Por Guadalupe Fuentes López.
Después de que esta
semana dos entidades financieras ajustaron a la baja su estimación de
crecimiento para la economía mexicana, analistas económicos ven poco probable
que en este sexenio se logre la meta del 4 por ciento. Consideran que el
Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador debe soltar el gasto, dejar
de improvisar acciones y plasmar sus objetivos para México en el Plan Nacional
de Desarrollo, que en estos cuatro meses todavía no se publica.
“Las opciones del
Gobierno para generar más crecimiento económico se reducen a generar más
inversión, pero sobre todo, una inversión correcta. Hoy en día, entre los
sectores público y privado, México invierte entre el 20 y el 21 por ciento de
su Producto Interno Bruto (PIB)”, explicó a SinEmbargo el doctor Luis Foncerrada Pascal.
El otrora director de Política Monetaria y Crediticia en la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) recordó que la inversión pública del sexenio anterior fue la más baja
que hemos visto en decenios. Es decir, “se sacrificó enormemente la inversión
pública, tanto que llegamos a niveles de 2.7 por ciento con respecto al PIB,
cuando era de cinco o seis por ciento. De hecho la inversión pública a finales
de 2018 es la más baja como proporción del PIB –2.7 por ciento– de los últimos
80 años. Lo que quiere decir que los recursos y el endeudamiento enorme que
tuvo [el sexenio pasado] se despilfarró”.
En el Presupuesto de
Egresos para 2019 se anuncian proyectos prioritarios en infraestructura para
reactivar la economía: el Tren Maya (6 mil millones de pesos), el Corredor
Transístmico (900 mdp), Caminos Rurales (2 mil 500 mdp), y Modernización y
Rehabilitación de la Infraestructura Aeroportuaria y de Conectividad (18 mil
mdp) que suman 27 mil 400 millones de pesos.
El Gobierno del Presidente
Andrés Manuel López Obrador prevé un crecimiento del 4 por ciento al final de
su sexenio y este año estima un PIB de 2 por ciento, menor al 2.5 del tercer
trimestre de 2018.
El lunes pasado la
Secretaría de Hacienda y Crédito público (SHCP) ajustó a la baja el pronóstico
de crecimiento para el país para 2019 y 2020. La dependencia que encabeza
Carlos Urzúa Macías recortó 0.4 puntos porcentuales su estimado para este año,
al pasar del rango del 1.5 – 2.5 por ciento al 1.1 – 2.1 por ciento.
El informe de
Precriterios Generales de Política Económica también bajó su estimado del PIB
para 2020 al pasar del 2.1 – 3.1 por ciento al 1.4 – 2.4 por ciento, 0.7 puntos
porcentuales.
“Yo creo que se
quedaron cortos en la proyección, vamos a crecer en cuando menos dos por ciento
este año, ese es mi pronóstico, y el año próximo vamos a crecer ya tres por
ciento. Y apuesto”, declaró esta semana el Presidente Andrés Manuel López
Obrador al referirse al ajuste realizado por Hacienda.
El economista Luis
Foncerrada Pascal ve difícil crecer al 4 por ciento como plantea el Presidente.
“El siguiente año no creceremos a más de 2 por ciento, eso quiere decir que ya
pasó la tercera parte del sexenio y el promedio [de crecimiento] va a ser menor
de 2 [por ciento]. Entonces crecer en promedio al 4 [por ciento] ya es
imposible. Tendríamos que crecer al 6 por ciento durante dos años seguidos
[para lograrlo], por ejemplo, y eso no va a ser factible”.
INCERTIDUMBRE POR NUEVO GOBIERNO.
El Banco Mundial también recortó su pronóstico de crecimiento
para México esta semana: pasó de 2.0 a 1.7 por ciento para 2019. La
justificación para esta baja en las perspectivas económicas se debe, señaló el
organismo, a la incertidumbre en materia de políticas y la perspectiva de una
inversión aún escasa. “Sólo el tiempo dirá qué orientación prevalecerá”, agregó
el informe. “Mientras tanto, es probable que la incertidumbre sobre políticas
económicas obligue al Banco de México a mantener una política monetaria
estricta, lo que perjudicará al crecimiento”.
“Siempre hay
incertidumbre con un cambio de gobierno en el poder y sobre todo si también se
cambia el partido, sin embargo, esta vez hay un cambio radical, este ataque
frontal al neoliberalismo le genera a los mercados incertidumbre y la
incertidumbre va creciendo, no se sabe si va a haber un Estado de derecho, por
ejemplo, se tomó la decisión de cancelar el aeropuerto y eso fue una mala señal
para los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros. Además, ya llevamos
cuatro meses del nuevo Gobierno y todavía no tenemos un Plan Nacional, todavía
pareciera que tenemos ideas al aire”, expuso Abraham Vergara Contreras, coordinador de la
Licenciatura en Contaduría y Gestión Empresarial y la Licenciatura en Finanzas
de la Universidad Iberoamericana.
El economista consideró
que algunas de las acciones que ha realizado López Obrador en estos cuatro
meses de gobierno le han valido que la mayoría de los organismos y
calificadoras rebajen sus perspectivas sobre México.
“Esto le genera
incertidumbre a los inversionistas, si no hay inversión no hay empleo. Por
ejemplo, el Inegi publicó sus datos del empleo la semana pasada y se ve que hay
mucha informalidad y la desocupación es del 3.3 por ciento. Entonces se ven
señales de una debilidad económica”, detalló Vergara. “Está bien que el
Gobierno ataque la corrupción para poder obtener ganancias, pero se tiene que
ir más allá, ya pasaron cuatro meses”.
Alfredo Bravo, economista y académico de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró
que para que el Gobierno mexicano pueda fundar su expectativa de crecimiento
económico del 4 por ciento tendría que basarse en su Plan Nacional de
Desarrollo (PND), que en los cuatro meses que lleva en el poder la nueva
administración no se ha publicado.
“No tenemos un Plan
Nacional de Desarrollo, el Gobierno está trabajando sobre la base de
ocurrencias y eso nos va a llevar a desastres”, recalcó. “Como el Plan Nacional
de Desarrollo no se ha publicado, no hay líneas programáticas para las
diferentes áreas. Hay un presupuesto aprobado y expectativas de crecimiento,
pero si lo vemos en términos reales no hay impactos, son invenciones porque no
hay un plan”.
Las “claroscuros” en
materia económica que ha manejado la nueva administración federal en los poco
más de cuatro meses que lleva en el poder le han valido ajustes a la baja en el
crecimiento.
A excepción de HR
Ratings, las demás agencias han conservado la calificación de México y sólo han
bajado sus perspectivas y las de las empresas del Estado.
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