Enrique
Galván Ochoa.
Ahí estaba
Germán Larrea en el patio central de Palacio Nacional, entre otros grandes
empresarios, escuchando con deleite de López Obrador lo que querían escuchar:
aunque hay una separación del poder económico del poder político, eso no
significa ni rompimiento ni confrontación. Los empresarios tienen un papel
fundamental en lo que les es suyo: invertir, crear empleos y actuar con
responsabilidad social. No recuerdo que en otros informes el Presidente en
turno haya mencionado por sus nombres a algunos capitanes de empresa. López
Obrador lo hizo, para azoro de muchos de los asistentes. En primer lugar a
Carlos Slim, y siguió con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo
Coordinador Empresarial, y Antonio del Valle, presidente del Comité Mexicano de
Negocios. Inclusive lamentó que los organizadores –empleados suyos– no hubieran
invitado a Carlos Bremer, el regiomontano que adquirió por 100 millones de
pesos la residencia de Las Lomas del comerciante chino-mexicano Zhenli Ye Gon.
Ya ha habido múltiples acercamientos entre el Presidente y los grandes
empresarios; ojalá el de ayer sea el definitivo para que se genere confianza
auténtica de ambas partes.
Saldos
pendientes.
Andrés
Manuel reconoció –¿cómo ocultarlo? – los saldos rojos de su gobierno: la
violencia y el crecimiento lento de la economía y del empleo. Se comprometió
–ya lo ha hecho varias veces– a serenar el país. En cuanto a la economía, dijo
que crece poco pero no hay recesión. Delineó los programas sociales con los que
está combatiendo ambos problemas. 8 millones adultos mayores reciben su pensión
de 2 mil 550 pesos bimestrales y se han extendido becas en todos los niveles a
10 millones 90 mil estudiantes. El apoyo llega directo, sin moches.
Algunos
datos estimulantes
–Llegó
inversión del exterior por 18 mil millones en el primer semestre de este año.
–México es el principal socio comercial de Estados Unidos, circunstancialmente.
–En el presupuesto, el superávit primario es de uno por ciento del PIB.– No han
subido los impuestos, tampoco se han creado nuevos, no ha crecido la deuda. –
La inflación ha bajado a 3.8 por ciento, había subido a más de 5 puntos. –Crecieron
las reservas internacionales en 54 mil millones de dólares, la recaudación de
impuestos subió un 2 por ciento. El peso ha resistido fuertes presiones, pero
se mantiene estable (ayer se cotizó arriba de 20 pesos por dólar, agosto ha
sido su peor mes del año, pero no se ha deslizado a 25 pesos como auguran los
catastrofistas); agosto también fue sombrío para las monedas de Argentina y
Brasil).
Neoliberalismo
vs economía moral
López
Obrador reiteró sus críticas al neoliberalismo, al que responsabiliza del
atraso del país. “¡Dejemos a un lado la hipocresía neoliberal’, dijo! Y
reconozcamos que al Estado le corresponde velar por el beneficio de las
mayorías. No es lícito usar al Estado cuando se trata de rescatar a empresas y
negarlo cuando se trata de que promueva un mejor reparto de la riqueza. En
resumen, para AMLO la economía va bien, crece poco, pero va bien. Un dato
sobresaliente: el salario mínimo aumentó 16 por ciento y el sueldo promedio de
los trabajadores afiliados al IMSS es de 11 mil 580 mensuales.
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