Enrique
Galván Ochoa.
Los derechos
humanos que defendió con más vigor fueron los suyos: Raúl González Pérez, el
hoy ex presidente de la CNDH, promovió una acción de inconstitucionalidad ante
la Suprema Corte de Justicia para que no le bajaran el sueldo a un nivel menor
que el presidencial, desafiando la Ley Federal de Remuneraciones de los
Servidores Públicos. Renunció a su cargo aferrado a la nómina; su actuación no
pasa la aprobación de la sociedad. Se le recordará como un ombusman agachón
ante el presidente de la República… hasta el triunfo de la 4T, cuando se
convirtió en uno los náufragos del prianismo. Entonces sí sacó las garras a
relucir. El Senado eligió ayer a Rosario Piedra como nueva presidenta de la
CNDH. Tiene el crédito suficiente para ocupar el cargo: la experiencia de las
víctimas. Tareas urgentes: devolver la confianza del pueblo en la comisión y
sacudir su costosa estructura burocrática. Los senadores votaron por cédula y
en secreto por los tres aspirantes: José de Jesús Orozco, quien obtuvo ocho
votos; Arturo Peimbert, 24, y Rosario Piedra, 76. Hubo seis abstenciones.
Defendiendo
la chuleta.
No se
necesita ser el agente 007 para percibir la afinidad de intereses entre el INE
y la partidocracia y coinciden en que la 4T permanezca en el poder el menor
tiempo posible. Para eso necesitan votos, que no tienen, o dinero. PRI, PAN,
PRD, Verde, MC y PT quieren que no se toque un solo centavo del presupuesto que
confeccionó el INE, porque de ello depende, tal vez, su supervivencia. Ayer la
partidocracia consiguió de nuevo trabar un acuerdo en la Cámara de Diputados
para bajar a la mitad la onerosa cuantía de los subsidios. Como dijo el
coordinador de Morena, Mario Delgado, la fórmula es simple: se trata de
disminuir a la mitad el factor para el cálculo de las prerrogativas, de 65 al
32.5 por ciento del valor de la UMA, multiplicado por el número de personas
inscritas en el padrón electoral. Van a defender –INE y partidocracia– hasta
con los dientes la chuleta.
Trump está
furioso.
… y puede
descargar su ira contra cualquiera que se le ocurra, ya sea México, por la
violencia y el muro, o China por los teléfonos Huawei que todos los días le
quitan clientes al iPhone o contra Nancy Pelosi, porque la batalladora mujer,
presidenta de la Cámara de Representantes, lo tiene contra la pared en el
juicio que busca su destitución. Como ya todo mundo está enterado, un juez de
Nueva York, Saliann Scarpulla, ordenó a Trump que pague 2 millones de dólares
como multa por hacer uso de su fundación caritativa para promover sus intereses
políticos y comerciales. El juez también firmó un acuerdo para cerrar la
Fundación Trump y distribuir alrededor de 1.7 millones de dólares en fondos
restantes a otros grupos sin fines de lucro. ¡Zas!
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