A las 9:00 de la noche en
Xonacatepec, una de las juntas auxiliares de Puebla, inicia el comercio ilegal
y clandestino de Gas LP. Cientos de unidades de transporte público llegan a
través del bulevar principal para llenar sus tanques con la oferta de 6.50
pesos el litro, 4.50 pesos menos que su precio comercial más alto. Rutas de
todas partes del estado llegan y eligen a alguno de los proveedores que se
hospedan con sus pipas en terrenos baldíos, en estacionamientos de casas o en
zonas despobladas.
La operación es al descubierto.
Podría ser una de las zonas más grandes de México en donde se comercia con gas
LP robado de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex). Las calles están
plagadas de niños y jóvenes que trabajan como halcones, como se identifica a
los que hacen labores de vigilancia para el crimen organizado. Beben cerveza
mientras sus motocicletas están estacionadas, a la espera de cualquier
indicación. Si ven a alguien ajeno a la comunidad, lo reportan; nadie puede
entrar en autos particulares “extraños”, mucho menos tomar fotos o videos.
Todas las noches ingresan uno por uno
más de 500 autobuses y vans de diferentes zonas de Puebla, hasta del estado
vecino de Tlaxcala. Se dirigen con su proveedor de confianza, uno de los 20 que
se encargan de la comercialización.
Al llegar al punto de abastecimiento,
más niños están pendientes de algún operativo. Mientras todo siga en calma
dirigen el tránsito para agilizar la carga de combustible. El operador sigue
sus indicaciones. Entra al terreno donde está una pipa de Gas LP, se estaciona
y apaga el autobús. Cinco personas operan el servicio. Con total naturalidad,
uno de ellos jala la manguera y la conecta al vehículo.
En ocho minutos el tanque está lleno.
Alguien más se acerca a cobrar y otros suben a la unidad, como si se tratara de
una medida de seguridad.
Menos de 15 minutos tardan los
choferes en entrar a Xonacatepec, cargar sus unidades y retirarse. Así, todos
los días, decenas de unidades de las rutas Bulevar CU, los Rápidos de San
Antonio, la 44 Verde, las rutas 27, 55, 3, 41 y 52, van y vienen sobre el
puente, el acceso principal.
También se pueden ver unidades de
Flecha Azul y la S19, que conectan a Puebla con municipios de Tlaxcala.
COMPRA Y
VENTA
El mercado negro del Gas LP es bastante
redituable, tanto para los vendedores del producto como para los
transportistas. Los concesionarios y choferes aseguran que gracias a esta
actividad no han subido el pasaje; y la tarifa se mantiene en 6 pesos.
El precio
del gas en empresas legalmente establecidas oscila entre los 9 y 11 pesos,
dependiendo de cada expendedora. En
Xonacatepec, el “precio oficial” es de 6.50 pesos. Hasta hace un par de semanas
era de 6, pero un operativo de la Procuraduría General de la República (PGR),
en el que perdieron pipas, los obligó a subir el costo para volver a
capitalizarse.
El ahorro es significativo para
cualquiera que viva de recorrer distancias: de pagar alrededor de mil 100 pesos
para llenar un microbús, en esta junta auxiliar pagan 650 pesos.
CADENA DE
DELINCUENCIA.
Este negocio no sería posible sin las
bandas dedicadas al robo de gasolina y gas. Porque, claro, antes de vender el
Gas LP en Xonacatepec, las pipas deben ser llenadas con el combustible barato.
Las zonas de carga son Villa
Frontera, el Periférico Ecológico y la autopista Puebla-Orizaba. Y en algunos
casos, en Acajete. Allí están las tomas clandestinas, de acuerdo con distintas
fuentes. Y allí se llenan las pipas.
El precio que se paga a los
huachicoleros es de 3 pesos por litro. Los intermediarios ganan un poco más de
50 por ciento al vendérselos a los transportistas.
EVOLUCIÓN
DEL NEGOCIO.
La venta
clandestina de Gas LP no es nueva en Xonacatepec. Pero en la actualidad han mejorado el servicio. Hace una década era
común observar a pipas que en algunas calles sin viviendas alrededor se paraban
y citaban a los choferes para que les cargaran el combustible.
En ese entonces no era tan redituable
y era un negocio de pocos. Sin embargo, paulatinamente fue
mejorando. Algunas personas decidieron habilitar sus estacionamientos. Metieron
una pipa y cuando llegan las unidades, cerraban los portones para evitar que
los vecinos se dieran cuenta. Solamente entraba un vehículo.
El negocio se revolucionó a tal grado
que hasta hace unas semanas operó un mega estacionamiento, en el que entraban
al menos cinco microbuses para ser abastecidos.
Mientras los hueachicolores llenaban
los tanques, los choferes podían comprar cerveza en un bar que se habilitó para
hacer más atractivo el servicio.
Una vez que surtían el gas, pasaban
una charola a los operadores para que pagarán la carga.
Los cobradores luego se dirigían a
depositar el dinero. Los choferes pagan en “morralla”, así que implementaron un
esquema para separar las monedas: en botes de pintura de 19 litros. En uno iban
las de 10 pesos, en otro las de 5, en uno más las de 2 pesos y así, dependiendo
de la nominación.
Esta estación clandestina se
desmanteló hace un par de semanas en un operativo del Gobierno federal en el
que se llevaron al menos 22 pipas. Por eso hubo un incremento de precio en el
combustible robado: los vendedores “clandestinos” (que operan con toda
libertad) deben recapitalizarse.
Así es como
Xonacatepec se convirtió en la estación
clandestina más grande Puebla –y quizás del país– para surtir al transporte
público. Esta comunidad que se encuentra a 30 minutos del centro de la
Angelopólis; se caracterizaba por la carencia de su población. Ahora es notoria
la mejoría en sus construcciones. Casas de dos pisos y hasta Mustang se
observan en el lugar.
Algunos señalan que el negocio se mantiene al
amparo de las autoridades. Para ello los dueños de las estaciones pagan 60 mil
pesos mensuales como cuota para evitar que lleguen los operativos. Eso dicen.
NEGOCIO EN
CRECIMIENTO.
Las tomas clandestinas de Gas LP en
Puebla aumentaron 70.8 por ciento de enero a junio del 2018 en comparación con
el mismo periodo del año anterior. Pasó de 21 a 41 casos, de acuerdo con el
reporte del observatorio ciudadano Instituto de Administración, Gestión y
Vinculación Municipal
(IGAVIM).
El informe indica que la entidad poblana se ubicó en
el segundo lugar nacional con más incidencia, al cierre del primer semestre del
año. El primer lugar fue ocupado por el Estado de México, con un total de 47
ductos perforados ilegalmente.
Al sumar 41
tomas clandestinas, la incidencia de robo de Gas LP fue una perforación cada
cuatro días con nueve horas. Es preciso recordar que en los últimos dos años,
la entidad poblana se ubicó en el primer lugar nacional con más tomas
clandestinas de Gas LP, pues en 2016 se registraron 53 casos y en 2017 se
reportaron 61.

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