Darío Celis.
Retener
la totalidad del IVA a las empresas de subcontratación laboral, como pretende
el Proyecto de Ley de Ingresos de 2020, es abusivo y discriminatorio por parte
del gobierno porque resta competitividad a las finanzas de estas empresas y
sería el 'tiro de gracia' para cerca de 5 millones de empleos que están en el
esquema del outsourcing en México.
Con este
candado a mil 900 empresas prestadoras de este servicio tal vez el gobierno
recaude más, pero el efecto en términos de empleo e inversión extranjera va a
resultar un desastre para la economía mexicana, sobre todo para las pequeñas y
medianas empresas.
Según el
Inegi, el empleo de esta industria representa casi el 10 por ciento de la
Población Económicamente Activa.
El
Proyecto de Ley de Ingresos de 2020 que empuja la Secretaría de Hacienda, que
encabeza Arturo Herrera, pretende que sea la empresa contratante de este
servicio quien retenga y entere el 100 por ciento del IVA al SAT, el día 17 del
mes siguiente.
Lo anterior significa
que la empresa subcontratista no puede descontar o acreditar el IVA que ya pagó
por su operación y que deberá pelearlo con el SAT para que se lo devuelvan. ¿Y
sabe cuándo va a ocurrir esto?
Según datos
de Coparmex, el SAT regresa tarde el IVA ya acreditado y adeuda actualmente
a las empresas cerca de 700 mil millones de pesos, sólo de este año.
El
sindicato patronal dice que el problema con este gobierno es que al eliminar la
compensación universal y ahora al pretender retener la totalidad del IVA a
empresas del sector servicios, particularmente las de subcontratación, las
finanzas de las empresas no van a resistir y miles de empleos se van a perder
en los primeros meses del próximo año.
Hay
empresas medianas y pequeñas que acuden a los servicios de subcontratación de
personal para servicios de reclutamiento, selección y administración de
personal, así como abogados, contadores, nóminas, expertos en recursos humanos,
tesoreros, diseñadores, seguridad, limpieza, desarrolladores de software, entre
otros.
Ante esta
situación, alrededor de 25 confederaciones, asociaciones y cámaras
empresariales se han venido manifestando en la Cámara de Diputados y a través
del llamado Frente para la Defensa del Contribuyente (Fedecon).
Su demanda
es muy clara: preservar el empleo por encima del interés recaudatorio de
Hacienda y no discriminar a un sector de servicios sobre el resto de la
economía. En Estados Unidos y Canadá existen este tipo de esquemas laborales.
EL 23 DE
septiembre, la Autoridad Investigadora de la Comisión Federal de Competencia
Económica (Cofece) concluyó las pesquisas en seis bancos acusados de fijar
conjuntamente tasas de interés para la compra de valores gubernamentales. Había
la duda en el mercado si la instancia encomendada a Sergio López encontraría
suficiente evidencia como para emitir un Oficio de Presunta Responsabilidad. Le
adelanto que a tres años de indagatorias, el organismo que preside Alejandra
Palacios empezó a notificar ya a personas morales y físicas por coludirse a fin
de repartirse este mercado, en línea con los reguladores antimonopolio de
Europa y Estados Unidos que han sancionado estas prácticas. Así que viene un
encontronazo fuerte con los bancos y habrá que ver la postura que adopta el
gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
EL ACTO
QUE sí era ominosamente corrupto y lo frenó directamente Presidencia, era la
asignación de unos cuatro mil cajeros automáticos que ya tenía en la bolsa
Alejandro del Valle. Este personaje traía la representación de un consorcio
donde el principal proveedor de los dispositivos para dispersarse en los
llamados Centros del Bienestar era la firma coreana Hyosung. También iban
amarrados Vivicolmex, Veriphone y Global Traslado de Valores. Del Valle resultó
ser operador de Gabriel García, el Coordinador de Programas Integrales de
Desarrollo y jefe de los llamados 'superdelegados'. Los Centros del Bienestar
descuelgan del banco que dirige Rabindranath Salazar y serán virtuales
sucursales en lugares donde no llega precisamente la banca comercial.
RESULTA
QUE LA respuesta a lo que pasó con Oro Negro en Pemex puede estar en la
Secretaría de Economía. Ahí despacha el litigante Alfonso Guati Rojo, quien
fuera subdirector juridico de Pemex durante la gestión de José Antonio González
Anaya. Guati Rojo fue el artífice legal para permitir los excesos de los hoy
prófugos. Cosa curiosa es que su mejor amigo es Juan Lozano, actual director
del IMPI, y a quien llevó a trabajar a la dependencia de Graciela Márquez.
Resulta que Lozano, exdirector de Pemex Fertilizantes, y Guati Rojo en Oro
Negro, ahora buscan ser vistos como de la cuarta transformación a través de
elaborar proyectos de leyes que obedecen a intereses que ellos solo saben.
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