Por Arturo
Rodríguez García.
En todo el
mundo se le conoce como revolving door: es
el fenómeno mediante el cual funcionarios de alto rango de algún gobierno son
contratados, luego de terminar su encargo público, por grandes empresas a las
que pudieron haber beneficiado o que se beneficiarán de sus conocimientos e influencias.
México es un escandaloso ejemplo de ese tipo: además de muchos secretarios de
Estado y directores de paraestatales, tres expresidentes han aprovechado muy
bien esas puertas giratorias.
Al dejar sus
tareas gubernamentales, tres
expresidentes y más de 30 exfuncionarios –desde secretarios de Estado a
directores de paraestatales o de la banca de desarrollo– hallaron acomodo en
empresas relacionadas con los sectores que atendieron a su paso por la
administración pública.
Los expresidentes son Ernesto Zedillo
Ponce de León, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. Excepto el
segundo, los otros dos fueron identificados por el presidente Andrés Manuel
López Obrador, quien calificó de inmoral que ahora prestaran servicios al
sector privado.
El paso de la administración pública
al ámbito empresarial, y viceversa, es conocida en la política internacional
como revolving door (puerta giratoria), y de los sexenios recientes el más
abundante en esos casos fue el de Calderón, de cuyos funcionarios de alto rango
al menos 13 terminaron, como él mismo, en grandes empresas.
Calderón formó parte del consejo de administración
de Avangrid, filial de Iberdrola, la trasnacional energética de origen español.
En la misma Iberdrola,
desde 2013, cinco meses después de haber
concluido su cargo en la dirección de Banobras, fue integrada al consejo de
administración Georgina Kessel, quien se desempeñó con Calderón como secretaria
de Energía, luego de presidir, entre otras cosas, la Comisión Reguladora de
Energía.
Dos meses
después de dejar la Presidencia, en
enero de 2001, Zedillo se integró al consejo de administración de Union
Pacific, el gigante ferroviario estadunidense que se asoció con Grupo México
para desarrollar Ferromex.
Zedillo, primer presidente desde
Miguel Alemán que incursionó abierta y activamente en el sector privado, se
convertiría en miembro de los consejos de Alcoa, fabricante de productos de
aluminio en México que, durante su gobierno, dejó impune el accidente
industrial que intoxicó a casi 200 obreros en Ciudad Acuña, Coahuila. También
ha sido consejero del gigante de productos sanitarios Procter & Gamble, de
la editorial española Grupo Prisa, así como de Everis, la consultora de
tecnologías de la información.
Y Fox,
apenas terminó su sexenio inició una intensa actividad privada…
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