Por Dulce Olvera.
La bandera del Zócalo
de la Ciudad de México no se había colocado, la obscuridad y neblina aún
dominaban, y más de 40 personas ya estaban formadas afuera del Antiguo Palacio
del Ayuntamiento, con folders, vasos de café o sillas, trajeados, en muletas o
andadera, en espera de que su petición sea escuchada por la Jefa de Gobierno
Claudia Sheinbaum Pardo, quien acumula más de mil audiencias públicas de
diciembre a la fecha, entre ellas, una universitaria que le pidió que fuera su
asesora de tesis.
El primero en la fila
llegó desde las cero horas, colocó un banco y ahí durmió. Otros arribaron desde
las 3 o 4 de la madrugada. Pero la desmañanada no les valió. Desde hace dos
meses el mecanismo de entrega de 50 fichas cambió: ahora se debe hacer una cita
previa un día antes de las 14 a 17 horas en el edificio de gobierno para ser
atendido de martes a viernes de 6 a 7 de la mañana. Los lunes la Jefa de
Gobierno tiene reunión de seguridad con el gabinete federal.
“Nosotros no sabíamos,
me siento robado. De haber sabido no me paraba”, comentó molesto Carlos, quien
iba a acusar un despido injustificado de su esposa. Él y otros 20 desinformados
fueron registrados para los días siguientes.
La conferencia matutina del Presidente Andrés Manuel López
Obrador todavía no arrancaba y el señor del puesto de café seguía sin
instalarse. Elementos de “Atención ciudadana” salieron a pasar lista a quienes
ya estaban enterados de las precitas, –la gente se alborotó–, solicitaron
identificación oficial, les entregaron una ficha y, por fin, les permitieron el
ingreso.
Estos filtros han
evitado incidentes más allá de una protesta con pancarta dentro del recinto
gubernamental.
La fila continúa dentro del espacio para las audiencias.
Sillas, un garrafón con agua, café, fotocopiadora (los documentos abundan) y,
además, pañuelos en la mesa donde atiende la doctora Sheinbaum, su secretario
particular Carlos Ulloa Pérez y la coordinadora de Atención Ciudadana Rocío
Vilchis.
A veces la gente llora, se quiebra por la desesperanza. A
veces piden asesoría jurídica o apoyo económico-laboral, a veces ofrecen
proyectos que ayudarían a la CdMx.
Tras ser escuchados en
la mesa principal, se pasan a las aledañas, donde el equipo de Gobierno del
área de salud, jurídica y otras continúan con la atención a los capitalinos. A
veces acuden de otras entidades, como del Estado de México, Jalisco o Durango,
pero son canalizados a las autoridades locales.
“ESTÁ PARA SERVIR”
El martes 30 de abril, la Jefa de gobierno Claudia Sheinbaum
ve la hora en su celular, con la carcasa de “AMLOVE”, son poco más de las seis
de la mañana. Se acercan a ella, les sonríe y saluda de mano. Se coloca sus
lentes, comienza a escuchar y tomar nota con una pluma azul.
“Me parece correcto. Es
una servidora pública y está para servir a la ciudadanía”, dijo Francisco
Hernández, de la empresa Tres Puntos, quien fue a proponerle una herramienta
para cuerpos policiacos.
Al día no alcanza a
atender a los 50 ciudadanos. A las siete de la mañana se para y continúa otras
actividades. El resto de su equipo termina de apoyar a los capitalinos
asistentes.
El Día del Niño desayunó en el evento de Palacio Nacional,
antes del mediodía entregó una escuela primaria como parte del programa “Mejor
escuela”, más tarde dio una presea en el Tribunal Superior de Justicia de la
Ciudad de México, y finalmente tuvo reunión con la Conferencia Nacional de
Gobernadores.
Por la mañana ya no dio
tiempo de que ella personalmente escuchara a la maestra Blanca Martínez, quien
arribó desde la Alcaldía de Tláhuac, para pedir un reconocimiento (un diploma,
tal vez, una medalla, quizá), por sus 50 años de docencia en primaria y
secundaria.
Antes de pasar a
requerirlo a algún miembro de su equipo, comentó en entrevista que antes ni
caso les hacían a los ciudadanos. “Por lo menos nos escuchan. A veces eso es lo
que necesitamos”, reconoció.
Al otro lado de la sala, Lidia Rojas aguardaba su turno
sentada en silla de ruedas. Le duelen las rodillas, tiene la presión alta. El
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) no le brinda todos los medicamentos
que necesita, se quejó. Hace poco tuvo que desembolsar casi 500 pesos para unas
gotas para los ojos. Necesita eso, sus medicinas.
empresas no te dan seguro, pero te corren si te enfermas”, aseguró.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.