La Auditoría
Superior de la Federación (ASF) encontró
irregularidades en la entrega de apoyos a los damnificados por los sismos del 7
y 19 de septiembre de 2017, por parte del Banco del Ahorro Nacional y Servicios
Financieros (Bansefi).
En el
análisis de la tercera entrega de la Cuenta Pública 2017 se encontró que la Auditoría no identificó cuánto recurso y cuántas
tarjetas se dispersaron en 2017 por Bansefi, ya que los apoyos se comenzaron a
entregar aun cuando no se tenía el censo y padrón del total de daños y
damnificados.
Detalló que el banco no actualizó, ni
sometió a autorización de las instancias competentes la normativa para la
distribución, resguardo y custodia de las tarjetas del Fondo Nacional de
Desastres (Fonden) en Oaxaca y Chiapas.
Tampoco detectó y bloqueó transacciones
fraudulentas, ni estableció procedimientos seguros de control de acceso a los
archivos con información sensible.
En resumen, los auditores señalaron que el proceso de
dispersión de tarjetas careció de procesos de administración y control internos
que permitieran apoyar a los damnificados.
En ese
sentido la Comisión Nacional Bancaria y
de Valores (CNBV) no presentó oportunamente las observaciones necesarias para
el proceso de entrega de apoyos, ya que antes de los sismos no existía una
normativa que regulara la atribución de la Banca de Desarrollo para la
distribución de ayuda ante fenómenos naturales.
La Auditoría
señaló que no se detectó planeación
estratégica por parte de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y
Urbano (Sedatu), encargada del censo de beneficiarios, que estableciera las
metas para dispersar los recursos.
De acuerdo
con el Manual General de Organización del Bansefi, la Subdirección de Riesgo Operacional no desarrolló la evaluación
integral de riesgos previo al lanzamiento de nuevos productos y/o servicios, en
ese caso las tarjetas del Fonden, para garantizar que estos se implementen con
un ambiente operativo y normativo.
Por lo
anterior, la ASF advirtió que el esquema
bajo el cual se decidió la participación de Sedatu y Bansefi para dar atención
a la población afectada y la restauración de los daños, limitó alcanzar el
entorno de normalidad social y económica previo a los sismos.
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