Por Jesusa
Cervantes.
Con 417 votos a favor, uno en contra
y 29 abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó en lo general las
modificaciones a la Ley Federal del Trabajo, entre las que destaca la libertad
y transparencia sindical.
La reforma
laboral también visibiliza a los
trabajadores del campo, respeta los derechos de seguridad social de las
empleadas del hogar y elimina las Juntas de Conciliación y Arbitraje (JCA).
Con la reserva de 104 artículos en lo
particular, los cambios realizados dan cumplimiento a los acuerdos 87 y 98 de
la Organización Internacional del trabajo (OIT), que se refieren a la
democracia y libertad sindical. Y se cumple con el anexo 23 del tratado de
libre comercio conocido como T-MEC, relativo al derecho de sindicación y
negociación colectiva.
@mario_delgado
Con 417 votos se aprueba en lo general la
#ReformaLaboral ‼️ Más democracia sindical y mejores condiciones para las y los
trabajadores mexicanos.
Únicamente el Partido del Trabajo, a
través de su coordinador Reginaldo Sandoval Flores, lamentó que no se incluyera
la discusión de la subcontratación, conocida como outsourcing.
Desde
tribuna, el también petista Gerardo
Fernández Noroña resaltó que, al establecerse el compromiso de abordar dicho
tema en el próximo periodo ordinario de sesiones, decidieron respaldar la
reforma. El Movimiento Ciudadano se abstuvo de votar (29 diputados) y la
panista Sylvia Garfias lo hizo en contra.
El Partido
Revolucionario Institucional (PRI), en voz del dirigente sindical de la
Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), Isaías González Cuevas,
manifestó que “la libertad sindical y
democracia sindical corren en paralelo a lo que la vida contemporánea ha
impuesto. No se puede obligar a nadie a que forme parte de una federación o
sindicato… los tiempos han cambiado”, puntualizó el secretario general de la
CROC desde hace 14 años.
Desde su nacimiento, en 1952, esa
Confederación –brazo político y sindical del PRI– sólo ha tenido dos
dirigentes: Alberto Juárez Blancas e Isaías González. Y durante todo este
tiempo el tricolor siempre se opuso a establecer en la Ley Federal del Trabajo
la libertad y democracia sindical, y menos aún la rendición de cuentas.
René Juárez
Cisneros, coordinador del PRI en San Lázaro, dio la bienvenida a las reformas y
apuntó: “Ya muchos liderazgos nos dimos cuenta de que, o nos adecuamos a los
tiempos de la nueva realidad o nos quedamos fuera”.
Por ello,
ese partido se convirtió en uno de los defensores más vehementes para que se
hicieran cambios a la Ley Laboral, que ahora permitirá lo que se convirtió en
un tabú para los sindicatos afiliados al PRI: hacer públicos sus estatutos y
contratos colectivos de trabajo, y evidenciar el contenido de sus finanzas.
“La transparencia y rendición de
cuentas garantiza certeza, confiabilidad y legalidad para la rendición de
cuentas que todos estamos obligados a hacer, (incluyendo) los estatutos, los
reglamentos interiores de trabajo y el contenido del contrato colectivo de
trabajo, garantizando que los trabajadores tengan acceso directo a estos
documentos y puedan exigir el cumplimiento de sus derechos”, dijo Isaías González.
Con los
cambios, agregó, “se van a eliminar los
contratos de protección y los sindicatos blancos”. Al fin se da cumplimiento a
los compromisos firmados con la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
que obligan a la libertad sindical, apuntó.
En su
discurso –impensable aun en tiempos de gobierno panista–, el priista manifestó que su partido “no puede objetar la democracia,
rendición de cuentas, transparencia y libertad sindical… la nueva visión de la
sociedad exige información puntual de la autoridad a los sindicatos”.
Pero lo que nunca mencionaron los
priistas, que hoy defendieron la reforma laboral, es que ésta no toca a los
trabajadores del apartado B del artículo 123 y que son todos los empleados del
Estado. Y, por lo mismo, los cambios no afectan a los sindicatos que representan
a esos trabajadores, muchos de ellos líderes que se han eternizado y se han
mantenido en la opacidad financiera.
Los intocados por estas reformas son,
por ejemplo, los aliados al PRI, como el Sindicato Nacional de Trabajadores de
la Educación (SNTE), que en los hechos sólo ha contado con tres líderes: Carlos
Jonguitud, Elba Esther Gordillo Morales y Juan Díaz de la Torre.
En la misma situación está el
Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), que tuvo
como líderes a Joaquín Hernández Galicia (La Quina) y a Carlos Romero
Deschamps. O el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros (STFRM), que desde
1995 encabeza Víctor Flores.
El Partido Acción Nacional (PAN),
aunque votó a favor de la reforma, reclamó que no se toque a dichos sindicatos.
Arturo
Espadas Galván, integrante de la Comisión del Trabajo, soltó:
“Estamos en deuda también, y hay que
reconocerlo: la reforma es del apartado A, el que usted me comenta es el
apartado B, son los sindicatos, digamos así, de gobierno: IMSS, ISSSTE, CFE,
entre muchos otros. Esa es una gran deuda con este país, y si uno le pregunta a
cualquier ciudadano qué piensa de los sindicatos y de los líderes, no sé si se
les ocurra nombrar a alguien, voy a decir un nombre así, al azar, Elba (Esther
Gordillo). Alguien la ha de conocer, es un sindicato que no se regula por esta
reforma y no le han querido entrar al apartado B y tenemos necesariamente que
entrarle y sin miedo”.
La reforma laboral aprobada este
jueves en lo general elimina la Junta de Conciliación y Arbitraje por ser
considerada una instancia con altos grados de corrupción, y es sustituida por
tribunales federales en materia laboral que dependerán del Poder Judicial.
Además, se creará el Centro Federal de Conciliación
y Registro Laboral (CFCRL), que se encargará de las conciliaciones para la
solución de controversias entre trabajadores y patrones, o entre trabajadores y
sindicatos, o bien entre sindicatos, y registrará a nivel nacional los
contratos colectivos, contratos-ley, los reglamentos interiores de trabajo y
las organizaciones sindicales.
El titular será designado por el
Senado de la República de una terna propuesta por el presidente de la
República.
El Congreso
tendrá 180 días para expedir la Ley Orgánica del Centro Federal de Conciliación
y Registro Laboral, e iniciará labores en un plazo no mayor de dos años a
partir de la entrada en vigor del decreto.
La reforma también visibiliza a los
trabajadores del campo, ya que el CFCRL tendrá la obligación de llevar un
padrón especial de los trabajadores agrícolas contratados por periodos. También
deberá inscribir a las empleadas del hogar en el Instituto Mexicano del Seguro
Social (IMSS) y pagar las cuotas correspondientes.
Gerardo Fernández Noroña recriminó a
todas las fracciones que sea la propia Cámara de Diputados la que recurra a
este tipo de contrataciones (outsourcing), donde los trabajadores no tienen
derecho de antigüedad, ni jubilación y con salarios humillantes.
“La reforma es insuficiente porque no
abroga la subcontratación, el outsourcing… aquí, en la Cámara de Diputados,
cada año cambia de razón social la empresa de limpieza, no les reconoce su
antigüedad, no tienen pensión ni vacaciones, les da un salario miserable y no
les paga la quincena en tiempo. Nosotros, la casa del pueblo, no debemos
desconocer los derechos de los trabajadores. Hay en todas partes outsourcing, y
el juez por su casa empieza”.
Puso otro
ejemplo: la empresa Volkswagen cuenta
con 32 mil trabajadores y solo 8 mil tienen todos los derechos, porque el resto
están bajo el régimen de outsourcing. “Se les escamotean sus derechos”.
El PAN, a
través del diputado Evaristo Lenin Pérez Rivera, manifestó su apoyo al dictamen
y consideró que las reformas “propician un mejor entorno social y económico,
eficiente en el mundo de la innovación.”.
La justicia
laboral, añadió, era una deuda, y abundó: “Necesitamos un nuevo modelo sindical
basado en la democracia sindical y acabar con el que viene del viejo régimen y
las actitudes perversas de los dirigentes… Anhelo que esta ley sea un detonador
económico, que sirva para crear un sindicalismo democrático, independiente,
alejado del corporativismo. Desaparece la Junta de Conciliación y transita a
tribunales para acabar con la corrupción. Habrá votaciones libres y directas,
pero la reforma se queda corta al no incluir el apartado ‘B’ del 123
constitucional”, concluyó.
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