Javier Risco.
La tragedia
humanitaria de los desaparecidos en México no se resolverá con buenas
intenciones, tampoco alcanzarán los discursos y mucho menos los lamentos de
autoridades que han visto pasar desde hace años a las víctimas como si se
trataran de un número más. El panorama es aterrador, pero al menos ya tenemos
una fotografía mucho más nítida del problema en el que estamos metidos. El
viernes pasado, Karla Quintana, responsable de la Comisión Nacional de Búsqueda
de Personas, reveló que entre 2006 y 2019 se han encontrado 4 mil 974 cuerpos y
más de 3 mil 24 fosas clandestinas, el mapa mexicano se pinta de rutas de la
muerte. En este espacio hemos escrito la titánica la labor de la Comisión y de
cómo en este momento menos de 50 personas se enfrentan a una ola de más de 40
mil desaparecidos.
Como no
alcanzan los discursos, el gobierno mexicano ha tenido tal vez la mejor idea de
lo que va de su sexenio, ha recurrido a la ciencia para escapar de un laberinto
del cual no pudieron salir los gobiernos de Calderón ni Peña Nieto. El viernes
pasado, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) presentó la
herramienta tecnológica Ecosistema Nacional Informático en Pro de la Búsqueda
de Personas Desaparecidas (ENIPD), la cual será utilizada por autoridades e
investigadores que recabarán y analizarán toda la información disponible sobre
nuestros desaparecidos. Se tiene previsto que empiece a operar a partir del
primer trimestre del próximo año y la encargada del ecosistema es la funcionaria
Paola Villarreal Rodríguez, coordinadora de Proyectos de Ciencia de Datos del
Conacyt.
En el
arranque los encargados de echar a andar el proyecto serán cuarenta
investigadores de distintas instituciones como el Centro de Investigación en
Ciencias de Información Geoespacial (CentroGeo), el Centro de Investigaciones y
Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), el Centro de Investigación
y Docencia Económicas (CIDE), el Centro de Investigación en Matemáticas (Cimat)
y el Centro de Investigación e Innovación en Tecnologías de la Información y
Comunicación (Infotec). Proyecto ambicioso, una de sus primeras metas será
digitalizar toda la información de desaparecidos de las últimas décadas y crear
algoritmos para detectar y procesar imágenes, dar un orden a todos los
expedientes desde antes de la Guerra Sucia. De hecho, trabajarán sobre tres
líneas de tiempo, todos los desaparecidos antes de 2006, otro grupo específico
de los dos sexenios de Calderón y Peña, y otro que siga a los desaparecidos
reportados todos los días. El objetivo de acuerdo con un tuit de la
coordinadora del proyecto será, “Con el entendimiento haremos redes de
personas, instituciones, lugares, fechas y hechos que le permitirán al equipo
de búsqueda obtener datos e información contextual para realizar acciones de
búsqueda más precisas”.
Este es un
primer paso hacia un tratamiento digno a las víctimas, hacia un orden real de
las carpetas de investigación de los desaparecidos, y una verdadera red de
información para encontrar a los que nos faltan. Ojalá los proyectos
científicos de investigación sean apoyados con presupuesto, y se conviertan,
como en varios discursos se ha dicho, en prioridad de gobierno. Que este texto
sirva como primer saque, como una guía para poner la lupa en lo que puede sacar
a este país de la desmemoria. Sus siglas son ENIPD, ojalá las veamos repetidas
hasta el cansancio y también que se convierta en el botón de muestra de que el
gobierno de López Obrador NO puede despreciar a la ciencia sino hacer uso de ella.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.