Javier Risco.
Piense usted
en la espiral de violencia sin fin en la que estamos.
Ahora piense
en la estrategia de seguridad de este gobierno, la apuesta, otra vez, de
militarizar el país parece que tendrá el mismo resultado catastrófico de los
sexenios pasados, no lo digo yo, lo dicen distintos expertos en seguridad como
Ernesto López Portillo, Alejandro Hope, María Elena Morera.
¿Qué debe
suceder para alcanzar la paz? No es una respuesta fácil, hay tantos caminos por
explorar, incluso ¿cómo será el México después de esta era de violencia –si es
que algún día sucede? ¿Cómo lo asimilaremos? ¿Cómo se lo contaremos a los que
vienen detrás de nosotros? ¿Quién explicará este legado? ¿Qué ruta seguir? Yo
no lo sé, seguramente usted, amable lector, tampoco, pero al menos en este
momento había un mexicano que estaba estudiando justo para contestar estas preguntas,
para explicar lo que sucede y para tratar de comprender lo que viene.
La historia
de Alexis Herrera, un mexicano de 37 años, es la de miles que han visto
truncada su meta de terminar un doctorado en el extranjero por decisiones
incomprensibles del gobierno actual. Alexis es egresado por la Universidad
Iberoamericana de la carrera de Relaciones Internacionales, estudió la maestría
en “Derecho y Diplomacia” en The Fletcher School y ha trabajado los últimos
diez años de su vida en proyectos académicos enfocados en el análisis de
relaciones civil-militares, contrainsurgencia, geopolítica, seguridad
internacional, crimen organizado y violencia política. Actualmente cursaba (y
odio escribirlo en pasado) el doctorado en King’s College London, en “Estudios
de Guerra”, llevaba tres años analizando la utilidad política de la violencia
organizada, la lógica estratégica de la violencia y el papel de las fuerzas
armadas, su conocimiento abona la comprensión de lo que nos sucede, disecciona
la violencia desbordada y seguramente también nos explicará dónde estamos
parados; sin embargo, al gobierno en curso no le importó, hace unos días le
anunció que para su cuarto año de doctorado el Comité Académico del Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología había determinado no aprobar su beca. Para
justificar esta decisión sobre la negativa le mandaron un mensaje señalando:
“En virtud de que el convenio de colaboración entre el Conacyt y la institución
en donde estudia establece que el apoyo máximo para estudios de doctorado es
por tres años”. Alexis Herrera señala, en una carta de respuesta a la
institución, que “la carta expedida a mí favor por el Consejo en 2016 reconoce
la realidad: ningún proyecto de investigación doctoral puede ser concluido en
tres años”, así es, los doctorados en Europa tienen una duración mínima de
cuatro y algunos llegan a tomar hasta siete años.
¿Qué pasará
con el esfuerzo de tres años de estudio? ¿Qué entiende María Elena
Álvarez-Buylla como “austeridad” y qué costo tiene en la educación de miles de
mexicanos? Entiendo los recortes en tantos excesos de gobiernos anteriores,
pero ¿por qué darle la espalda al desarrollo científico e intelectual de este
país? El caso de Alexis, repito, es el de miles, tomo este caso porque el
estudiante decidió hacer público su caso, pero también porque me parece
emblemático su estudio y a la vez necesario, es en una de estas mentes que
lograremos entendernos y también plantear una solución que hoy no tenemos
clara. No invertir en educación es una salida que estoy seguro nadie puede
comprender, ni justificar, ¿quién podría pensar que eso es un gasto y no una
inversión en el futuro de este país? Ojalá recapaciten, ojalá Alexis y miles
más mantengan el apoyo, ojalá esos miles nos ayuden a salir de este presente en
el cual nadie está conforme.
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