Alejandro
Calvillo.
En un sistema político profundamente
corrompido, podemos imaginar los “negocios” en que entró Cofepris, el organismo
que regula nada menos que a la industria farmacéutica, del tabaco, del alcohol,
de los alimentos y las bebidas no alcohólicas y de los agroquímicos, entre
otras. Las historias de escándalo de su homóloga estadounidense, la Food and
Drug Administration, se quedan cortas ante esta instancia mexicana.
Cofepris,
como parte de la estrategia contra la obesidad, estableció un etiquetado
frontal en alimentos y bebidas que ni los estudiantes de nutrición entienden,
un etiquetado diseñado por la industria, una industria que invirtió mil
millones de euros para que este mismo etiquetado se estableciera en la Unión
Europea, ¿cuánto invirtió en México?; Cofepris ha permitido que consumamos
carne contaminada con una sustancia prohibida, el Clembuterol, que permite
aumentar el peso del ganado y disparar las ganancias de esta industria ¿favores
para quién y a cambio de qué?; Cofepris promovió la primera etapa para la
autorización de la vacuna del dengue de la farmacéutica SANOFI que la propia
OMS señalaba con riesgos y que el INSP recomendó no autorizar, ahora, la propia
SANOFI ha declarado que la vacuna puede provocar graves daños a las personas
que no han sufrido dicha enfermedad, ¿quiénes impulsaron esto? ¿para qué y para
quién?; Cofepris se ha negado a entrar en las compras consolidadas regionales
de vacunas de la Organización Panamericana de la Salud que permiten que varios
países compren en conjunto diversas vacunas, obteniendo así precios muy
reducido, ¿quién hace negocio con las compras directas y cuánto hemos gastado
de más en ellas?; COFEPRIS se ha puesto del lado de la industria del tabaco
para decir que el mercado negro de cigarrillos es enorme en México, permitiendo
a la industria usar este argumento contra más impuestos al tabaco, manteniendo
en secreto una investigación que comprueba que el mercado negro en México está
por debajo del promedio global ¿para qué, para quién?; Cofepris ha omitido
actuar para enfrentar el creciente consumo de alcohol entre niñas menores de
edad, ¿por qué no contamos con un plan nacional contra el consumo de alcohol?;
Cofepris se ha negado a evaluar el impacto que tiene el consumo de maíz
transgénico en la salud, especialmente del herbicida glifosato, considerado por
la OMS como posible cancerígeno, sobre la población mexicana que presenta un
alto consumo de maíz y sus derivados; a partir de 2013 la Cofepris, de manera
inexplicable, canceló su programa de prevención de riesgos relacionados con la
exposición laboral de los jornaleros agrícolas a plaguicidas, mientras
continuaba autorizando agroquímicos prohibidos ya en otras naciones.
En cada caso
se puede ahondar, como lo hizo Proceso y Quinto Lab con el Clembuterol.
Cofepris sabe el problema de la presencia de Clembuterol en la carne que
consumimos en México. En abril de 2014, con la colaboración de la CONADE,
concentraron a 42 jóvenes en el Centro de Alto Rendimiento de la CDMX y les
proporcionaron una dieta de hamburguesas de res, de cada uno de ellos
obtuvieron alrededor de 46 muestras de orina. De las casi 2 mil muestras, 49%
si tenían Clembuterol, varias de ellas en concentraciones muy por encima de las
que presentó Saúl el Canelo Álvarez y que llevó a la cancelación de la pelea
que sostendría el 5 de mayo pasado. En las muestras del Canelo se encontraron
concentraciones de 0.6 y 0.8 nanogramos, en los jóvenes concentrados por
Cofepris y la CONADE se encontraron concentraciones de hasta 4.9 nanogramos.
De acuerdo
al coordinador de la carrera de Química de Alimentos de la Facultad de Química,
Juan Manuel Álvarez, el Clembuterol “sólo se detecta al manifestarse ciertos
síntomas como taquicardia y temblor de manos. En personas que tienen
cardiopatías puede ser peligroso, incluso fatal”. Los especialistas señalan que
se desconocen aún sus efectos a largo plazo, una consideración que debe ser
especial en el caso de los niños. No sólo son los casos de intoxicación aguda
los que han llevado a la prohibición del Clembuterol, es la preocupación de
daños a largo plazo, un asunto que evita reconocer la Cofepris de la
administración que termino hace un par de días.
La
información sobre el estudio de Cofepris y CONADE fue obtenida por acceso a la
información por Proceso y Quinto Lab. La Cofepris y la CONADE realizaron esta
investigación, no por gusto e interés en la salud de la población mexicana, a
solicitud de la Agencia Mundial Antidopage (WADA). Este organismo no sabía qué
hacer con los deportistas mexicanos que en las pruebas antidopaje estaban dando
positivo al Clembuterol y con los deportistas extranjeros que venían a México y
presentaban el mismo cuadro.
Desde 2011
ya se había presentado un escándalo cuando cinco de los miembros de la
Selección Nacional de Futbol dieron positivo al Clembuterol previo al inicio de
la Copa de Oro. Otro caso se dio cuando los Servicios Médicos de la FIFA habían
revelado que 109 de 208 futbolistas de 24 países que estaban en México
participando en el Mundial Sub 17 habían dado positivo al Clembuterol. Por la
contaminación generalizada la FIFA no sancionó a ninguna selección. El Director
de la FIFA, Jiro Dvorak señaló que no se trataba que los deportistas se
hubieran dopado, se trataba de un asunto de sanidad pública de México. Los
deportistas no se encontraban concentrados en una sola ciudad, estaban en
diversas ciudades del centro, norte y occidente del país (Querétaro,
Guadalajara, CDMX, Morelia, Monterrey, Pachuca y Torreón), es decir, la
contaminación de la carne estaba por todos lados. La FIFA había tomado muestras
de la carne en los hoteles que se habían hospedado los deportistas para ser
analizadas en Holanda. En todos los casos se encontró contaminación por
Clembuterol en diversas proporciones. En promedio, en el 30% de las muestras.
De ahí, que los deportistas extranjeros que vienen a México, cuando les es
posible, traigan consigo la carne que van a consumir.
En la
información obtenida en esta investigación a fondo realizada por Proceso-Quinto
Lab por más de seis meses, se conoció que de 11 lotes de carne comprados por
Cofepris en la CDMX, ocho presentaban concentraciones de Clembuterol, una
sustancia prohibida para su uso en la ganadería. Ante la presencia de
Clembuterol en pruebas antidopaje en deportistas mexicanos, Cofepris había
respondido que se requeriría comer entre 3.3 y 6.2 kilos de carne contaminada
para dar positivo. Sin embargo, el estudio demostró que bastaba que los
voluntarios comieran una hamburguesa (250 gramos) o tres hamburguesas (750
gramos) de carne magra contaminada, de acuerdo a la concentración de
Clembuterol, para dar positivo.
El extenso
reportaje publicado en el número 2162 de la revista Proceso, realizado por
Beatriz Pereyra, se informa que en 2011 visitaron México un grupo de 24
expertos del Laboratorio Antidopaje de Cataluña. Se reunieron a comer en el
restaurante de cortes argentinos Piantao, establecido en el sur de la ciudad.
Después de la comida proporcionaron muestras de orina, 23 de ellas presentaron
concentraciones de Clembuterol.
En agosto de
2013, la comisionada para Evidencia y Manejo de Riesgos de Cofepris y el jefe
de asesores, de Cofepris, viajaron a Canadá, a las oficinas centrales de la
WADA, con representantes de la primera división de Futbol y del Comité Olímpico
Mexicano. El objetivo de CONADE, que fue quien promovió la reunión, se logró:
la WADA entendió que los deportistas mexicanos no se estaban dopando con
Clembuterol y que se trataba de un problema de salud pública. Cofepris trató de
defender la calidad de la carne en México, sin embargo, la información con la
que contaba ya la WADA era suficiente para demostrar que no era así.
La
información sobre la contaminación por Clembuterol en la carne que se
comercializa en México ha provenido de organismos internacionales, nunca de la
autoridad que debe protegernos contra los riesgos sanitarios, la Cofepris.
Frente a la investigación y publicación realizada por Proceso-Quinto Lab,
Cofepris ha respondido que no se trata de un problema de salud pública, lo ha
minimizado, ha declarado que se ha actuado para enfrentarlo, que se trata de
carne proveniente de rastros no certificados. ¿En serio?, ¿la carne del Plantío
y de los hoteles donde se han hospedado los deportistas compran la carne de
rastros no certificados? El asunto es claro, este escándalo de Clembuterol no
ha ocurrido con deportistas de otras naciones, como ha sido en el caso mexicano.
Cofepris se ha negado a proporcionar información de evaluaciones realizadas más
recientes sobre la presencia de esta sustancia en la carne.
La CONADE
explica a los organismos internacionales deportivos que no se trata de dopaje,
que es un problema de salud pública en México. Mientras, Cofepris nos dice en
México que no se trata de un problema de salud pública.
Hace ya 16
años que está prohibido en México el uso del Clembuterol en el ganado y en los
Estados Unidos desde hace 27 años. Esta sustancia es utilizada para aumentar el
peso del ganado y se requieren muy pequeñas cantidades para aumentar
enormemente las ganancias de esta industria.
En uno y
otro caso, Cofepris no sólo ha dejado de consultar a los organismos que el
gobierno ha creado para dar la evidencia para la política regulatoria en salud,
ha desoído sus recomendaciones, los ha ignorado, una y otra vez, en un total
contubernio con los intereses económicos. Ha desoído las recomendaciones y la
evidencia proporcionada tanto por la propia Organización Mundial de la Salud y
la Organización Panamericana de la Salud, como por el Instituto Nacional de
Salud Pública.
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