Las mil 469
páginas que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha documentado sobre
las gestiones de Rosario Robles Berlanga al frente de las secretarías de
Desarrollo Social (Sedesol) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano
(Sedatu) muestran que, de 2013 a 2016,
hubo un posible daño al erario por 11 mil 224 millones 956 mil 667 pesos.
La defensa por la que optó Robles
Berlanga fue declarar que en ningún documento relacionado con el mal uso de
dinero público está su firma. Aunque en una de las auditorías de 2015 se
constata que autorizó los manuales de Organización y de Procedimientos de las
direcciones generales de Programación y Presupuesto y de Recursos Materiales,
áreas clave en la operación y control de contratos.
Además, ha asegurado que todas las contrataciones
y convenios tanto de Sedesol como de Sedatu son legales, ya que se han hecho
“bajo el amparo” del Artículo 1º de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y
Servicios del Sector Público. No obstante, la Auditoría observó una y otra vez que se establecían con
universidades públicas o tecnológicos, que a su vez subcontrataban a empresas
más del 49 por ciento permitido, y sin que contaran con la capacidad técnica y
humana para prestar el servicio requerido.
“Entiendo que han dicho que el
Presidente electo [Andrés Manuel López Obrador] no me perdonará. Yo no pido el
perdón de nadie. No tengo absolutamente nada que temer, ni nada que esconder. A
mí que se me investigue hasta por debajo de las piedras”, aseveró en una conferencia de prensa
del 11 de septiembre pasado.
El total de
auditorías, revisadas por la Unidad de Datos de SinEmbargo, testifica que durante su estancia al frente
de la Sedesol (2013-agosto 2015), hubo dudas por 6 mil 558 millones 420 mil 667
pesos. Y en la Sedatu –hasta el momento únicamente observaciones de 2016– dudas
por 4 mil 666 millones 536 mil 010 pesos.
A 48 días
del término del sexenio de Enrique Peña Nieto, la funcionaria es uno de los personajes más polémicos, junto con el
Secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Ruiz Esparza; el
actual titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Luis Videgaray
Caso, y quien fungió como Director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio
Lozoya Austin.
Santiago
Nieto Castillo, abogado y futuro titular de la Unidad de Inteligencia
Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), dijo que considerando el delito de comisión
por omisión, Robles “tiene calidad de garante, por ello es responsable
penalmente”. Es decir, sobre ella recae no haber evitado las irregularidades
reiteradas que el órgano fiscalizador señaló durante cuatro años, aunque podía
y era su deber jurídico.
Está
documentado por la ASF que durante el periodo de gestión de Rosario Robles
Berlanga se realizaron adjudicaciones directas de Sedesol y Sedatu a
universidades públicas como la de Morelos, Estado de México, Chiapas o institutos
de educación para diversos servicios, a pesar de que no poseen la capacidad
técnica, material ni humana para cumplir con lo contratado.
Dichas
instancias pagaban a terceros por los servicios, lo que generaba sobrecostos o
en otros casos no se contó con la evidencia de la realización por parte de los
proveedores. Algunas empresas no fueron localizadas y de otras se presume su
vinculación con actos irregulares, concluyó la ASF.
Robles ha insistido en que no está
comprobado, no hay vínculo con su persona o lo solventaron con entregables.
“Seguimos hablando de auditorías que han pasado, que han sido superadas”,
declaró en la conferencia.
De acuerdo
con el abogado Paulo Díez Gargari, el
caso de Rosario Robles tiene un patrón similar al de otros igual de polémicos
tejidos con redes de corrupción muy parecidas que se pueden observar, por
ejemplo, con las constructoras OHL México u Odebrecht, señaladas de entregar
sobornos a funcionarios públicos.
“El hecho de que alguien hoy diga ‘mi
firma no está ahí’ es un indicador muy claro de algo que se perdió de vista:
quizá la característica más importante de la gran corrupción es la simulación
[…] Es importante fortalecer las policías de investigación, todas las
instancias de procuración de justicia para que se realicen investigaciones. Hay
que ir mucho más allá”, planteó.
Pero,
coincidió con Nieto, el hecho de que no
esté la firma de Rosario Robles en esos documentos no le quita responsabilidad.
“Hay que ahondar en esas
investigaciones, hacia abajo en la cadena y hacia arriba para ver quién
autorizó, por qué y si tenía facultades. También ver qué ocurría en ese
momento, si había elecciones o no había, ver a dónde fue a dar ese dinero.
Luego todo un equipo tendría que tomar ese caso, pero no hay algo así en este
país; no tenemos una policía de investigación seria que se ocupe de esos
asuntos con el nivel de detalle, seriedad y profesionalización que se requiere,
que nos permita ver cuál fue la responsabilidad de cada una de las personas
involucradas, más allá de que hayan puesto su firma o no”, comentó en entrevista.
Otro ejemplo es Luis Videgaray, quien
como Secretario de Hacienda decía que no firmaba contratos o autorizaba
contratos en el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras).
Y sí, es cierto. Pero es de nueva cuenta la
apariencia de legalidad, porque él era el Presidente del Consejo de
Administración del Consejo Directivo de Banobras y él tenía que presidir todas
aquellas reuniones en las que se aprobaban contratos por ciertos montos.
“Entonces lo que hizo fue crear
comités –muchos al margen de la ley– para que no pasaran por el Consejo
Directivo, sino que esos actos se aprobaran en un comité delegado del Consejo
Directivo. Eso es completamente ilegal, son las cosas que hay que empezar a
ver, porque si aceptamos el argumento del ‘yo no firmé’ tendremos un análisis
incompleto”, reiteró
Díez.
Sobre Ruiz Esparza, el abogado Díez,
quien ha seguido durante años el caso de OHL México, aseguró que “todo es una
simulación y es lo que tenemos que romper. No nos podemos quedar con que no
está su firma. Es tanto como creerle a Ruiz Esparza que niega todo
categóricamente y que piensa que eso es suficiente. Se tiene que hacer un
análisis fuerte”.
Robles debe
comparecer ante el Congreso de la Unión este martes 16 de octubre. Eduardo
Bohórquez, director de Transparencia Mexicana, prevé que “la secretaria Robles
insistirá en la legalidad de sus actos y una autoridad investigadora tendrá que
comprobar su dicho”.
“Históricamente la responsabilidad
administrativa se ha asignado solo a los funcionarios que firman los
documentos. Ni las contralorías, ni los auditores externos han logrado
establecer los casos en los que los funcionarios han recibido instrucciones
superiores o son parte de una red de corrupción”, expuso.
La organización Transparencia
Mexicana ha insistido desde hace más de dos décadas en que se necesita un
mecanismo de protección a los informantes dentro de una red de corrupción. “La
única forma en que se han detectado las redes de corrupción en América Latina
ha sido a través de mecanismos de ‘delación premiada’ en los que los
integrantes de menor rango informan qué fue lo que les pidió un superior
jerárquico a cambio de una reducción en las penas”, dijo.
A mediados
de septiembre, los senadores Ricardo
Monreal Ávila y Freyda Marybel Villegas Canché presentaron basados en las
auditorías una iniciativa de reforma para el artículo 1° de la Ley de
Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público para frenar actos
de corrupción.
La sociedad civil ha exigido por años
una nueva Ley General de Adquisiciones y una nueva Ley General de Obras. Hay
más de 110 formas de venderle al Estado, expuso Bohórquez. “Eso genera
ineficiencia, falta de competitividad, pero también corrupción”, planteó.
LA
REITERACIÓN DEL MODUS OPERANDI.
Rosario Robles Berlanga dirigió la
Sedesol del 1 de diciembre de 2012 al 27 de agosto de 2015. Durante ese tiempo,
la Auditoría Superior de la Federación observó probables daños al erario
público por 6 mil 558 millones de pesos en las Cuentas Públicas 2013, 2014 y
2015 en programas y contratos de esta dependencia.
El órgano
fiscalizador realizó a la Sedesol 17 auditorías en la Cuenta Pública 2013, 20
auditorías en la Cuenta 2014 y 19 auditorías en la Cuenta Pública 2015, entre
las que están a la Cruzada Nacional Contra el Hambre, implementada por Omar
Garfias Reyes; a los Comedores Comunitarios, por Victor Calvillo Carlos; al Seguro
de Vida para Jefas de Familia, por Ernesto Némer; a las Estancias Infantiles y
a Pensiones para Adultos Mayores en las que advirtió, durante tres años
consecutivos, deficiencias en la definición de la población objetivo.
“Por qué no se cumplió con la promesa
presidencial de contar con un Padrón Único de Beneficiarios (lo que evitaría
clientelismo político y uso discrecional de los recursos)”, cuestionó Eduardo
Bohórquez, director de Transparencia Mexicana. “Por qué no existe una Catálogo
Nacional de Programas Sociales, que también fue compromiso presidencial”.
El modus operandi de las
contrataciones o convenios con universidades públicas sin capacidad para
cumplir con los servicios requeridos también se repitió.
En la Cuenta
Pública de 2013, por ejemplo, se
dictaminó que en los contratos celebrados con la Universidad Autónoma del
Estado de México (UAEM) y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
(UAEMOR) por 857 millones 618 mil pesos para algunas acciones del Sistema
Nacional para la Cruzada contra el Hambre, la Sedesol incurrió en conductas
irregulares que propiciaron la presunta simulación de servicios y
adquisiciones, y la subcontratación de proveedores sin el perfil para prestar
los servicios comprometidos. Algunas empresas contratadas ni siquiera pudieron
encontrarse.
“No se acreditó la realización de los
trabajos ni la entrega de los bienes y servicios a las entidades y municipios
por 845 millones 483 mil pesos, que equivalen al 98.6 por ciento del monto
total de los recursos convenidos con ambas universidades”, dictaminó el 23 de enero de 2015.
Aunque no se aseguró a la población
objetivo que carece de una vida digna, fueron pagadas sin que la Sedesol
supervisara, vigilara y constatara su ejecución, y durante la fiscalización,
los hallazgos permitieron constatar que los servicios no llegaron a la
población que se debía.
Para la Cuenta Pública 2014, el 28 de
enero de 2016 el órgano fiscalizador dictaminó cinco contratos celebrados con
la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEMOR), por 430 millones 109
mil pesos, de los cuales se observaron inconsistencia en cuatro de ellos por
426 millones 424 mil pesos.
A cuatro de los proveedores la UAEMOR
–cuyo rector era Alejandro Vera Jiménez, señalado de abuso de confianza– les
pagó 399 millones 608 mil pesos, de los cuales el 82.3 por ciento fueron
transferidos a la cuenta de la empresa Esger, Servicios y Construcciones.
Ese mismo
2014, de acuerdo con el dictamen del 28
de enero de 2016, la Sedesol y la Universidad Autónoma del Estado de México no
lograron incorporar a un total de 226 mil 779 adultos mayores al programa de
pensiones por lo que la Secretaría de Robles Berlanga realizó pagos
injustificados a la UAEM, que a su vez contrató a Tecnología Informática y
Symmetrix Architecture, por 68 millones 033 mil pesos.
En otras observaciones de 2014, en un
dictamen a Liconsa del 20 de noviembre de 2015 se identificaron registros por 1
millón 239 mil pesos de leche en polvo caduca desde 2012 no destruida.
En la Cuenta Pública 2015, la ASF
expuso en una auditoría sobre convenios con universidades que en la Cuenta
Pública correspondiente al ejercicio 2014 ya se le había recomendado a la
Sedesol abstenerse de contratar o convenir servicios con terceros cuando no
tengan la capacidad para ejecutarlos.
Pero, aunque
la dependencia manifestó que corroboró antes su capacidad, Sedesol realizó tres convenios por un total de 611 millones 685 mil
pesos, suscritos con las Universidades Tecnológica de Nezahualcóyotl,
Politécnica de Texcoco y Tecnológica del Sur del Estado de México para la
ejecución de proyectos de adquisiciones y servicios, sin que contaran con la
capacidad por lo que subcontraron a terceros por 605 millones 3012 mil pesos,
el 99 por ciento de lo convenido.
“Por lo cual se considera como una
acción reiterada”,
concluyó la ASF.
Sobre la instalación de techos fijos
de láminas del Programa para el Desarrollo de Zonas Prioritarias, hubo posibles
daños al erario público por 156 millones 274 mil pesos. Además, la Sedesol no
acreditó con el padrón de beneficiarios la totalidad de las 110 mil 562
viviendas beneficiadas y, de las 15 delegaciones en las entidades federativas
revisadas, se determinaron irregularidades en la aplicación o destino de los
paquetes de láminas, así como en la ejecución y comprobación de los trabajos de
instalación, que fueron pagados por la Sedesol con cargo al presupuesto.
Luego de que
en 2015 el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social
(Coneval) publicó sus datos bianuales de pobreza nacional, en el que se
registró un incremento de 2 millones de personas en esa condición, el
Presidente Peña Nieto le anunció su retiro de la Sedesol y designó a José
Antonio Meade Kuribreña, quien heredó las observaciones y recomendaciones.
El
Presidente no la sacó de la jugada a
pesar de los resultados negativos en erradicación de la pobreza; le entregó la
titularidad de la Sedatu y ahí se mantiene hasta la fecha. Y aunque la ASF solo
ha publicado las 11 auditorías correspondientes a la Primera Entrega del año
fiscal 2016 a esa dependencia, los posibles daños al erario público ya se
estiman en 4 mil 666 millones de pesos.
Una auditoría
de 2016 analizó 19 convenios con universidades y entes públicos; ocho que
fueron suscritos en 2015 y pagó la Sedatu en el ejercicio 2016, y 11
formalizados durante el 2016.
Del 19 de
septiembre del año pasado hasta el 13 de diciembre de 2017, fecha en que se dio
a conocer el cambio de domicilio y ubicación de oficialía de partes, la
dependencia no recibió documentación alguna, bajo la justificación del sismo,
por lo que los trabajos de ejecución de la auditoría se vieron afectados,
aclaró la ASF.
“Estábamos
fuera del edificio de Sedatu [en Reforma 99]. No podíamos entrar. Teníamos
prohibido entrar”, expuso Robles en la conferencia del 11 de septiembre de este
año. “Todo el documental de los convenios de Sedatu estaba bajo el resguardo de
la Auditoría Superior de la Federación. Y la Auditoría no puede informar porque
no tenía acceso a esa información”.
Ya que
pudieron entrar encontraron documentos tirados y mojados, evocó la Secretaria.
Del 20 de febrero al 20 de abril, la fecha legal para documentar, les
entregaron todo y ahora está en sus manos.
En la Sedatu, al igual que se hizo en
la Sedesol con Robles, contrató servicios con Sistema Quintanarroense de
Comunicación Social (SQCS) y Televisora de Hermosillo (Telemax), y siete
universidades públicas. Pero se simularon diversos actos jurídicos y presuntas
contrataciones con proveedores con irregularidades por mil 747 millones de
pesos.
Fue el caso de la Universidad
Politécnica de Chiapas (UPCH), Universidad Tecnológica de Campeche (UTCAM),
Universidad Mexiquense del Bicentenario (UMB), Universidad Politécnica
Francisco I. Madero (UPFIM), Universidad Politécnica de Quintana Roo (UPQROO),
Instituto Tecnológico Superior de Comalcalco (ITSC) y Universidad Autónoma
Indígena de México (UAIM) actualmente Universidad Autónoma Intercultural de
Sinaloa (UAIS), a las que les pagó en 2016 un total de 1, 899 millones de
pesos.
Los dos entes públicos y cinco
universidades contrataron con terceros los servicios pactados con la SEDATU,
entre el 56.1 y 100 por ciento del total pagado en 2016, lo que contraviene lo
dispuesto en el artículo 4 del Reglamento de la Ley de Adquisiciones.
Sobre la
auditoría de 2015 de Radio y Televisión Hidalguense, Robles aseguró en la conferencia que desde el 4 de abril de 2017
Sedesol entregó un oficio al área de quejas del Órgano Interno de Control para
mostrar con facturas que sí recibió los servicios de la difusión de la campaña
“Cruzada Nacional contra el Hambre: dos años cumpliendo”.
“Supuestamente Sedesol contrató
servicios que no recibió y que esos recursos se triangularon hacia empresas
determinadas. Aquí están los entregables uno por uno. Son ocho cajas. Ocho
terabytes de información. Aquí están estas pruebas”, dijo.
“Los
servicios se entregaron. Si hay personas que hayan incurrido en alguna
irregularidad, que se castigue. Con nombre y apellido”.
Días después de esa conferencia, el
26 de septiembre, Gustavo Rodríguez González, el Director de Comunicación
Social encargado de esa campaña y señalado por esa auditoría, fue cesado de su
cargo para ser investigado.
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