lunes, 2 de septiembre de 2019

Empresarios y desposeídos en el Informe de AMLO - Crecimiento económico y crimen, los saldos rojos - Papel central de los programas sociales.


Enrique Galván Ochoa.

Ahí estaba Germán Larrea en el patio central de Palacio Nacional, entre otros grandes empresarios, escuchando con deleite de López Obrador lo que querían escuchar: aunque hay una separación del poder económico del poder político, eso no significa ni rompimiento ni confrontación. Los empresarios tienen un papel fundamental en lo que les es suyo: invertir, crear empleos y actuar con responsabilidad social. No recuerdo que en otros informes el Presidente en turno haya mencionado por sus nombres a algunos capitanes de empresa. López Obrador lo hizo, para azoro de muchos de los asistentes. En primer lugar a Carlos Slim, y siguió con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y Antonio del Valle, presidente del Comité Mexicano de Negocios. Inclusive lamentó que los organizadores –empleados suyos– no hubieran invitado a Carlos Bremer, el regiomontano que adquirió por 100 millones de pesos la residencia de Las Lomas del comerciante chino-mexicano Zhenli Ye Gon. Ya ha habido múltiples acercamientos entre el Presidente y los grandes empresarios; ojalá el de ayer sea el definitivo para que se genere confianza auténtica de ambas partes.

Saldos pendientes.

Andrés Manuel reconoció –¿cómo ocultarlo? – los saldos rojos de su gobierno: la violencia y el crecimiento lento de la economía y del empleo. Se comprometió –ya lo ha hecho varias veces– a serenar el país. En cuanto a la economía, dijo que crece poco pero no hay recesión. Delineó los programas sociales con los que está combatiendo ambos problemas. 8 millones adultos mayores reciben su pensión de 2 mil 550 pesos bimestrales y se han extendido becas en todos los niveles a 10 millones 90 mil estudiantes. El apoyo llega directo, sin moches.

Algunos datos estimulantes

–Llegó inversión del exterior por 18 mil millones en el primer semestre de este año. –México es el principal socio comercial de Estados Unidos, circunstancialmente. –En el presupuesto, el superávit primario es de uno por ciento del PIB.– No han subido los impuestos, tampoco se han creado nuevos, no ha crecido la deuda. – La inflación ha bajado a 3.8 por ciento, había subido a más de 5 puntos. –Crecieron las reservas internacionales en 54 mil millones de dólares, la recaudación de impuestos subió un 2 por ciento. El peso ha resistido fuertes presiones, pero se mantiene estable (ayer se cotizó arriba de 20 pesos por dólar, agosto ha sido su peor mes del año, pero no se ha deslizado a 25 pesos como auguran los catastrofistas); agosto también fue sombrío para las monedas de Argentina y Brasil).

Neoliberalismo vs economía moral

López Obrador reiteró sus críticas al neoliberalismo, al que responsabiliza del atraso del país. “¡Dejemos a un lado la hipocresía neoliberal’, dijo! Y reconozcamos que al Estado le corresponde velar por el beneficio de las mayorías. No es lícito usar al Estado cuando se trata de rescatar a empresas y negarlo cuando se trata de que promueva un mejor reparto de la riqueza. En resumen, para AMLO la economía va bien, crece poco, pero va bien. Un dato sobresaliente: el salario mínimo aumentó 16 por ciento y el sueldo promedio de los trabajadores afiliados al IMSS es de 11 mil 580 mensuales.

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