Javier Risco.
Andrés
Manuel López Obrador es un presidente que desde candidato ha usado la fórmula
de repetir el discurso una y otra vez hasta que el mensaje que le interese
quede impregnado en la mente del ‘pueblo’, de esos que hoy lo defienden
ciegamente y que el 1 de julio le dieron una contundente victoria. Pero hay
repeticiones que no sólo están equivocadas, sino que son peligrosas e
implicarían una regresión absoluta.
Me explico:
ayer, en su #ConferenciaPresidente número 50, López Obrador encontró en la
sociedad civil organizada el blanco de sus ataques. Esta vez la prensa fifí
salió del discurso para dar paso a otro de los actores que ha convertido en su
enemigo público: aquellos ciudadanos organizados que han osado criticar sus
propuestas de gobierno y temas fundamentales, como la Guardia Nacional.
Adjetivándolos
con palabras como ‘conservadores’ o generalizando y asegurando que sirven a
intereses de particulares y empresarios, el presidente López Obrador está
abusando de su poder, su credibilidad y la aceptación popular, y pone en riesgo
uno de los mayores avances de la democracia reciente en el país: los miles de
ciudadanos, que siendo especialistas en la variedad de temas que quieran, han
colocado temas urgentes e importantes en la agenda y ha puesto a los políticos
a hablar de los temas que deben ocupar sus agendas.
Con
declaraciones como las que vertió en la mañanera de ayer, Andrés Manuel pone en
el ojo del escrutinio público a grupos de personas que llevan años peleando por
temas de los que debería ocuparse el gobierno y que han tenido, ya no que salir
a las calles, sino tocar puertas en el Congreso y generar iniciativas de ley
que permitan incidir de mejor forma en las leyes de este país.
¿Nadie le ha
dicho al presidente que el que ocho de cada 10 mexicanos estén apoyando sus
decisiones en el gobierno no es carta abierta para denostar a aquellos que lo
cuestionan, no con la intención de que fracase, sino de saber que las
decisiones que están cambiando el rumbo del país tienen un sustento real y
comprobable?
“¿Saben cómo
se llamaba la sociedad civil antes?, ¿cómo se le decía a la sociedad civil, o
cómo se le llamaba antes a lo que ahora es la sociedad civil? Pueblo, nada más
que yo no sé quién agarró eso de la sociedad civil, se la apropiaron la derecha
y el conservadurismo, es muy raro encontrar que haya un agrupamiento de la
sociedad civil progresista. Y hay gente bien intencionada en la sociedad civil,
pero por lo general todas las empresas promueven a organismos de la llamada
sociedad civil, independientes, que son independientes del pueblo, no de los
intereses creados”, soltó Andrés Manuel en una conferencia que tiene un alcance
en vivo de más de 120 mil personas.
¿En serio,
presidente? Le parece que esos grupos de la sociedad civil que usted denostó
hoy frente a un ‘pueblo’ que le va a comprar cualquier dicho puede aplicar
para, por ejemplo, aquellas organizaciones que desde hace más de 12 años están
peleando por los derechos reproductivos de las mujeres, o a los que han peleado
por el matrimonio igualitario en todo el país, ¿cree que no son progresistas
aquellos que han peleado por una Ley para la Desaparición Forzada?
Andrés
Manuel, ¿no fue la sociedad civil quien empujó que hubiera mejores leyes de
acceso a la transparencia que han permitido, por ejemplo, que una periodista
como Laura Sánchez Ley pusiera a disposición de todos nosotros el expediente
completo del caso del magnicidio al candidato Luis Donaldo Colosio?
¿Por qué
convertir en enemigo público a un actor fundamental como la sociedad civil, que
de la mano de especialistas ha empujado los avances legislativos en materia de
derechos humanos? ¿Por qué no están de acuerdo con una Guardia Nacional que tenga
mando militar y no civil?
“Los
expertos y los de las organizaciones de la sociedad civil, pues no sé qué estén
pensando, porque ya basta también de la simulación, de estar nada más haciendo
análisis de la realidad sin transformarla. Puro experto, puro diagnóstico,
estudios, contratación de asesores, pero no se hace nada por cambiar las cosas.
Lo de la Guardia Nacional es urgente, es una preocupación”, reviró en una
pregunta diferente.
Esa sociedad
civil que hoy ataca es la misma que desenmascaró al PRI, que al desquebrajarse
le permitió llegar al poder. Es esa misma que ha sido vigilante en procesos
como la creación del Sistema Nacional Anticorrupción o la autonomía e
independencia de una Fiscalía General.
Y es que
como dijo ayer Alejandro Madrazo, del CIDE, durante las audiencias públicas en
el Senado de la Guardia Nacional: cuando el presidente dice que la sociedad
civil no es progresista y que cubre intereses de particulares, “el presidente
miente”.
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