viernes, 5 de abril de 2019

AMLO debe soltar, pero ya, el gasto de inversión, o no habrá empleo ni crecimiento, advierten


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Por Guadalupe Fuentes López.

Después de que esta semana dos entidades financieras ajustaron a la baja su estimación de crecimiento para la economía mexicana, analistas económicos ven poco probable que en este sexenio se logre la meta del 4 por ciento. Consideran que el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador debe soltar el gasto, dejar de improvisar acciones y plasmar sus objetivos para México en el Plan Nacional de Desarrollo, que en estos cuatro meses todavía no se publica.

“Las opciones del Gobierno para generar más crecimiento económico se reducen a generar más inversión, pero sobre todo, una inversión correcta. Hoy en día, entre los sectores público y privado, México invierte entre el 20 y el 21 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB)”, explicó a SinEmbargo el doctor Luis Foncerrada Pascal.

El otrora director de Política Monetaria y Crediticia en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) recordó que la inversión pública del sexenio anterior fue la más baja que hemos visto en decenios. Es decir, “se sacrificó enormemente la inversión pública, tanto que llegamos a niveles de 2.7 por ciento con respecto al PIB, cuando era de cinco o seis por ciento. De hecho la inversión pública a finales de 2018 es la más baja como proporción del PIB –2.7 por ciento– de los últimos 80 años. Lo que quiere decir que los recursos y el endeudamiento enorme que tuvo [el sexenio pasado] se despilfarró”.

En el Presupuesto de Egresos para 2019 se anuncian proyectos prioritarios en infraestructura para reactivar la economía: el Tren Maya (6 mil millones de pesos), el Corredor Transístmico (900 mdp), Caminos Rurales (2 mil 500 mdp), y Modernización y Rehabilitación de la Infraestructura Aeroportuaria y de Conectividad (18 mil mdp) que suman 27 mil 400 millones de pesos.

El Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador prevé un crecimiento del 4 por ciento al final de su sexenio y este año estima un PIB de 2 por ciento, menor al 2.5 del tercer trimestre de 2018.

El lunes pasado la Secretaría de Hacienda y Crédito público (SHCP) ajustó a la baja el pronóstico de crecimiento para el país para 2019 y 2020. La dependencia que encabeza Carlos Urzúa Macías recortó 0.4 puntos porcentuales su estimado para este año, al pasar del rango del 1.5 – 2.5 por ciento al 1.1 – 2.1 por ciento.

El informe de Precriterios Generales de Política Económica también bajó su estimado del PIB para 2020 al pasar del 2.1 – 3.1 por ciento al 1.4 – 2.4 por ciento, 0.7 puntos porcentuales.

“Yo creo que se quedaron cortos en la proyección, vamos a crecer en cuando menos dos por ciento este año, ese es mi pronóstico, y el año próximo vamos a crecer ya tres por ciento. Y apuesto”, declaró esta semana el Presidente Andrés Manuel López Obrador al referirse al ajuste realizado por Hacienda.

El economista Luis Foncerrada Pascal ve difícil crecer al 4 por ciento como plantea el Presidente. “El siguiente año no creceremos a más de 2 por ciento, eso quiere decir que ya pasó la tercera parte del sexenio y el promedio [de crecimiento] va a ser menor de 2 [por ciento]. Entonces crecer en promedio al 4 [por ciento] ya es imposible. Tendríamos que crecer al 6 por ciento durante dos años seguidos [para lograrlo], por ejemplo, y eso no va a ser factible”.

INCERTIDUMBRE POR NUEVO GOBIERNO.

El Banco Mundial también recortó su pronóstico de crecimiento para México esta semana: pasó de 2.0 a 1.7 por ciento para 2019. La justificación para esta baja en las perspectivas económicas se debe, señaló el organismo, a la incertidumbre en materia de políticas y la perspectiva de una inversión aún escasa. “Sólo el tiempo dirá qué orientación prevalecerá”, agregó el informe. “Mientras tanto, es probable que la incertidumbre sobre políticas económicas obligue al Banco de México a mantener una política monetaria estricta, lo que perjudicará al crecimiento”.

“Siempre hay incertidumbre con un cambio de gobierno en el poder y sobre todo si también se cambia el partido, sin embargo, esta vez hay un cambio radical, este ataque frontal al neoliberalismo le genera a los mercados incertidumbre y la incertidumbre va creciendo, no se sabe si va a haber un Estado de derecho, por ejemplo, se tomó la decisión de cancelar el aeropuerto y eso fue una mala señal para los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros. Además, ya llevamos cuatro meses del nuevo Gobierno y todavía no tenemos un Plan Nacional, todavía pareciera que tenemos ideas al aire”, expuso Abraham Vergara Contreras, coordinador de la Licenciatura en Contaduría y Gestión Empresarial y la Licenciatura en Finanzas de la Universidad Iberoamericana.

El economista consideró que algunas de las acciones que ha realizado López Obrador en estos cuatro meses de gobierno le han valido que la mayoría de los organismos y calificadoras rebajen sus perspectivas sobre México.

“Esto le genera incertidumbre a los inversionistas, si no hay inversión no hay empleo. Por ejemplo, el Inegi publicó sus datos del empleo la semana pasada y se ve que hay mucha informalidad y la desocupación es del 3.3 por ciento. Entonces se ven señales de una debilidad económica”, detalló Vergara. “Está bien que el Gobierno ataque la corrupción para poder obtener ganancias, pero se tiene que ir más allá, ya pasaron cuatro meses”.

Alfredo Bravo, economista y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró que para que el Gobierno mexicano pueda fundar su expectativa de crecimiento económico del 4 por ciento tendría que basarse en su Plan Nacional de Desarrollo (PND), que en los cuatro meses que lleva en el poder la nueva administración no se ha publicado.

“No tenemos un Plan Nacional de Desarrollo, el Gobierno está trabajando sobre la base de ocurrencias y eso nos va a llevar a desastres”, recalcó. “Como el Plan Nacional de Desarrollo no se ha publicado, no hay líneas programáticas para las diferentes áreas. Hay un presupuesto aprobado y expectativas de crecimiento, pero si lo vemos en términos reales no hay impactos, son invenciones porque no hay un plan”.

Las “claroscuros” en materia económica que ha manejado la nueva administración federal en los poco más de cuatro meses que lleva en el poder le han valido ajustes a la baja en el crecimiento.

A excepción de HR Ratings, las demás agencias han conservado la calificación de México y sólo han bajado sus perspectivas y las de las empresas del Estado.

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