miércoles, 2 de octubre de 2019

Muchos planes y promesas, pero no invierten los empresarios - Delgado propone Conasupo de la mariguana - Recordando a Barros Sierra.


Enrique Galván Ochoa.

¿Cuántas reuniones llevan los grandes empresarios y los dirigentes de sus asociaciones con el presidente López Obrador? A principios de semana tuvo lugar otra en Palacio Nacional. Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, reveló ayer durante su participación en un foro de la revista The Economist, que López Obrador anunciará en las próximas semanas un plan de inversión en infraestructura. Ya se había firmado en junio un acuerdo por el que los empresarios se comprometieron a invertir 32 mil millones de dólares, pero estamos en octubre y no se ve claro.

Sucede que al terminar las reuniones algunos vuelven a la cantaleta de que no hay confianza y siguen traumatizados con Texcoco, aunque ni siquiera tenían dinero invertido en el proyecto. La inversión es la solución para que se produzca crecimiento en México, dijo Salazar Lomelín. Pero deben pasar de los proyectos a la acción. Curiosamente acaba de aprobarse en el Senado una reforma legal para que las Afores puedan invertir más en el extranjero, cuando esos fondos se necesitan en México. Es tiempo de parar esa aberración en la Cámara de Diputados.

Mariguana en el menú.

Tal vez sea una exageración decir que las costumbres de Amsterdam –la hedonista ciudad europea– se están abriendo paso en Los Angeles, California. Pero no puede pasar desapercibido que en el conurbado West Hollywood acaba de abrir sus puertas un nuevo restaurante-bar, The Lowell Cafe, que permite a sus clientes fumar mariguana. La yerba está en el menú. Es el primero de su tipo en California, hasta ahora sólo estaba permitida la venta en dispensarios médicos. Tal vez motivado por estas noticias, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, presentó una propuesta para la creación de una empresa estatal para la compra y venta de mariguana y productos derivados.

La paraestal llevaría el nombre de Cannsalud y tendría a su cargo el comercio, previamente autorizado. (¿Y la campaña del gobierno morenista contra las adicciones, apá?)

Recordando a Barros Sierra.

Los muchachos que recién ingresaban a la UNAM en 1968 tenían entre 18 y 20 años. Hoy son septuagenarios. Tal vez los que se inscribieron este año no están informados de lo que sucedió entonces y sus repercusiones. Hoy es un día de memorias y memorables. Quisiera invitarlos a que recordáramos al rector Javier Barros Sierra. Encabezó una de las manifestaciones contra el diazordacismo sanguinario. Enfrentó a la jauría de diputados priístas que desde la Cámara exigían su renuncia. Gente menor, les dijo con desdén. Junto con Francisco Toledo debería recibir la medalla Belisario Domínguez.

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