Georgina
Morett.
En la cuarta
transformación todavía no hay orden ni comunicación y esto se demuestra en un
sinnúmero de declaraciones contradictorias, pero sobre todo en el actuar de los
legisladores.
En el Senado
acuerdan que comparezcan ante comisiones la secretaria de Desarrollo Agrario
Territorial y Urbano (Sedatu) Rosario Robles, el de Comunicaciones y
Transportes, Gerardo Ruiz Esparza y el encargado de PGR, Alberto Elías Beltrán.
Mientras, en
la Cámara de Diputados a Rosario Robles la acusan de cínica, desvergonzada, de
ser la mujer más corrupta de esta administración, la peor traidora del pueblo,
entre muchas otras cosas.
Después de
esta comparecencia entre insultos y gritos, la pregunta obligada para los
senadores es: ¿por qué los secretarios más cuestionados comparecen ante
comisiones?
Y la
respuesta, aseguran, está en las declaraciones del presidente electo, Andrés
Manuel López Obrador, el 3 de septiembre, tras el sexto y último Informe del
presidente Enrique Peña, cuando pidió a los representantes de su partido en las
cámaras que no pierdan el decoro.
Hizo “una
recomendación respetuosa a los legisladores de que si van a llegar los
secretarios del gobierno actual a comparecer, pues que se les cuestione, se les
critique, pero con respeto… que no haya excesos y que mucho menos se humille a
nadie, se tiene que actuar con mucha responsabilidad y no perder el decoro,
porque no se puede actuar ya de esa manera”.
En
definitiva, ese no fue el trato que le dieron a Rosario Robles los legisladores
de Morena, pero tampoco se los dieron los del Verde, ni los del PT o PRD.
Lo triste de
la comparecencia fue que los legisladores sólo repitieron lo que ya se ha dicho
y se excedieron en descalificaciones; sería bueno que aportaran elementos
nuevos para fortalecer las acusaciones, porque finalmente, como respondió
Rosario Robles al diputado del PRD, Emmanuel Reyes, si tienen pruebas ella los
acompaña a la PGR a presentar la denuncia.
Y ya vimos
con los gobernadores que cuando las hay y son cuantiosas salen de la cárcel en
cuatro años y medio, como Javier Duarte.
Más mujeres
Después de
65 años es hora de una verdadera reforma en el Poder Judicial, seguida por una
revisión profunda ante el déficit de credibilidad que tiene actualmente, y una
impartición de justicia gravemente afectada, aseguró en tribuna el senador
Ricardo Monreal Ávila.
Al
formalizar el proyecto de decreto para reformar diversas disposiciones de la
Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación en materia de paridad de
género, iniciativa que afirmó tiene el consenso de todas las fuerzas
parlamentarias, externó su desacuerdo ante el “surgimiento de notas
periodísticas de plumas relacionadas con algunos ministros, que señalan a la
iniciativa como un ataque al Poder Judicial”.
Destacó que
el Congreso de la Unión está integrado en un 50 por ciento por mujeres mientras
que en el Poder Judicial la realidad es muy distinta.
“En juezas y
magistradas, apenas el 20 por ciento. Pero en magistradas de Tribunales
Unitarios de Circuito, el 18 por ciento. En la Corte, 19 por ciento. En el
Tribunal Federal 80-20. En el Consejo de la Judicatura, 80-20”.
Monreal
Ávila propone modificar el 12, el 33, el 41, el 105 y el 114 de la Ley
Orgánica, para garantizar la alternancia de género en la presidencia de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación y la integración paritaria en la
conformación de los Tribunales Unitarios, Colegiados de Circuito y Jueces de
Distrito.
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