martes, 27 de agosto de 2019

La espalda a la ciencia.


Javier Risco.

Piense usted en la espiral de violencia sin fin en la que estamos.

Ahora piense en la estrategia de seguridad de este gobierno, la apuesta, otra vez, de militarizar el país parece que tendrá el mismo resultado catastrófico de los sexenios pasados, no lo digo yo, lo dicen distintos expertos en seguridad como Ernesto López Portillo, Alejandro Hope, María Elena Morera.

¿Qué debe suceder para alcanzar la paz? No es una respuesta fácil, hay tantos caminos por explorar, incluso ¿cómo será el México después de esta era de violencia –si es que algún día sucede? ¿Cómo lo asimilaremos? ¿Cómo se lo contaremos a los que vienen detrás de nosotros? ¿Quién explicará este legado? ¿Qué ruta seguir? Yo no lo sé, seguramente usted, amable lector, tampoco, pero al menos en este momento había un mexicano que estaba estudiando justo para contestar estas preguntas, para explicar lo que sucede y para tratar de comprender lo que viene.

La historia de Alexis Herrera, un mexicano de 37 años, es la de miles que han visto truncada su meta de terminar un doctorado en el extranjero por decisiones incomprensibles del gobierno actual. Alexis es egresado por la Universidad Iberoamericana de la carrera de Relaciones Internacionales, estudió la maestría en “Derecho y Diplomacia” en The Fletcher School y ha trabajado los últimos diez años de su vida en proyectos académicos enfocados en el análisis de relaciones civil-militares, contrainsurgencia, geopolítica, seguridad internacional, crimen organizado y violencia política. Actualmente cursaba (y odio escribirlo en pasado) el doctorado en King’s College London, en “Estudios de Guerra”, llevaba tres años analizando la utilidad política de la violencia organizada, la lógica estratégica de la violencia y el papel de las fuerzas armadas, su conocimiento abona la comprensión de lo que nos sucede, disecciona la violencia desbordada y seguramente también nos explicará dónde estamos parados; sin embargo, al gobierno en curso no le importó, hace unos días le anunció que para su cuarto año de doctorado el Comité Académico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología había determinado no aprobar su beca. Para justificar esta decisión sobre la negativa le mandaron un mensaje señalando: “En virtud de que el convenio de colaboración entre el Conacyt y la institución en donde estudia establece que el apoyo máximo para estudios de doctorado es por tres años”. Alexis Herrera señala, en una carta de respuesta a la institución, que “la carta expedida a mí favor por el Consejo en 2016 reconoce la realidad: ningún proyecto de investigación doctoral puede ser concluido en tres años”, así es, los doctorados en Europa tienen una duración mínima de cuatro y algunos llegan a tomar hasta siete años.

¿Qué pasará con el esfuerzo de tres años de estudio? ¿Qué entiende María Elena Álvarez-Buylla como “austeridad” y qué costo tiene en la educación de miles de mexicanos? Entiendo los recortes en tantos excesos de gobiernos anteriores, pero ¿por qué darle la espalda al desarrollo científico e intelectual de este país? El caso de Alexis, repito, es el de miles, tomo este caso porque el estudiante decidió hacer público su caso, pero también porque me parece emblemático su estudio y a la vez necesario, es en una de estas mentes que lograremos entendernos y también plantear una solución que hoy no tenemos clara. No invertir en educación es una salida que estoy seguro nadie puede comprender, ni justificar, ¿quién podría pensar que eso es un gasto y no una inversión en el futuro de este país? Ojalá recapaciten, ojalá Alexis y miles más mantengan el apoyo, ojalá esos miles nos ayuden a salir de este presente en el cual nadie está conforme.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.