Javier Risco.
No conocí
personalmente a la periodista Miroslava Breach.
Conozco al
menos una decena de periodistas que sí lo hicieron, algunos coincidieron en una
cobertura, otros fueron amigos cercanos, un par más fueron casi como su
familia.
Todos
coinciden en su valentía, en su arrojo y en su rigor periodístico. También en
su amor a los suyos.
Su diario,
La Jornada, imprime su cara todos los días desde su asesinato y lleva la cuenta
de los días en impunidad. “El tiempo corre y no se aclaran los asesinatos de
Miroslava Breach y Javier Valdez”, consigna el diario, 897 días para ella, 843
días para él.
En este país
en el que la memoria no se nos da ha nacido un colectivo de periodistas que se
ha sumergido en el expediente del asesinato de Miroslava y ha encontrado MÁS
pistas, información ignorada y nombres de posibles responsables que las propias
autoridades estatales y federales.
Ayer fue
presentado este trabajo periodístico hecho por El Colectivo 23 de marzo (un
grupo de reporteros que trabaja en México) junto a Forbidden Stories,
Bellingcat y el Centro Latinoamericano de Periodismo de Investigación, titulado
“Proyecto Miroslava”. El primer párrafo nos refresca la memoria.
“El día 23
de marzo de 2017, antes de las 6:50 de la mañana, en la ciudad de Chihuahua, la
periodista Miroslava Breach Velducea esperaba a bordo de su camioneta a su hijo
para llevarlo a la escuela, cuando un hombre se acercó caminando y le disparó a
través del parabrisas y la ventana del piloto. Disparó ocho tiros que le
provocaron heridas en los brazos, la cara, el cuello. Luego, el asesino regresó
sobre la banqueta por la que había llegado y se dio a la fuga en un auto que lo
esperaba a pocas cuadras. La hija mayor de Breach salió de la casa tras
escuchar los disparos y los gritos de su hermano. Encontró a su madre inclinada
hacia el lado del copiloto, inerte. Llamó una ambulancia, pero antes llegó la
policía. Su madre ya había fallecido”.
A partir de
ahí el colectivo y sus aliados internacionales recrean el asesinato, persiguen
cada pista y no olvidan una sola declaración de las autoridades; de hecho,
recuerdan las primeras palabras del que era el nuevo gobernador del estado,
Javier Corral: la investigación sería un “modelo nacional” para aclarar
crímenes contra periodistas. Ellos se encargan de demostrarle al paso de dos
años de investigación TODO LO CONTRARIO.
Se descubre
una descuidada custodia de evidencia, la presencia del gobernador tres días
después del asesinato en el domicilio de uno de los cómplices, se va al fondo
del poder de un grupo criminal llamado Los Salazares, se exploran todas las
relaciones entre políticos y narcotraficantes en el municipio de Chínipas (uno
de los temas más recurrentes en el trabajo de Miroslava), y se exhibe la
lentitud e ineficiencia de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos
Cometidos Contra la Libertad de Expresión (FEADLE).
El extenso
trabajo de El Colectivo 23 de marzo es una sacudida a la memoria de este país,
es un esfuerzo titánico para aclarar el asesinato de una periodista –en los
últimos 10 años han sido asesinados 81 periodistas más– y deja en ridículo a
todos los niveles de gobierno y su ineficiencia constante.
Es deber de
usted, respetado lector, que entre a proyectomiroslava.org, atrévase a conocer
la historia este “modelo nacional”, según lo dicho por Corral, que ha quedado
en una vergüenza nacional.
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