablemente, estos esfuerzos son
atípicos y no están regulados, por lo que nada garantiza que permanezcan en
caso de que el proyecto continúe o se retome para el desarrollo de otros
proyectos de infraestructura. Por eso, México Evalúa subrayó la necesidad de
reformar las leyes de contratación con un estándar más amplio de obligaciones de
transparencia.
“México necesita reducir la brecha de
infraestructura si quiere superar su pobreza, desigualdad y corrupción.
Invertir más y mejor no será suficiente para abatir por completo estos
problemas, pero sí absolutamente necesario”, consideró Edna Jaime.
Enfatizó que nada de esto se ve cerca
mientras las autoridades continúen avalando o descartando proyectos a partir de
su posición política, con perspectivas de corto plazo y limitadas por ciclos
electorales. “La generación de infraestructura debe ser una decisión de Estado
y no de gobiernos”,
afirmó.
Durante la
conferencia de prensa, José Octavio López Presa, miembro del Comité de
Participación Ciudadana (CPC) del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), y Joel
Salas, Comisionado del Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), coincidieron en la importancia de revisar
las prácticas utilizadas en los proyectos de obra pública para avanzarlas, así
como de fortalecer y construir una ciudadanía activa y participativa durante
todo el ciclo de la obra pública.
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